Un momento de la procesión del Corpus de Carmona / A. M.

CARMONA

Carmona se llena de altares y procesiones para el Corpus

El Santísimo va en una magnífica custodia de Francisco Alfaro

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Todo el casco histórico de Carmona se transforma para la celebración sacramental de este domingo. Las calles se llenan de altares y colgaduras; la procesión resulta esplendorosa con la joya de su custodia. Pero además se realizan otros traslados procesionales de las imágenes que presiden los altares, tanto a la ida como a la vuelta, de forma que el día se articula como una constante presencia de lo sagrado en las calles del hermoso casco histórico de la ciudad.

Los traslados comienzan el sábado. Ese día llegan a Santa María las imágenes de Nuestro Padre Jesús Cautivo y la Divina Pastora. Dos tallas de valía y cargadas de historia que hacen el recorrido con acompañamiento musical.  El domingo desde temprano hay más imágenes que se trasladan. A partir de las ocho pueden verse en la calle las imágenes de Nuestra Señora del Rosario, Santa Clara, San Juan Evangelista y el Señor Cautivo de Belem. Quedarán colocadas en los altares que presidirán. Pero no son sólo estos los que se disponen. Hay alrededor de quince, que configuran un museo de imaginería y enseres religiosos de gran calidad y gusto exquisito en el montaje.

También se instalan altares en la Iglesia del Salvador. El de la Orden Seglar de los Siervos  en esta ocasión y con motivo del IV Centenario del Voto Concepcionista está dedicado a la Inmaculada y presidido por una imagen del círculo de Astorga. En la Puerta Principal, la Hermandad de la Coronación de Espinas dedicará su altar a la Eucaristía, en el que figurará la gran custodia- manifestador de la Prioral.

También montan sus altares las hermandades de la Amargura, la del Santo Entierro en San Bartolomé con una imagen del  siglo XVIII de Santa Ana, y la del Rocío. Igualmente la Asociación de Antiguos alumnos Salesianos, Grupo de Devotos de santa Ángela o la Parroquia de San Bartolomé instalan altares.

La procesión comienza tras la misa que comienza de las 9 horas en Santa María con un cortejo de cuatro pasos. Abre la reliquia del santo carmonense de la Orden de San Juan de Dios, San Juan Grande. Le sigue San Teodomiro Mártir, patrón de la ciudad, obra del imaginero José Manuel Bonilla. El tercer paso es el de la Nuestra Señora de la Encarnación, titular del Convento de la Encarnación, una obra muy valiosa, de inicios del siglo XVI atribuida a Jorge Fernández Alemán. Vuelve a procesionar tras un siglo sin hacerlo. La sigue el Niño Jesús, una obra barroca que van un paso en el que hay que fijarse en los ángeles de la pena que son obra napolitana del siglo XVIII.

El cierre corresponde a la monumental custodia obra de Francisco Alfaro, realizada en plata entre 1579 y 1584. Es una pieza manierista de primer orden. Su coste fue tal que lo tuvieron que pagar todas las parroquias de la ciudad, cada una según sus ingresos. Con la peana sobre la que se asienta alcanza los 2,70 metros y además va acompañada de cuatro grandes baldones también de plata.

Cuando entra el Santísimo se procede a los traslados procesionales de vuelta de varias de las imágenes que han presidido los altares con acompañamiento musical.