Elisa y Mari Carmen son dos afectadas por las avalanchas de la Madrugada / V. GÓMEZ

TESTIMONIOS DE LA MADRUGADA

«Desde lo ocurrido en la Madrugada tengo miedo al silencio y la oscuridad»

Dos afectadas por las avalanchas, una nazarena del Gran Poder y otra que estaba viendo la Esperanza de Triana, reviven el trauma que les ha ocasionado

Por  0:40 h.

Mari Carmen lleva una pulsera morada del Gran Poder. Aparentemente está tranquila y recuerda, casi con memoria fotográfica, cómo vivió vestida con la túnica de ruan los sucesos de la Madrugada. A su lado, Elisa no puede contener las lágrimas. Ella estaba viendo pasar la Esperanza de Triana por el Paseo Colón en el momento en que la primera avalancha le cambió la vida. Mari Carmen y Elisa son dos de las muchas afectadas por los tumultos vividos el año pasado, que les han generado un serio trauma psicológico e incluso daños físicos que, un año después, les impiden hacer la vida normal. A la cita ha faltado otra mujer afectada, que ha perdido la movilidad en una mano, y que se veía incapaz de revivir lo ocurrido.

A las 4.10 horas de la madrugada del Viernes Santo de 2018, Mari Carmen se encontraba bajo el arco del Postigo cuando le afectó la primera avalancha: «Todavía tengo muchos recuerdos y no se me va de la cabeza el ruido, de menos a más. El suelo temblaba y no sé cómo fui capaz de subirme encima del bordillo, que es altísimo». Tiene algo menos de 30 años e iba en un grupo de amigos, los cuatro juntos, en uno de los tramos que preceden al Gran Poder. Recuerda que iba tranquila y algo cansada porque a lo largo de toda la Semana Santa venía de tocar todos los días en una banda. En aquella primera avalancha dice que fue ella quien tranquiliza a su amiga. Lo que más le sobresaltó fue el ruido de las vallas allí colocadas y que, de nazarena «con el antifaz se reduce la visibilidad». Lo peor estaba por llegar.

En la calle Castelar, de nuevo el suelo tembló: «Mi amiga se cae y se lastima la rodilla y a mí me entra un ataque de ansiedad. No podía respirar. Un hombre recogió el capirote y el cirio. Mi diputado, al que tengo que agradecerle cómo se portó conmigo, me atendió y me dijo que entrara en el hotel, pero yo quise seguir». Mari Carmen desvela que tres años antes comenzó un tratamiento cardiológico por unas palpitaciones, aunque su médico le retiró las pastillas poco antes de la Navidad de 2016. «Mi amiga sabe lo que he pasado y cuando me vio así le gritaba al diputado: ‘¡La pastilla, la pastilla!’ Pero aquella noche no la llevaba encima», explica.

Pudo incorporarse al tramo pero había perdido a los otros dos amigos que iban con ella. «Logré tranquilizarme y, en ese momento, en la puerta de la capilla de Jesús Despojado, otra vez…». Recuerda que había un hombre en un balcón pidiendo tranquilidad: «Seguimos andando y veías a la gente con el móvil y escuchabas lo que había ocurrido en otros lugares, lo que te desconcertaba aún más. Y cuando llegué al Museo, donde había concentrado más público, me asusté por el tono elevado de las conversaciones». Ese miedo Mari Carmen aún no lo ha superado: «Cuando llegué a casa, tomé pastillas porque no podía dormir. No se me iba la imagen de la calle Castelar. Era estar a oscuras y pensar en el ruido». Desde entonces tiene miedo al silencio y a la oscuridad. «En septiembre, a mi tía le detectaron un cáncer que pintaba mal. Fui a la basílica a pedirle por ella, le hice una promesa y se cumplió (se emociona)». Mari Carmen saldrá este año de nazarena.

Incidentes de la Madrugada de 2017

Incidentes de la Madrugada de 2017

Trauma físico y psíquico

Elisa es de Dos Hermanas. Madre separada, llevaba 20 años sin ver la Madrugada. El año pasado no le tocaba tener a su hija y acudió con la que era su pareja a ver la Esperanza de Triana por el Paseo Colón. Recuerda que, al pasar el Cristo, y mientras venía la Virgen «escuché un ruido horrible, como si viniera una manada de búfalos (se emociona). Salimos a correr y cuando me doy cuenta estoy tumbada en el suelo y la gente pasándome por encima. Así, hasta que dos hombres me sacaron. Me metieron en una ambulancia. Estando dentro, hubo otra estampida. La ambulancia se movía como el coche de los Picapiedra. Yo lo que quería era salir de allí. No me dieron calmante ni nada, no sé el tiempo que estuve allí hasta que me llevaron al hospital Virgen Macarena».

Allí, la metieron en quirófano porque se le había salido el hombro, pero comprobaron que el hueso «estaba hecho trizas». Hasta el lunes no pudieron operarla para ponerle una prótesis. «Estoy a la espera de una segunda operación porque no puedo hacer vida normal, ni conducir, ni llevar una casa, ni peinar a una niña de diez años. Vamos, que me han jodido la vida», afirma entre lágrimas.

Además del daño físico, a esta mujer las avalanchas le han generado un trauma similar al de Mari Carmen: «El ruido está aquí… (señalándose la cabeza). Los dolores no me dejan dormir por las noches, ni tampoco ese ruido… Me despierto con ansiedad, asustada. Me cuesta trabajo salir y cuando llego a un sitio con mucha gente lo primero que busco es un huequito, en un rincón, donde ponerme. Las amigas vienen a verme porque no quiero salir a la calle. Busco siempre una salida por el miedo a que ocurra algo». Elisa tiene esclerosis múltiple, aunque la tiene controlada y está todo bien. «Me ha jodido más la calle que la enfermedad», dice.

Al igual que Mari Carmen, echa de menos «una llamada de alguien. Nadie nos ha llamado, nadie se ha preocupado por cómo estamos». Su compañera, sentada a su lado, sí destaca la atención de los canastillas: «Nada más entrar, los dos diputados me buscaron, me ofrecieron agua todo el camino. No sé sus nombres, y querría localizarlos para agradecérselo».

Elisa y Mari Carmen son dos de los más de 60 afectados que han denunciado lo que ocurrió en la Madrugada. «No se nos está cobrando nada y desde el principio nos están teniendo informadas de los pasos, que quede constancia de eso», cuenta la hermana del Gran Poder acerca de los despachos que llevan su caso de manera altruista.

Javier Macías

Javier Macías

Coordinador en Pasión en Sevilla
Redactor de ABC. Coordinador de Pasión en Sevilla