Día señalado

Por  19:54 h.

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ImageLa vida del hombre es como la singladura de un barco: ha de estar preparada para mantener el rumbo de la mejor forma posible y llegar convenientemente al puerto deseado. Hoy es día de la Virgen del Carmen y no hay marinero en el mundo que deba olvidar darle gracias a La Señora por la travesía llevada a cabo durante el año y a la vez, pedirle acierto para lo que está por venir y se dibuja ya en el horizonte.
Hay personas que aman el golf, las monterías o cualquier otra afición con la que desahogar sus tiempos de tensiones y trabajos; quien cada domingo te escribe esta columna tiene en navegar los mejores momentos de relajación y disfrute —tan fenomenales, al menos, como los que paso enfrascado en la lectura de un buen libro mientras saboreo la partitura de una genial música barroca—.
Y puedo aseguraros que hoy, mientras vea a la Virgen, habré de darle muchísimas gracias por los favores con los que siempre me ha protegido.
La existencia es a veces difícil y en ocasiones, muy complicada. A lo largo y ancho de un año entero de todo pasa, pero la vida hay que vivirla de principio a fin, de cabo a rabo, desde el momento en que se leva el ancla hasta que se termina por atracar en puerto y puedo aseguraros que hasta ahora, he podido hacerlo intensamente.
Como todavía no he muerto, espero que la Santísima Virgen del Carmen siga protegiéndome ya que me quedan —eso espero— muchas horas de navegación apasionante y le pido que en el disfrute de esas singladuras pueda seguir mirando con esperanza ilusionada el hermosísimo horizonte que siempre me pone por delante.
Querido lector, entrañable amigo que compartes semanalmente mis cuitas y disfrutes, mira bien desde cubierta que a todos lados se encuentra la belleza.
Hacia abajo el verdor transparente de las aguas limpias, alrededor el azul del mar, sobre ti, el cielo. Y en tu interior, una enorme sensación de agradecimiento por saber que se te ha dado mucho más de lo que en fondo y forma mereciste.