El calor sofocante no impidió el aumento de público y altares

El Centro se llenó de sevillanos y visitantes que no quisieron perderse los detalles de una ciudad engalanada la víspera del Corpus

Por  23:02 h.

Y llegó la víspera de ese otro jueves al año en el que es posible cruzarse con ángeles por las calles. Tallas barrocas que portan en sus brazos por las calles quienes desde la madrugada se dedicaban a exornar los altares, que por la tarde fueron visitados por miles de personas. No importaba que se hiciese difícil el paseo por las calles debido a que la gente se agolpaba ante escaparates y balcones para admirar la hilera de altares que señalan el recorrido de la procesión. Ni siquiera la altas temperaturas impidieron que se encencieran las velas, incluso en los balcones.
Nuestro recorrido comenzó accediendo al Centro desde Plaza de Armas, donde el termómetro alcanzaba los 41 grados a las seis y media de la tarde. Tras cruzanos con un grupo de niños que jugaban con globos de agua en la Plaza Nueva llegamos a la avenida de la Constitución, donde este año destacaban los gallardetes que fueron utilizados para la boda de la Infanta Elena y que este año se han recuperado para el Corpus. Junto al número 3 de la avenida, los hermanos de San Gonzalo combatían contra el viento de levante que azotaba a esa hora y el paso del tranvía para poder montar su altar de «celebraciones», debido a que este año celebran el 75 aniversario de la hermandad de penitencia y sacramental, que coincide con el año de la Coronación de la Virgen de la Salud y el aniversario de la del Rosario del Barrio León. El altar, presidido por la Custodia de Manuel Gómez Fernández y coronado por la antigua bambalina trasera de la Virgen de la Salud, incluía elementos del paso del Corpus de San Gonzalo, que salió el domingo pasado.
En dirección a la Catedral, los niños carráncanos esperaban nerviosos en la parroquia del Sagrario la hora de salida del Bando junto al paso del Niño Jesús de Martínez Montañes. A las siete de la tarde se abría la Catedral para acceder a la visita de los siete pasos, situados en en hilera entre las puertas del Bautismo y San Miguel. La Custodia, de Juan de Arfe era el paso más fotografiado a los pies del Altar Mayor de la Catedral, mientras que el maestro José Enrique Ayarra se preparaba para el cocierto de órgano.
Seguimos por Placentines y Francos, lugar en el que la hermandad de San Isidoro montó su clásico altar y donde algunos vecinos se quejaban debido a que este año no habían llegado a tiempo para la procesión las velas a esta calles, «no os imagináis el calor que hace aquí sin toldos», decían. Destacaban especialmente en esta zona los exornos de balcones y escaparates, como el de Casa Rodríguez, presidido por un cuadro de Santa Justa o el que se encontraba en el balcón de la esquina de la calle Pajaritos, que incluía velas encendidas que llamaban la atención del público que paseaba a esas horas.
Fuera del recorrido, Junto al Colegio de Abogados, la hermandad de San Juan de Pedrera montaba por primera vez su altar presidido por la Virgen de lor Reyes (cedida por el escultor José Manuel Cosano), y un poco más adelante, sobre la fachada lateral del Savador, dos camareras de la Virgen del Socorro (Fina López y Julia Candau) daban los últimos retoques al altar en el que se encontraban las esculturas de las santas sevillanas Justa y Rufina cedidas por la Colegial del Salvador y el Niño Jesús de plata que acompaña a la hermandad de Gines en la carreta del Simpecado del Rocío.
Antes de la entrada del Salvador nos encontramos el altar de la Asociación Cultural Cofrade Consuelo y Esperanza de Sevilla Este, la hermandad de la Siete Palabras y la Sacramental de Pasión. Cuna también engalanaba sus balcones y escaparates y en Sierpes, como es habitual, el de la Divina Pastora de Santa Marina provocaba uno de los principales atascos de la calle Sierpes. Allí nos cruzamos con los niños carráncanos y su campana, acompañados por la Banda Esencia, y ya en la plaza de San Francisco, junto al altar de la Hiniesta, la Banda Municipal ensayaba para su concierto, aunque una hora antes del comienzo solo quedaban unas pocas sillas libres.
La Banda Municipal, dirigida por Francisco Javier Gutiérrez, ofreció un concierto extraordinario bajo el título de «Brilla más que el sol», que incluyó el «Bolero» de Ravel y los pasodobles y coplas de «La Zarzamora», «Ojos verdes», «Limosna de amores», «Rubores» (inédito por la banda), «Silencio cariño mío», «María de la O», «La Lirio», «Viva Navarra», «Romance de Valentía» y «La Niña de Fuego». Todas ellas, composiciones de Quintero, León y Quiroga, así como de Marquina y Larregla. También recorrieron las calles del Centro las bandas de la Centuria Romana Macarena (tanto la juvenil como la ‘grande’), la del Santísimo Cristo Varón de Dolores y la de la Sagrada Columna y Azotes. Ya por la noche, las bandas de cornetas y tambores del Santísimo Cristo de las Tres Caídas de la Esperanza de Triana y la de Nuestra Señora de la Victoria (Las Cigarreras) ofrecieron un concierto en la Plaza Virgen de los Reyes.
Ya se había anunciado con anterioridad que este año participarían más altares, escaparates y balcones en el concurso, cuyo resultado dará a conocer hoy el Ayuntamiento a través de una nota.