Corpus de la Magdalena: La elegancia elevada al cubo

Por  7:38 h.

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Tres era el número que los niños, en sus aulas, colocaban encima de la letra para elevar “las cosas” al cubo. Nadie sabía por qué aquel nombre servía para multiplicar y hacer valer por tres lo que de, por sí, valía uno. A veces, la matemática de los elementos tiene una noble y antigua aplicación que se traduce con ejemplos.

La suma de los pasos del Dulce Nombre de Jesús, la Inmaculada y la Custodia de la Magdalena hace que las cuentas salgan: Se cuenta por un sólo Corpus pero la ciencia los eleva al cubo por su elegancia.

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El niño Jesús de Jerónimo Hernández estrenaba la restauración del baldaquino de Gonzalo Bilbao, hecho que ha permitido reducir considerablemente el cimbreo que años atrás llegó a ser, incluso, característico. En la Plaza del Museo pintaban y mercadeaban con cuadros. Ayer, apenas nadie los compraba. Tampoco cruzaban el dintel del museo de Bellas Artes a contemplar la exposición “El Agua en la Pintura Andaluza”, que allí se celebra. Todos reparaban que el verdadero lienzo era efímero y partía con su elegancia elevada al cubo.

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