La lluvia dio tregua a la Carretería para llevar al Cristo de la Salud a la Catedral
La lluvia dio tregua a la Carretería para llevar al Cristo de la Salud a la Catedral 4031

La lluvia dio tregua a la Carretería para llevar al Cristo de la Salud a la Catedral

Por  7:08 h.

Cristo de la Salud de la Carretería / M. J. RODRÍGUEZ RECHIUna semana llevaban asustados los hermanos de la Carretería porque las previsiones del tiempo daban un cien por cien de probabilidades de lluvia para la tarde de ayer. No fue así.

La hermandad tenía previsto recortar su recorrido de vuelta de la Catedral, saliendo por la puerta de San Miguel para llegar al Postigo directamente. por el riesgo de precipitaciones a partir de las 21 horas.

Sólo unas leves gotas cuando el Cristo llegaba al Postigo, hizo acelerar un poco al cortejo. Antes, alrededor de las cinco de la tarde, otras gotas hicieron mirar al cielo. A las 17.45, justo a la hora prevista, se abrieron las puertas de la capilla del Mayor Dolor para dar paso a un cortejo austero y romántico, con sabor a Viernes Santo. Y es que hasta la luz de media tarde, que se asomaba por la otra orilla del río, recordaban al día de la muerte del Señor. Unos doscientos cincuenta hermanos con cirio —entre ellos la actriz María Galiana—comenzaban a salir con la seriedad que caracteriza a la cofradía del Arenal, y la mayoría lo hacían mirando al cielo. Una vez en la calle, el miedo se disipó. El cielo era azul.

Poca asistencia a la ida
El Cristo de la Salud, a las seis en punto, se situaba bajo el dintel de la capilla, recibido por una nube de fotógrafos y escoltado por cuatro servidores de librea con faroles.

El recorrido de ida, aunque largo —algo más de dos horas, teniendo en cuenta la cercanía de la Catedral— fue muy emotivo, aunque no contó con una presencia masiva de público, sobre todo en las primeras horas. Llamó la atención este aspecto, teniendo en cuenta el precedente de 2008, con el Via Crucis presidido por el Cristo del Buen Fin, que ocurrió lo mismo, lo que parece ser una constante en este acto.

Las calles del Arenal presentaban un aspecto muy recogido, salvo en las puertas del Baratillo, Molviedro, Zaragoza y el convento de San Buenaventura, donde se rezó un Padrenuestro a la imagen.Aun así, algunas calles como Castelar aparecían engalanadas con colgaduras y la belleza del recorrido, junto con la seriedad y saber estar del cortejo, hizo del traslado a la Catedral un gozo para los sentidos.

Bordeando el coso de la Maestranza, con un contraluz imponente en la calle Antonia Díaz, llegó a la capilla del Baratillo, donde fue recibido por la corporación del Miércoles Santo. El Señor se situó en el dintel, frente por frente a la Piedad, que estaba situada a los pies del altar sobre las andas de traslado.

De allí, enfiló la calle Castelar donde era perfectamente visible la distancia del cortejo —la cruz de guía llegando a Molviedro y las andas del Señor abandonando el cruce de calles que forman Arfe, García de Vinuesa y Castelar—.

En el antiguo Compás de la Laguna, el Señor Despojado de sus Vestiduras recibía al crucificado de la Salud expuesto en besapiés. En la presidencia de la Hermandad de Jesús Despojado estaba el presidente del Consejo, Adolfo Arenas Castillo. En la calle Bilbao, los socavones en el terreno obligaron a dos operarios a advertir al cortejo y al capataz del riesgo de caída.

De ahí, hacia la Catedral por la Plaza Nueva, Plaza de San Francisco, Hernando Colón y Plaza Virgen de los Reyes, llegando a la hora prevista.


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La Catedral
Con mucho más público que durante el recorrido de ida, dieron comienzo las catorce estaciones del via crucis que duraron algo menos de tiempo que otros años.

Al llegar al altar mayor de la Catedral, el arzobispo de Sevilla, monseñor Asenjo Pelegrina —que se estrenaba en este acto—, apeló en su reflexión a «que las prisas y las urgencias de la Cuaresma no os impida realizar lo único necesario: encontraros con el Señor, que va a pasar por delante de vuestra casa, vuestra vida, vuestro corazón».

Además, advirtió que «Cristo no es simplemente un personaje histórico, sino actual y vivo» y felicitó en dos ocasiones al Consejo de Cofradías «por la organización del impresionante Via Crucis».

Una vez finalizada la celebración en la Catedral el cortejo puso rumbo a su capilla por la Puerta de San Miguel y entró en su capilla alrededor un poco antes de las 23 horas. La Carretería cumplió su sueño más anhelado.