Restos arqueológicos aparecidos en las obras de la casa de hermandad de los Gitanos
Restos arqueológicos aparecidos en las obras de la casa de hermandad de los Gitanos

Los Gitanos halla cerámica de Niculoso Pisano en las obras de la casa hermandad

Como resultado de las obras se han obtenido además una secuencia estratigráfica que abarca desde época romana imperial (siglo I d. C.) a nuestros días

Por  9:04 h.

La hermandad de los Gitanos ha descubierto un rico pavimento atribuido al famoso ceramista italiano de principios del siglo XVI, Niculoso Pisano. Los restos han sido hallados en las excavaciones de las obras de la próxima casa hermandad anexa al Santuario y que reunen extratos que van desde la época romana, pasando por la Almohade hasta nuestros días.

Los restos ya están en posesión de la corporación, siendo intervenidos por expertos con la intención de ser expuestos en la futura sede que avanza a «buen ritmo», según informan desde el seno de la hermandad.

Vista del pavimento con el añadido del peldaño con azulejos de arista

Vista del pavimento con el añadido del peldaño con azulejos de arista

La excavación

Los trabajos de investigación se han desarrollado entre los meses de febrero y abril de 2016, permaneciendo en la actualidad en un proceso de control arqueológico de los movimientos de tierras de la construcción del sótano de la casa de hermandad.

En un dossier redactado por la Directora de la intervención arqueológica, Araceli Rodríguez Azogue, se expone que se ha obtenido «una secuencia estratigráfica que abarca desde época romana imperial (siglo I d. C.) a nuestros días. Los restos más antiguos (romanos y medievales) se hallaban muy destruidos por la posterior construcción del convento de época franciscana que supuso la remodelación de todo este espacio. Este edificio a su vez se hallaba notablemente alterado por las reformas que sufre durante su uso como colegio a fines del siglo XIX y durante gran parte del siglo XX»

Desde la dirección de la investigación aseguran haber obtenido «una gran información para reconstruir la historia de este espacio de la ciudad de Sevilla aunque a nivel de conservación los restos se encontraban bastante mal».

Foto general de la intervención arqueológica a la finalización de la fase de excavación

Foto general de la intervención arqueológica a la finalización de la fase de excavación

Dos grandes descubrimientos

Destaca en el conjunto de los restos dos elementos de los que se ha propuesto su conservación: el pavimento de ladrillos y azulejos correspondiente a la fase de ocupación del convento de las dominicas y el pozo ubicado en la fachada norte de la iglesia en el que, según la tradición, sucedió un milagro.

En cuanto al valioso pavimento, presenta unas dimensiones de 2,10 x 1,60 m y está realizado mediante ladrillos a la palma colocados en ángulo recto y decorado mediante una cenefa perimetral de azulejos con fondo blanco y círculo en azul, la obra se remata con alizares de color verde que bordean toda la estructura. «La principal singularidad de este pavimento está en los azulejos que utiliza, por cuya cronología de construcción, comienzos del siglo XVI, podrían asociarse a Francisco Niculoso Pisano, ceramista italiano afincado en Sevilla a finales del XV que introdujo una nueva técnica en la alfarería sevillana. No obstante esto está en fase de estudio», específica Rodríguez. Piezas catalogadas a inicios del siglo XVI cón un dibujo que posee «una gran originalidad, ya que por lo que conocemos parece ser único. El círculo azul sobre fondo blanco podría responderá un encargo concreto realizado por la familia que mandase construir la cripta, quizás patronos o benefactores del convento».

Vista de la fachada norte de la iglesia tras la demolición del convento en la que se indica el lugar ocupado por el pozo

Vista de la fachada norte de la iglesia tras la demolición del convento en la que se indica el lugar ocupado por el pozo

Por otro lado, el pozo del «milagro» ha formando parte del convento e integrado en el muro norte de la iglesia hasta la demolición del edificio en 1978. Felix González de León argimentó en 1839 que, según la tradición, en 1403 vivió aquí una mujer, natural de Écija, con su hijo de corta edad. Un día el niño cayó al pozo de la casa y la mujer rezó a la virgen del Valle para que rescatara al niño prometiendo donar su casa para un convento. Al momento las aguas del pozo subieron depositando al niño sano y salvo. La mujer cumplió su promesa.

«Sin duda, este elemento aporta un gran significado a este espacio, porque toda leyenta tiene un fondo de verdad y lo cierto es que hay un pozo mediante el que se sacralizó esta zona desde el siglo XV y que es el origen del convento y por tanto de la iglesia que actualmente usa la hermandad. Es por ello que proponemos también su recuperación como testimonio del uso religioso de la zona desde la Edad Media», esgrime la arqueóloga.

