El Pali viendo pasar los Estudiantes

HISTORIA

¿Cómo fue la Semana Santa de la Transición?

Manuel Jesús Roldán acaba de publicar un nuevo libro donde refleja el contexto de la Semana Santa en uno de los periodos fundamentales para la historia de España

Por  0:57 h.

El historiador del arte Manuel Jesús Roldán presenta su nuevo libro con la Transición como punto de enfoque. Así parecía, así fue y así se reflejaba este periodo trascendental para la sociedad española en la Semana Santa de Sevilla. Roldán cuenta estos detalles en un libro que ofrece todos los puntos de vista posibles de una fiesta a la que también estaría influenciada por este tramo de la historia.

Portrada del libro La Semana Santa en la Transición

«Un coche Dodge volando por los aires. Carreras ante policías vestidos de gris. El discurso de un dictador anciano de mano temblorosa. El mismo anciano agonizante cargado de tubos en un hospital. Las lágrimas de un político ante las cámaras de televisión. Su entierro. El vestido rosa de una reina delante de una corona. Una Constitución. Un Parlamento. Puños y brazos en alto. El logotipo de ETA y unos encapuchados leyendo un comunicado. El entierro de muchos asesinados. Una antigua niña prodigio transformada en una mujer desnuda que se repite en quioscos de prensa y revistas. El País. Y el Papus. E Interviú. Berlanga en los carteles y en los consejos de ministro. Alfredo Landa en la cartelera y en las playas. Pajares y Esteso en los cines y en cada barrio. Películas de título impublicable. La clasificación “X” y la clasificación “S” Muchos carteles de propaganda política. Y muchos himnos. Y muchos lemas. Puedo prometer y prometo. Por el cambio. Y el sonido de Lauren Postigo advirtiendo al andaluz sobre un referéndum. Y habla pueblo habla. Un teniente coronel de la Guardia Civil con la pistola en alto en la tribuna del Congreso de los Diputados. Se siente, coño. Pancartas de manifestación. Un 850. Y un Ford Fiesta. Y la Movida. Y la canción protesta. Y la muerte de Chanquete. Y la de J. R. el malo de Dallas.  Naranjito como mascota de un Mundial de fútbol. Y carteles de Felipe González mirando al cielo y pidiendo el cambio. Y un Papa de la antigua Polonia comunista a los pies de la Giralda…». Pero también el incendio de la capilla del Patrocinio que redujo a cenizas la Virgen que tallara Cristóbal Ramos. Las primeras cuadrillas de hermanos costaleros. El tránsito de Los Gitanos por una carrera oficial prácticamente vacía, tal como la plasmó el fotógrafo checo Josef Koudelka en un trabajo para la agencia Magnum… Así arranca el prólogo de un libro que ha editado la editorial El Paseo y que muestran escenas de un pasado reciente. Una galería de imágenes que se han convertido en Historia casi sin darnos cuenta, «con esa lentitud amarillenta que se esconde tras las crónicas de todos los ayeres».

El paso del Nazareno de la O delante de la Estación de Córdoba / MARTÍN CARTAYA

Cambios vertiginosos, también en la Semana Santa

Un periodo comprendido entre 1973 y 1982 que refleja, a través de la crónica -nunca realizada hasta ahora- de unos años convulsos en la historia de la gran fiesta de la capital hispalense, «los años que van desde el atentado de Carrero Blanco, hermano efectivo de la cofradía de Pasión, hasta la victoria electoral del PSOE, la celebración del Mundial de fútbol y la visita del Papa Juan Pablo II. En el periodo de tiempo elegido, los cambios en la Semana Santa de Sevilla fueron vertiginosos, como la evolución de las mentalidades, de las ideas políticas o de la economía y la sociedad de la época», señala el autor.

1981 El Cristo de la Salud en su traslado a la Catedral en la procesión extraordinaria por su centenario en San Román

El relato de esta obra ofrece al lector «un panorama histórico y sentimental sobre cómo se desarrolló y transformó una fiesta tan singular en un periodo crucial de la historia reciente. Así, contra todo pronóstico, los nuevos tiempos catapultaron la Semana Santa hacia la masiva manifestación religiosa, popular y turística que es en la actualidad, sacándola de la escasez y del encorsetamiento que vivió durante el franquismo. Los primeros indicios de revitalización de una Semana Santa pobre, anclada en modestas cifras y carestía de medios, se produjeron en esas fechas, cuando se constató el primer boom de participantes en los cortejos y de público en las calles».

Así, Roldán argumenta que «son líneas que se plantean como un gran cronicón que permita dar a conocer y rememorar un tiempo en el que convivieron las pegatinas del recién legalizado PCE con los lacitos moradas en la solapa como recuerdo de una hermandad, en el que se podía rematar el Sábado Santo en la plaza de San Lorenzo o en un cine de películas. narración ágil, fina y de vocación divulgativa está arropada por más de cien fotografías -algunas inéditas y de una calidad asombrosa- extraídas de los archivos de Jesús Martín Cartaya, Juan Antonio Rodríguez Vicente, José Manuel Holgado Brenes y del periódico ABC de Sevilla, así como las imágenes ya mencionadas que Josef Koudelka tomó en el año 1973 para la agencia Magnum».

