Manuel Alonso, segundo capataz del misterio de San Gonzalo / J.J. COMAS
Manuel Alonso, segundo capataz del misterio de San Gonzalo / J.J. COMAS

ENTREVISTA

«El primer ‘izquierdo’ lo dio San Gonzalo en la calle Alfonso XII»

Manuel Alonso es el actual segundo capataz del misterio de San Gonzalo, uno de los hombres que inventó el «izquierdo» en los años 70

Por  0:36 h.

Nació sietemesino para estar dos meses más junto a sus titulares. Emblema de la cuadrilla de San Gonzalo y uno de los inventores del andar con cambios en la Semana Santa. Ahora es segundo capataz. Fue patero de la primera cuadrilla de hermanos costalero del Soberano Poder y el hombre que se atrevió a mandar el primer izquierdo por delante desde el zanco.

—¿Desde cuándo en San Gonzalo?

—Desde el 68. Nací en Alvar Núñez, 27 y me he bautizado aquí. He sido monaguillo en la iglesia. Salir a jugar era ir a la parroquia o a la hermandad.
—Un barrio con identidad propia.
—Sí. De aquí han salido muchos artistas: Montoya, los Morancos, etc. Un barrio con mucha solera y eso se reflejó en su día con la cuadrilla de San Gonzalo. Cuando nos juntamos éramos unos niños, en el 74 iba con 14 años debajo. Con el tiempo entramos todos en la junta de gobierno. San Gonzalo pegó un cambio como consecuencia de la cuadrilla.
—Recordará la primera vez debajo…
—En el 76 nos autorizaron. En el 74 la Virgen fue a Santa Ana. Cuando salimos era una fiesta en el barrio, éramos niños. Creó una amistad enorme. Antes de empezar a ensayar con pantalón corto jugábamos al fútbol con una naranja.
—Si digo Juan Vizcaya…
—Me decía «El Canijo», aunque ahora esté más gordito. Lo quería mucho, tenía muchas cosas con él, confiaba mucho en mí. A mi madre le decía: «¡Vaya el canijo que tiene usted! Cuando cumpla 18 cualquiera lo aguanta en un zanco». Los hijos comentan que me quería más que a ellos (risas).
—¿Y San Gonzalo?
—Mi vida. Aquí me enseñaron a meterme debajo de un paso, en plan militar. Cuando había que coger el paso, de tambor nada, aquí se cantaba «¿dónde está la llave Matarile?», hasta que cogíamos el compás.
—Llega el 76 y cambia el andar…
—Sí, siempre se decía que había que suspender el pie izquierdo, el paso se debe notar cuando cae en ese pie, sin aspavientos. Todos se mecen fantásticamente bien, pero como se ve una cuadrilla es andando. Marcamos en su momento esa diferencia al andar. Ese año llovió, nos metimos en la O, ahí empieza a surgir algo, surge el caer en el izquierdo.
Manuel Alonso, segundo capataz del misterio de San Gonzalo / J.J. COMAS

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—Y «el izquierdo» llegó a la Semana Santa.
—En el 77 se hace. El puente de Triana estaba cortado y tuvimos que tirar por Chapina y Pedro del Toro. Pasamos dos años por allí. Al llegar a Alfonso XII, antes de entrar en la Campana, hicimos el primer «izquierdo». Hoy es santo y seña de la cuadrilla. A partir de ahí entra Bienve y empiezan otros conceptos como «el costero».
—¿Cómo surgió?
—Juan ya no estaba por desgracia, murió en el 75, el pobre nunca metió el paso por la Campana. Todos reunidos optamos porque contiuara Manolo Garduño. Me acuerdo que cuando estábamos andando alguien debajo dijo: «¡Izquierdo!». Lo mandé desde el zanco y el paso avanzó con un poco de cadencia hacia atrás. Nos gustó, aunque hubo gente que nos puso de vuelta y media. Eso no estaba visto. A partir de ahí se empezaron a hacer todos los cambios. Cambió la mentalidad hasta de una junta de gobierno.
—¿En qué ha derivado todo esto?
—Hubo un antes y un después en las cuadrillas. Hoy todos los pasos mecen muy bien. Ahora se sincroniza la marcha con el movimiento. Hoy se puede decir que es una coreografía. Si se hace bien, es bonito. Aunque sigo diciendo que me gustan los pasos cuando andan.

—Y todo en una época que se sufría en los pasos.
—Me he llevado 30 años. Iba en el zanco izquierdo, en el costero de los locos. Íbamos cortitos de gente, tan cortitos que me sentaba en la zambrana y veía a Mateo en la octava. La cofradía igual, muy pocos nazarenos. Había que decirle a la Cruz Roja que dejara de tocar algunas veces para no confundir las marchas.
—¿Con qué pasos se queda en la actualidad?
—A la hora de andar, con el misterio de la Amargura y el Gran Poder. Me encanta el palio de la Esperanza de Triana y el de mi Virgen de la Salud. De los que hacen cambios, San Benito y los Panaderos.
—¿Cuándo fue su retirada?
—Me salgo por la artrosis en 2002. En 2003 me llaman de contraguía pero no salimos por la lluvia. Al año siguiente, la junta me nombra segundo capataz. Hasta ahora.

—La cosa desde fuera cambia, ¿no?
—Es totalmente diferente. Gracias a Dios puedo hablar de las dos. Debajo es un sentimiento de dolor, alegría, satisfacción, orgullo… Por fuera veo las caras de fe de la gente, de jóvenes y adultos, de impedidos; eso es el mejor premio que hay. De estar cortitos de gente en el 76 a hoy, que está masificado…
—¿Cómo anda hoy San Gonzalo?
—Siempre hay una persona, tres como mucho, que mandan la marcha desde dentro. Los de fuera no la mandamos pero sí vemos cómo va andando. Siempre intentamos corregir..
—Recordará muchos nombres…
—De Santiago, que falleció y aún la familia le hace una ofrenda en Galerías Preciados, Manolito PSOE, Juan Vizcaya fue un palo muy gordo… Tengo una anécdota de mi amigo Francisco Javier Sivianes. Tenía una minusvalía en una pierna por la polio, tenía la ilusión de meterse pero no podía. Pero yo sí lo metí. En un ensayo le dije al capataz: «Levanta el paso a pulso aliviado, anda tres pasos y páralo». Lo recordó siempre.
—2017 es el año de San Gonzalo.
—Estamos muy ilusionados. Es una vez en la vida. El barrio y Triana siempre han sido de la Virgen de la Salud. Será un año fantástico. Si soy capaz de tocar su martillo ya lo he hecho todo (sonríe).
Manuel Alonso, segundo capataz del misterio de San Gonzalo / J.J. COMAS

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Javier Comas

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