CRÓNICA

Diez horas de camino para llevar a la Salud a la Catedral

La Virgen recorrió las calles del Barrio León antes de emprender su traslado a la Seo, que resultó multitudinario en una jornada calurosa e histórica

Por  11:00 h.

A las 14:30 horas se abrieron las puertas del templo. La cruz de guía salía a la plaza entre aplausos y la emoción de los que allí esperaban desde horas. A las 14.50 le llegó el turno a la Virgen de la Salud. De rodillas, sin diadema sobre las sienes y bajo un cielo de flores y banderas salía el paso de palio con la música inconfundible de su himno. Todos cantaban, todos lloraban, comenzaba el sueño de los hermanos de San Gonzalo.

Durante las horas restantes, su barrio seguía siendo protagonista hasta abandonarlo por la calle San Jacinto. Vías por donde nunca pasa la Virgen y casas con vecinos que esperaban desde horas con sillas en sus puertas. «¡Ya viene!»; se escuchaba decir a una señora mayor a su nieto: «Levántate que va a pasar por casa». Llamaba la atención cuando sus capataces, los Garduño, la giraban en las de los vecinos enfermos, esos que más la necesitan.

La Virgen de la Salud de San Gonzalo camino de la Catedral / M. J. LÓPEZ OLMEDO

Con algo más de una hora de retraso y cuatro horas y cuarto de recorrido por el barrio, la Virgen dejaba atrás su «hábitat natural» para emprender el camino definitivo a la Catedral. A las 19.15 alcanzaba la antigua Cruz Roja para visitar a los enfermeros a los sones de «Esperanza de Triana Coronada».

La tarde caía y la luz se perdía con la candelería aún apagada. La salve del Rocio de Triana servía como banda sonora para llegar a la capilla de la Estrella. Allí entró al completo y las emociones se desbordaron. En ese momento, los priostes aprovecharon para reparar la corona de la bambalina delantera. Al salir, la cuadrilla arrancó con un ritmo valiente que no aminoró hasta el Baratillo. El Altozano despidió a la Salud hasta dentro de una semana y emprendía su viaje, a tambor, desde el Puente de Triana al sueño de su coronación.

La Salud, cruzando el puente, en una imagen tomada desde la Torre Sevilla / J. M. SERRANO

La gente a su paso tocaba sus respiraderos con ahínco: «Dame mucha salud», le pedían. La fuerza de los hombres de abajo hizo posible recortar minutos al tiempo. Aún así, cada vez era mayor la afluencia de público y en el Arenal se demostró con calles estrechas repletas de gente.

Entre el público, un tema de conversación en común: el Martes Santo de 2018. Hubo hasta acaloradas discusiones por la idoneidad o no de invertir el sentido a la Carrera Oficial. Pero todo quedaba atrás al llegar la Virgen…

El Arenal, inédito

En el Baratillo no faltó la alegría y la fuerza que cada año se demuestra en Semana Santa al paso de esta cofradía en la particular «embajada» de Triana. Hermoso fue ver el dorado del paso de palio reflejado en las casas de la Carretería. Por calles que nunca pasó y por un barrio que la recibía repleta de flores de papel y banderas. En las Aguas se vivió uno de los momentos más intensos de la noche. En la capilla del Rosario, todas las hermandades del Lunes Santo rindieron su particular homenaje a la Virgen de la Salud. Con «Nuestra Señora de Guadalupe» de Pantión emprendía el camino a la Catedral. La Pura y Limpia como puerta sentimental del corazón de la ciudad que recibía, durante una semana, a los vecinos de la antigua Vega de Triana.

A la 1:05 horas entraba en la Catredral. Casi 10 horas de emociones y algunas de retraso, que se olvidará cuando hoy comience el ansiado besamanos en el Sagrario y, días después, el triduo que les conducirá a su sueño. Ya no hay vuelta atrás en el tiempo

Algunos detalles

Retraso

El recorrido intenso por el Barrio León provocó un retraso de más de una hora en prácticamente todo el camino hasta la Catedral.

Música

La banda de Santa Ana de Dos Hermanas interpretó un repertorio «glorioso» durante todo su recorrido, tocando a un alto nivel en todo el recorrido.

Flores

La Virgen lucía un exorno floral al uso de los años 70. Esquinas de gladiolos y nardos, sumados al clavel suelto, hacían de este conjunto una imagen populosa.

Salud para los vecinos

La Virgen de la Salud, al paso por su barrio, se giró en todas las viviendas donde hubiera algún vecino enfermo. Su nombre se hizo sustantivo en las primeras horas del recorrido.

Javier Comas

Javier Comas

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