Juan Carlos Cabrera durante la presentación del pregonero / R. DOBLADO

PREGÓN DE LA SEMANA SANTA

Cabrera en el Pregón: «¿Sobran cofradías en Sevilla? Rotundamente no»

Discurso íntegro del delegado de Fiestas Mayores en el pregón de la Semana Santa de Sevilla

Por  12:56 h.

Juan Carlos Cabrera hace un alegato en defensa de la Semana Santa en su discurso de presentación del Pregó de Alberto García Reyes. Mensaje que afianza a las hermandades como «fundamental de nuestro tejido y la sociedad civil». Y es que «este bendito pueblo de Sevilla, cuando está unido, consigue todo lo que se propone».

Aplausos han interrumpido al teniente de alcalde tras relatar que «prensamos, rezamos y cantamos en andaluz». Por ello plantea un debate sobre la Semana Santa: «¿Sobran cofradías? Hay que buscar un equilibrio, pero aquí no sobra nadie».

Ha destacado el valor religioso de la Semana Santa: «No volvamos a los debates estérites, usando el laicismo como arma arrojadiza. La mariana, sí, he dicho bien, tiene muchos asuntos pendientes que resolver. Personas sin recursos, ese sí que es un buen debate. Y de eso nuestras hermandades nos han dado muestras».

También ha reforzado «la labor de las bandas de música», la fuerza de los barrios como el Polígono con un recuerdo a la pérdida de su hermano mayor, Miguel Ángel Campos y la importancia de las donaciones de órganos. Ha señalado la necesidad de crear un museo para las cofradías, en una presentación que será recordada.

Texto íntegro

Excelentísimo y Reverendísimo Sr. Arzobispo de Sevilla

Excmo. Sr. Alcalde

Rvdmo. Obispo Auxiliar

Ilustrísimo Sr. Presidente del Consejo General de Hermandades y Cofradías

Excmo. Sr. Ministro de Interior

Excelentísimas e Ilustrísimas Autoridades

Pregonero; Cofrades de Sevilla… Señoras y Señores

Fe, Esperanza, tolerancia, generosidad, amor, sacrificio, respeto, humildad…

¿Dónde podemos encontrar estos valores en una sociedad como la de hoy? Sin duda, en nuestras hermandades. ¡Cuánto tenemos que aprender aún de ellas!

Nos dan lecciones en su día a día de cómo debe comportarse un buen ser humano. Nos tienden su mano, esa que tan sólo tenemos que estrechar. Nos dan ayuda sin pedir nada a cambio. Son ejemplares y rebosantes de honestidad como una verdadera Madre, que nos arropa bajo el manto del Amor.

Y sobre todo, son cauce para vivir la fe. Sí, cauce de Fe y también asistencial a través de la formación humana y profesional. Las hermandades son parte fundamental de nuestro tejido y de nuestra sociedad civil.

Por eso, hoy me siento orgulloso de representar como concejal a este bendito pueblo de Sevilla que, cuando está unido, consigue todo lo que se propone. Y sí, somos andaluces con orgullo; rezamos, cantamos, sentimos, pensamos y nos expresamos en andaluz…

Como cada año al llegar estas fechas, se acentúan los debates de todo tipo sobre la Semana Santa. Algunos, por ejemplo, vuelven a plantear la duda sobre si sobran cofradías en la calle.

Es cierta la necesidad de buscar un equilibrio en la convivencia, pero aquí no sobra nadie, y menos nuestras hermandades, porque cuando todos nosotros vimos la luz ellas ya llenaban nuestras calles de bondad, de Salud y de Esperanza.

Frente a esos debates, yo sólo necesito echar la vista atrás unos meses. Y veo al Señor de Sevilla caminando hacia la Catedral para poner broche de oro al año de la Misericordia. Veo al Gran Poder que todo lo puede rodeado de miles de fieles y de no fieles. ¿Quién convoca a tantas miles de almas? ¿Es por eso el debate?

Él consigue que el silencio sea la banda sonora de Sevilla, que el tiempo se detenga y que nada a su paso se inmute, como si se tratase de una antigua instantánea. ¿Y todavía dicen algunos que sobran cofradías en las calles de Sevilla? Rotundamente no.