Grabado de Sevilla con el antiguo convento

Grabado de Sevilla con el antiguo convento

Desde el imperio romano hasta la actualidad

Ente los diferentes niveles se encuentra el geológico, conformado por la terraza del Guadalquivir. Nivel sobre el que se producen los primeros asentamientos en esta parte de la ciudad. La fase I, con el periodo Romano Alto Imperial (SS. I – II d. C.), se ha documentado parte de una tumba de incineración. En la fase III, con el periodo medieval Islámico-Almohade (SS. XII – XIII), ejemplos de la urbanización de la zona mediante la construcción de viviendas. En la misma fase, También aparecen restos de la construcción del primer convento de las dominicas, fundado en 1403 bajo la asociación de la Virgen del Valle. «De esta fase se han documentado varias estructuras entre las que destaca el pavimento señalado y el cementerio de las monjas. Para este momento nos encontraríamos con un edificio conventual mucho más modesto del que sería el posterior convento franciscano. Interpretamos que la iglesia no sería la que actualmente observamos si no que posiblemente sería una mucho más pequeña», asegura la arqueóloga.

En posteriores fases, se han documentado grandes trazos del posterior convento franscicano como la crujía que corría paralela al muro de la iglesia, así como un gran patio de andenes decorado con alizares azules. «Es en esta fase, en la que debió erigirse la iglesia actual», comenta Rodríguez. A ello se suma la última fase que, tras la desamortización y exclaustración de los monjes franciscanos el convento pasa a manos de un particular quien lo arrienda como casa vecinos. En 1865 la Condesa Viuda de Villanueva lo compra para fundar en el colegio del Sagrado Corazón. En los años 70 se derribará y se construirá el actual aparcamiento.

Vista del antiguo colegio del Sagrado Corazón. Se observa el claustro porticado y al fondo la crujía sur detrás de la cual se ve la cubierta de la iglesia

Vista del antiguo colegio del Sagrado Corazón. Se observa el claustro porticado y al fondo la crujía sur detrás de la cual se ve la cubierta de la iglesia

Historia de la localización (Extraído del dossier arqueológico)

En 1403 se funda en estos terrenos el convento de dominicas de Ntra. Sra. del Valle, al parecer sobre unas casas ya existentes. Este convento se mantiene hasta el año 1507 en el que no pudiendo subsistir en él las religiosas que lo habitaban lo ocupan las beatas de Sta. Catalina de la Penitencia que era uno de los emparedamientos más antiguos y que también seguían la regla de Santo Domingo.

Con posterioridad el lugar pasa a manos de los franciscanos terceros. Poco sabemos de este lugar durante los inicios de su uso religioso. En 1450 se funda en el convento la hermandad del mismo nombre asociada al gremio de los fabricantes de cera que tenían sus tiendas en la plaza del Salvador. Esta hermandad tenía una capilla en el claustro del convento.

En 1567 el convento pasa a manos de los Franciscanos Menores Observantes que «lo ampliaron y labraron mejor convento y magnífica iglesia». En 1810, debido a la invasión francesa, los franciscanos son exclaustrados y el convento e iglesia son parcialmente destruidos.

En 1814, pasada la Guerra de la Independencia, los monjes vuelven al convento renovando su edificación continuando en él hasta la exclaustración general de 1835, quedando su iglesia al servicio del barrio y el convento pasa a almacén de grano y casa de vecinos.

En 1886 los terrenos del convento son adquiridos por la Condesa de Villanueva, instalándose el Colegio del Sagrado Corazón de Jesús. Este colegio ocuparía el edificio del antiguo convento y el espacio actual de los Jardines del Valle,

En 1975 el edificio es vendido a una inmobiliaria para su reedificación, procediéndose a su demolición. Como calle Valle se denominó al conjunto de calles ubicadas a la entrada del convento. A partir del siglo XVIII este nombre lo toma la calle que llevaba a la puerta mientras que las restantes pasan a denominarse “Barrio Nuevo del Valle”, siendo nuevamente rotuladas en 1845 como Artemisa, Verónica y Pinto. Los Jardines del Valle se denominan lo que ocupa los terrenos del que fuera el jardín del convento y luego colegio. Engloba no solo el solar de la primitiva huerta conventual y de las edificaciones que allí persisten, también incluye un importante fragmento de la muralla que quedo dentro de los terrenos del convento.

