El Sol y Alcosa desafiaron a la lluvia y realizaron su estación de penitencia

Por  10:31 h.

ImageLa alegría fue por barrios el Sábado de Pasión. La cara estuvo en Alcosa, con la salida del Divino Perdón, y en el Plantinar, con la de Nuestra Señora del Sol, que por vez primera ponía nazarenos en la calle además del paso con el Santo Cristo Varón de Dolores.
La tristeza, en cambio, estuvo presente en Torreblanca y en el Polígono de San Pablo, donde sus juntas de gobierno decidieron, habida cuenta de los pronósticos del tiempo, no arriesgarse.
Y es que durante toda la mañana no cesó el agua. Las previsiones más pesimistas se instalaron en las cuatro hermandades, tanto que el hermano mayor del Divino Perdón, Gabriel Arias, a media mañana señalana que «yo no me veo en la calle».
Sin embargo, lo que son las cosas, la junta de gobierno, tras retrasar su salida y consultar de nuevo las previsiones, decidió realizar estación de penitencia. Los hermanos acogieron la noticia con gran satisfacción. Eran las seis y diez de la tarde y a esa hora ya se conocía la decisión tanto de Torreblanca como del Polígono de San Pablo. Por eso, la presencia del Nazareno gubiado por José Antonio Navarro Arteaga concentró toda la atención en esos momentos y, un año más, pudo recorrer el barrio del Parque Alcosa.
Prácticamente a la misma hora, el hermano mayor del Sol, Javier Parrado Lira, comunicaba a sus hermanos que se iba a realizar la salida procesional, aunque acortando el itinerario hasta llegar a la parroquia del Juncal. «Vamos a intentar hacerlo en tres horas antes las previsiones de tiempo que nos han dado».
Los nazarenos de ruán verde se disponían a lo largo de la zona central de la parroquia de San Diego de Alcalá, mientras en una carpa a modo de capilla, anexa al templo, esperaban los dos pasos. Primera salida con cuerpo de nazarenos y primera salida del Santo Cristo Varón de Dolores. Expectación en la calle, donde se estaba pendiente del cielo. Tan pronto salía el sol como aparecían negros nubarrones.
A las seis y cuarto salió la cruz de guía para pasar por delante de los pasos, lo mismo que los tramos de nazarenos, entre los que se incluían las representaciones de las hermandades del Cristo de Burgos de Chucena y la de la Vera Cruz de Lebrija.
Momento emotivo la salida del paso de Cristo, que en ese instante comenzó a recibir algunas gotas de agua. No importó a la corporación, que siguió adelante. Lo mismo que con el paso de Nuestra Señora del Sol, que se ponía en la calle a las siete menos cinco de la tarde. El Plantinar ya tiene hermandad de penitencia. Y una de las que entran en las quinielas para, en un futuro no demasiado lejano, quizá ir a la Catedral.
Precisamente, la próxima estación de penitencia que realizará la Hermandad del Cautivo del Polígono de San Pablo será al Templo Metropolitano. Ayer, empero, se decidió no salir. Y se anunció cuando el sol entraba por las vidrieras de la parroquia de San Ignacio de Loyola. Decisión difícil pero, como dijo el hermano mayor, Manuel Márquez, «las predicciones no son buenas y se ha decidido, con todo el dolor, no salir». Unos 500 nazarenos rompían a aplaudir mientras las lágrimas brotaban de la mayoría de los presentes. El templo estuvo abierto hasta las once de la noche.
Esas mismas lágrimas brotaron de los hermanos de los Dolores de Torreblanca. Fiel a su cita, el cardenal arzobispo comprobó el fervor que existe en este barrio. Dura prueba para Manuel Rocha Cayón, en su primer Sábado de Pasión como hermano mayor. Pero la decisión tomada estuvo en consonancia con el quehacer diario de esta hermandad para con su barrio. Por eso, la plaza de la parroquia de San Antonio de Padua, llena de público, comprendió y respaldó la decisión de la junta de gobierno.
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