Y hago esa afirmación aun sabiendo, en mi responsabilidad de delegado de Seguridad, Movilidad y Fiestas Mayores, el enorme esfuerzo organizativo que supone para la ciudad nuestra Semana Santa. Por eso no dejaré de dar cada año las gracias a todos los servicios públicos, municipales y de otras administraciones, Policía Local y demás cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado, y a tantos hombres y mujeres que hacen posible cada año esta bendita fiesta mayor de la ciudad.

Si alguien quiere debatir, hagámoslo, pero no volvamos a los debates estériles, de artificio, vacíos, usando el laicismo como arma arrojadiza.

La Mariana… sí, he dicho bien… la Mariana ciudad de Sevilla tiene muchos asuntos pendientes que resolver y muy importantes: hay muchas familias sin ingresos, desempleadas, sin hogar propio y sin recursos básicos. Ese sí que es un buen debate.

Es fundamental la tolerancia, el respeto, la comprensión y la ayuda al prójimo, pilares para crear una sociedad rica y plena, en la que la convivencia sea nuestro escudo y nuestra bandera.

Y de eso nuestras hermandades y cofradías nos han dado muchas muestras a lo largo de su historia. Los Negritos con los esclavos de color; la del Cristo de la Salud con los gitanos; La Trinidad para la reinserción de presos; la gestoría social de Los Javieres; el economato del Casco Antiguo o Triana; los comedores sociales de Bellavista o Los Panaderos; la Fundación Virgen de la O que atiende a mujeres embarazadas en riesgo de exclusión, el Buen Fin con su Centro de Estimulación Precoz… y tantas y tantas bolsas de Caridad.

Son ejemplo para todos nosotros, también para los servidores públicos. Mientras algunos gobernantes se empeñan en levantar muros, nuestras hermandades ayudan a los inmigrantes sin tener en cuenta su raza ni su religión.

Tampoco quiero olvidar, la labor de las bandas de música de la ciudad, esas que acogen a miles de jóvenes sevillanos a los que dan mucho más que una simple formación musical, y por lo que les estamos profundamente agradecidos.

Señoras y señores

Sevilla y sus hermandades no son más que el reflejo de sus gentes, de esos barrios que han ido creciendo para hacer la ciudad más grande en todos los sentidos: El Cerro, Pino Montano, Padre Pío o el Polígono de San Pablo, que celebra este año el 50 aniversario de su creación.

Un barrio de calles flamencas donde se creó una hermandad que ha sabido vertebrar la vida de esta zona y que hoy llora la pérdida de nuestro querido hermano mayor, Miguel Ángel Campos.

Hermandades las de Sevilla que iluminan el día a día de personas que necesitan un trasplante y que nos recuerdan a través de ese cirio en honor de los donantes que existe la luz de vida, “Esperanza de Vida”, como es esa marcha que acabamos de estrenar.

Permítanme que hoy pida otro cirio en la candelería en honor a aquellas mujeres que han muerto víctimas de la violencia machista, por sus huérfanos y las que sufren un maltrato cobarde y reprobable en su día a día. Luchemos todos porque ese cirio que hoy quiero encender en su nombre podamos apagarlo algún día.

Queridos amigos

Hace un año, desde esta misma tribuna, les confesé mi condición de cristiano, del niño que se crio en el barrio de la Macarena, y del padre que inculcaba sus vivencias cofrades a sus hijas Rosario y Carla. (Por cierto, un año después son las dos las que me piden que les lleve a los ensayos de los costaleros…)

Ahora soy un hombre más pleno, más rico gracias a las vivencias de este último año, a lo que me ha aportado Sevilla -a la que me debo por mi tarea de gobierno- a los cofrades de a pie, y a quienes han querido compartir conmigo los secretos de sus devociones. Gracias.

También debo agradecer la estrecha colaboración con el nuevo equipo del Consejo de Hermandades y Cofradías. Son muchos los retos de esta nueva Junta Superior y también del conjunto de las hermandades, que deben seguir dando pasos, como vienen haciendo, para un mayor entendimiento en beneficio siempre del bien general.

Por nuestra parte, desde el Ayuntamiento seguiremos aportando toda nuestra colaboración con esta institución y con las hermandades. Y también dispuestos a saldar cuanto antes una vieja deuda con la ciudad: la apertura de un Museo de Hermandades y Cofradías y su Centro de Documentación.