1973. Incendio de la capilla del Patrocinio

Una época de iconos

Y es que «la Transición fue una época de iconos, imágenes, sonidos y sensaciones reconocibles de forma general por un gran número de personas: como la Semana Santa. Y la Transición existió. Para la política y la sociedad española, para la política y  la sociedad local, y para la Semana Santa», así lo aclara Roldán, que no duda en decir que «España, Sevilla y su Semana Santa pasaron en una década, con posibilidad de alargamiento o de recorte, de una dictadura cargada de pasado a una progresiva democratización de sus instituciones, de una sociedad anclada casi de forma general en un pensamiento único, asentado en décadas de silencio y de miedos, a una pluralidad de opiniones impensable en una breve mirada hacia atrás, de una Iglesia institucional formando parte de la estructura política de un régimen a los aires tardíos de un concilio renovador que cuestionó el propio sentido de la institución y que colocó muchos de sus sacerdotes y miembros en las antípodas de un régimen dictatorial que languidecía».

Costaleros en la época de la Transición

¿Hubo transición en la Semana Santa de Sevilla?

Esta es otra de las preguntas que plantea el nuevo libro de Manuel Jesús Roldán. El historiador comenta en su prólogo que «la elección del año 1973 para el comienzo de las siguientes líneas probablemente no ofrece dudas desde nuestra perspectiva actual. El año en el que un atentado de ETA acababa con la vida del almirante Carrero Blanco, hermano efectivo de la cofradía sevillana de Pasión, se constaba que el régimen no se mantendría más allá de la muerte de Franco. El mismo año, dos hechos marcaban la historia de la Semana Santa: el incendio de la capilla del Patrocinio, que redujo a cenizas a la Dolorosa y que convirtió a los pies quemados del Cachorro en el icono de un tiempo nuevo, y la presencia de hermanos costaleros no remunerados en la hermandad de los Estudiantes. Otro nuevo icono que rompía con muchos años de historia, la posibilidad de hacer una estación de penitencia en un puesto y un lugar que, hasta entonces, era considerado como un trabajo de necesaria remuneración. Comenzaba un tiempo de cambios, algunos claramente visibles y otros más subliminales. Cambios e incertidumbres que se prolongarían varios años».

Niños en el Puente de San Bernardo

Dentro de la Semana Santa, existen muchas dudas respecto al momento en el que finalizó la Transición. «Si nos acogiéramos a una lectura sintetizadora, se podría establecer una transición clara entre los años 1973 y el año 1980, el primer año del nuevo ayuntamiento democrático, cuando se constató de forma definitiva que todos los miedos que se sintieron y difundieron interesadamente sobre la llegada de la izquierda al poder no tendrían un efecto negativo sobre la Semana Santa».

Por otro lado, Roldán sitúa en este nuevo libro que «los primeros indicios de revitalización de una Semana Santa pobre, anclada en modestas cifras y carestía de medios, se produjeron en esa fecha, cuando se constató el primer boom de nazarenos y de presencia en las calles».

Años de gaitas, trompetas, tambores, xilófonos «y hasta versiones del Pescador de Hombres o de Resucitó acabarían creando un muy criticado puente de conexión entre la liturgia tradicional y la nueva concepción de la Iglesia». Por ello, «hemos optado por prorrogar este periodo de transición hasta 1982 para poner la Semana Santa en paralelo a la historia de la ciudad y del propio país, ya que una lectura local siempre es parcial y equivocada».

La mirada del capataz

Con la Transición llegó la masificación y «los tiempos de excesos, en números y en la valoración de lo accesorio como lo sustancial, y tiempos de sobreabundancia informativa, constable en la llegada de las retransmisiones televisivas y en la proliferación de espacios dedicados a la información sobre las cofradías, estirando un fenómeno antes reservado a una semana del año, con sus vísperas a modo de preámbulo, a una celebración general durante los 365 días del año, con lo que ello conllevaba de deformación del sentido original de la celebración».

1976. El Cristo de la Caridad en andas discurriendo por la calle Sierpes bajo la lluvia

Un libro interesante, donde resume un periodo de tiempo elegido, donde los cambios en la Semana Santa de Sevilla fueron vertiginosos, «como la evolución de las mentalidades, de las ideas políticas o de la economía y la sociedad de la época. Por eso, en las siguientes líneas se hablará de cofradías, pero también de cine, de música, de sociedad, de urbanismo, de espectáculos, de publicidad, de política…». Y es que «no se puede entender la celebración de la Semana Santa dentro de una burbuja o un fanal que lo aísle del resto de la realidad social del momento», finaliza Roldán.

El libro incluye más de cien fotografías, la mayoría de ellas inéditas o poco conocidas, que ilustran cómo se transformó una fiesta tan singular.

1977. Cartel de la Semana Santa

Javier Comas

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