Chisporroteos

Por  3:21 h.

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  • Uno.- El próximo miércoles 12, cita histórica en los Panaderos para iniciar el proceso de la coronación de la Virgen de Regla. Todo el mundo da por sentado que saldrá adelante pero no es de extrañar que a la cita, como ha ocurrido en otras, acudan representantes de ese partido friki que intenta ir a la contra por sistema.

Suelen ser por lo general jóvenes bachilleres neoconservadores cuya neurona es incapaz de razonar más allá de los impulsos irracionales. Recemos porque sean pocos.

  • Dos.- Otro grupo de mononeuronales pero de tribu distinta es el que se dedica a perepetrar pintadas ofensivas en los muros de los templos del centro. Los casos de San Andrés y San Martín los ha enseñado esta semana sevilla.abc.es/pasionensevilla provocando indignación generalizada: por los mamarrachos que pintan y por quienes justifican a los grafiteros en el altar de la diosa de la libertad de expresión.
  • Tres.- Hijos gemelos de ese clima crispado que afecta a la Semana Santa contemporanea es la repetición de los cabildos de cuentas en dos cofradías que en su día no aprobaron. San Esteban y Santa Genoveva coinciden en la convocatoria: el 13 de septiembre. Menos mal que no cae en martes.
  • Cuatro.- Está empezando a circular por San Gregorio 26 una expresión: “no al elitismo” a la que solo le falta figurar en pegatinas en la solapa de un actor al estilo del “no a la guerra”. Esa denuncia silente al elitismo se refiere al supuesto plus o candado con siete llaves que tendrían Jueves, Madrugada y Viernes Santo –los intocables- para no acoger en su seno a ninguna nueva cofradía.
  • Cinco.- La Cadena Sed. ¿Llamarán así a la emisora pirata de FM que quiere instalar la hermandad de Nervión para que se escuche solo en el barrio?
  • Seis.- Parece que el año que viene y rompiendo la tónica de los dos últimos Domingos de Ramos, La Estrella volverá a sacar el palio de Garduño. La obra es buena pero se admite que tiene algún problema que le impide funcionar tal y como se concibió.
  • Siete.- El capataz Manuel Vizcaya se ha ido trianeando nada menos que al Tibet a pasar el verano. Allí, entre mantras y meditaciones no ha dejado de pensar en las cofradías. Y suponemos que en algún templo budista se le habrá ocurrido la genialidad que le escuché el otro día: dice que a veces las delanteras de los pasos parecen el “Caiga quien caiga” por la cantidad de gente de negro que acompaña al capataz de turno.