Es precisamente este Consejo de Hermandades el que ha designado este año como pregonero de la Semana Santa a Alberto García Reyes, un verdadero amante de las tradiciones sevillanas. Miren si le gusta la Semana Santa, que su gentilicio es nazareno, porque su localidad natal es Dos Hermanas, en la que vio la luz allá en 1979.

Además, es amplio conocedor de la provincia sevillana. De hecho, su familia materna, es de Olivares y la paterna de Gerena. Sin embargo, su infancia estaría marcada por un ir y venir desde Dos Hermanas al municipio valenciano de Liria.

Casado con Rocío y padre de dos niños, -Alberto y Blanca- se confiesa profundamente cristiano y un gran amante de la Semana Santa, la cual no sólo disfruta en las sillas que posee en la calle Sierpes, sino en cada rincón, en cada esquina, en cada plaza de nuestra ciudad.

Licenciado en Ciencias de la Información por la Universidad de Sevilla, es un intrépido periodista, muy inquieto desde sus inicios, y de quien podría decirse también que es polifacético. Lo mismo escribe de política, que de Cultura, de fútbol o de toros desde las páginas del diario ABC, del que es actualmente adjunto al Director.

Una de sus grandes pasiones es el flamenco, aunque podríamos decir que ha sido en su vida algo más que una afición. Gracias a la guitarra que le regaló su padre y a las actuaciones que realizó con su grupo, consiguió dinero para pagarse sus estudios. Su padre hizo con ello el lema de su vida. “Lo que dignifica a una persona es darle el instrumento para ganarse la vida”.

Ha escrito la “Guía del Flamenco de Andalucía” y la biografía de Pepa Montes, impartiendo conferencias en ciudades como París, Londres, Tokio o Nueva York. Era la voz y la imagen en el programa ‘Flamencos’ de Sevilla Televisión y se convirtió en el director del primer periódico en internet dedicado a este noble arte.

Además, Alberto nos ha dejado grandes textos literarios en sus columnas de ABC, donde ha tratado con elegancia la Semana Santa. Uno de estos artículos le sirvió para ser galardonado con el premio Joaquín Romero Murube.

Vinculado a las hermandades de las Siete Palabras –la cofradía de sus hijos- la Macarena y Los Gitanos de Utrera, ha pronunciado el pregón de la Semana Santa de esta última localidad, el de la Esperanza y el de la coronación de la Virgen de la Paz, celebrada el pasado año, junto a su querido amigo y gran periodista Paco Robles.

Alberto, hace poco dijiste que siete era el número perfecto. Siete palabras son las de tu hermandad, las que pronunció el Señor. Siete son las notas musicales, siete los sacramentos, las naves de la catedral, las revueltas de Sevilla, siete metros mide el Giraldillo y siete Giraldas existen por el mundo, siete son las Esperanzas de Sevilla y siete son ya los días que nos restan para el Domingo de Ramos.

Sevilla tuvo el desliz de no ofrecer el pregón a Juan Sierra, de quien dijeron que no era un poeta taurino, aunque tenía taurinidad en sus versos. Tú la tienes. Y afortunadamente, tú pregón escribirá parte de la historia de Sevilla.

Es conocida tu gran pasión hacia Curro Romero, ese torero que daba lances como las chicotás de los buenos pasos de palio, esas que duran toda una eternidad. De él has sacado grandes enseñanzas, entre ellas, ser un gran profesional y una buena persona.

Hoy, querido Alberto, este coso espera expectante tus palabras, tus versos, tus coplas. Se hará el silencio, pero también los aplausos, porque saldrás airoso de este lance. Sabes que Sevilla escucha con el alma cuando el que le va a hablar, dedica la suya a quererla y defenderla como tú lo haces.

Sevilla abrazará este pregón como tú sueles hacer con tu guitarra. Que suene la música de tus cuerdas, la que nos hace pensar en el Cachorro bajo el compás de una soleá allá en Triana, el rachear de un nazareno con los sones de una seguiriya, o a Jesús de las Tres Caídas andando con el izquierdo por delante mientras la trompetería se arranca por bulerías.

Alberto, dice una conocida letra de Manuel Machado:
Hasta que el pueblo las canta,
las coplas, coplas no son…

Ahora es el momento de que tú nos pongas letra a esas coplas y oraciones a modo de pregón que el pueblo de Sevilla está deseando hacer suyas para rezarle a Dios. Tuya es la palabra.

Javier Comas

Javier Comas

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