El antiguo convento del Valle fue vendido a mediados de los años 70 del pasado siglo a la empresa Granedeban del Grupo Rumasa para convertir los terrenos en un edificio residencial. El mantenimiento de los jardines y del antiguo convento movilizó a la ciudadanía cuyas acciones propiciaron la preservación de los jardines convirtiéndolos en espacio público, sin embargo el convento con su antiguo claustro fue demolido en 1978. El único elemento que quedó en pie del convento es la Iglesia, que permaneció en ruinas hasta su reedificación en 1999. En el interior de los Jardines se conserva un largo tramo de la muralla almohade con tres torres, que se salvó precisamente por estar en el interior del Colegio y servir de separación con las casas del entorno. En 1844, Félix González de León en su libro “Noticia artística, histórica y curiosa de todos los edificios públicos, sagrados y profanos de esta M.N.M.L. y M.H. e I. Ciudad de Sevilla. Tomo II.” describe así el convento de El Valle: “El convento de Ntra. Sra. del Valle que da nombre a esta calle, después de haber pertenecido a varias comunidades religiosas de hombres y mujeres, últimamente lo ocuparon muchos años hasta la exclaustración general de 1835 los religiosos Franciscanos Recoletos o menores observantes. Es un convento de los más grandes de la ciudad, aunque pierde mucha parte de su mérito por la situación local que ocupa junto al muro del lado del levante, que es el sitio menos concurrido de la capital. Se entra por un pequeño porche o compás, patio cuadrado con árboles y flores, y a la derecha se halla la majestuosa iglesia, de una sola nave pero muy dilatada y ancha de once y media varas. (Descripción detallada de la iglesia….)

La Hermandad de la Santa Faz y Nuestra Señora de la Encarnación se funda y erige en el Monasterio del Valle en el año 1450. Tras la fusión con la Hermandad de la Coronación de Cristo en el año 1590, la Hermandad de Nuestra Señora del Valle mantiene su sede en el convento del mismo nombre hasta el año 1810, cuando, a raíz de la invasión francesa, se traslada a la iglesia de San Román.

La Hermandad de la Santa Faz y Nuestra Señora de la Encarnación se funda y erige en el Monasterio del Valle en el año 1450. Tras la fusión con la Hermandad de la Coronación de Cristo en el año 1590, la Hermandad de Nuestra Señora del Valle mantiene su sede en el convento del mismo nombre hasta el año 1810, cuando, a raíz de la invasión francesa, se traslada a la iglesia de San Román

Por el mismo compás que da paso a la Iglesia se entra al convento, y su portería está en el patio principal, que es uso de los mayores de esta ciudad, formado según la costumbre de columnas y arcos, con ángulos bajos y altos, estos con antepechos de hierro al claro del patio, en el cual hay porción de naranjos y limones; y en el centro una fuente tan profunda que se baja a ella por un círculo de gradas de diez o doce pasos y el agua es de la fuente del Arzobispo. No hay más que este patio, pero el convento tiene mucha diafanidad, todas las piezas necesarias y una gran huerta de hortalizas.” Años más tarde Santiago Montoto, en su libro “Esquinas y conventos de Sevilla” (1973) refiere lo siguiente: “En el año 1856, el P. Mariano del Pilar de la Torre, que había pertenecido a la comunidad exclaustrada, siendo visitador de la Orden Tercera de seglares establecida en el Valle, procedió a la restauración del templo, que amenazaba ruina; mas las obras de conservación no fueron bastante para contenerlas y en el año de 1873 se demolió para labrar en su ámbito la hermosa capilla que hoy vemos, cuyo estreno tuvo lugar el 2 de marzo de 1877.

Convertido el convento en casa de vecinos – noventa familias lo habitaban – lo adquirió la marquesa viuda de Villanueva para fundar en el la tercera casa en España de la Orden del Sagrado Corazón, que quedó establecida en 1866. Con gran acierto y buen gusto las religiosas han conservado todo lo que pudieron del que fue magnífico monasterio. Así hoy puede verse la hermosa sacristía con valioso artesonado del siglo XVI, el refectorio, con riquísimo techo, y otros salones a más del patio principal de galerías con columnas de mármol, también de aquel siglo.”

Noticias relacionadas

Los Gitanos coloca la primera piedra de su nueva casa de hermandad

Los Gitanos adjudica las obras de la nueva casa hermandad

Javier Comas

Javier Comas

Javier Comas

Últimas noticias deJavier Comas (Ver todo)