Fallece la hermana número 1 de la Macarena, Mercedes Alba

Muere el último testigo que vio a la Esperanza Macarena salir del cajón tras la Guerra Civil

Por  13:33 h.

Llegar a ser número uno de una hermandad no deja de ser algo más que meritorio, pero si en este caso se habla de la Macarena, que alcanza la nómina de los 14.000, sobrepasa los límites de lo complicado. La hermandad de la Madrugada se queda huérfana de su hermana más veterana. A los 94 años ha fallecido Mercedes Alba Ayala entre el calor de sus familiares y con la Virgen de la Esperanza como clavo más fuerte al que agarrarse con fe.

Nacida en 1923 en la Alameda de Hércules «de los toreros», forma parte de la nómina de la Macarena desde que salió del vientre de su madre. Precisamente el año que se dedicó el arco de la Macarena a la Virgen de la Esperanza y se colocó el imponente azulejo que es vigía de la Resolana desde hace 94 años. Llegó a conocer de primera mano a Rodríguez Ojeda, sufrió en primera persona la ausencia de la Esperanza en la Guerra Civil, fue testigo del renacer de la cofradía tras el periodo bélico con la Virgen bajo el palio rojo de Juan Manuel y vio con sus propios ojos como se estrenaron los dos palios salidos del taller de Caro. Vivió de primera mano la coronación en el 64 y por su retina han pasado todas «las Macarenas» del siglo XX: desde Ojeda, seguida por Gamero y Pérez Calvo hasta llegar a los hermanos Garduño.

Esperanza Macarena bajo el palio rojo de Ojeda

Esperanza Macarena bajo el palio rojo de Ojeda

Su casa natal de la Alameda la compró su padre, César Alba Alarcón, a Los Gallos. Progenitor que llegó a ser hermano mayor interino de la hermandad entre los años 1928 y 1929. Todo motivado desde que en 1925 y hasta el año 29, el Arzobispado cesara a la junta de gobierno y Rodríguez Ojeda de la hermandad, tras casi 60 años al frente de la corporación. Tras el corto mandato de Alba, Ojeda regresó a la hermandad hasta su muerte en 1930, habiendo culminado la reforma del palio rojo.

Mercedes Alba, número 1 de la Macarena / ANTONIO TIRADO

Mercedes Alba, número 1 de la Macarena / ANTONIO TIRADO

Mercedes vivía actualmente en la plaza de Cuba esquina con la calle Génova. Fue uno de los pocos testigos que vio con sus ojos salir a la Macarena del cajón en la guerra en la iglesia de la Anunciación, «en el lado del sagrario, frente al altar mayor, un poco a la izquierda», ya que su padre formaba parte de la junta de gobierno, como recuerda en una reciente entrevista al anuario de la hermandad. «Llaman a mi padre porque van a abrir el cajón. Él se va para la Anunciación con mi madre y los dos hijos mayores. Íbamos muy nerviosos y ansiosos por ver a la Virgen. Allí estaban Ricardo Zubiría, Eduardo Miura y Joaquín Sainz de la Maza (padre). Cuando acabó, mi padre se los llevó a mi casa donde se organizó una tertulia hasta altas horas de la Madrugada. Fue un día inolvidable». Recordaba verla con muchos nardos frescos que salían de la caja, todo olía a nardos. No recuerdo haberla visto nunca tan hermosa, se vivió una alegría enorme, se cantaron saetas y salves, hubo aplausos». Sostenía que el cajón «tuvo que ser abierto con anterioridad porque los nardos estaban fresquísimos». Tenía en ese momento 13 años. Era el 18 de agosto de 1936.

Garduño retoca a la Macarena para su coronación

Garduño retoca a la Macarena para su coronación

Su hermano ya anciano, aún vivo y vecino de la Avenida de la Borbolla, fue consiliario de la hermandad. Los más veteranos recuerdan con cariño a Fernando Alba Ayala. Mercedes ha muerto siendo «una mente privilegiada, se acordaba de todo», relata el promotor del programa de veteranos de la hermandad, José Antonio Fernández Cabrero. Y es que pocos la veían ya por la basílica. «Su situación física le impedía desplazarse a la hermandad todo lo que quería».

Sus restos mortales se encuentran en la sala 2 del tanatorio de la SE-30. Se marcha con la Esperanza el último testigo vivo que vio a la Macarena salir de su exilio en la Guerra. Mercedes Alba se lleva consigo parte de la historia fundamental de la Semana Santa.

La Macarena fue escondida en un cajón al inicio de la guerra y se salvó del incendio de San Gil

La Macarena fue escondida en un cajón al inicio de la guerra y se salvó del incendio de San Gil

Javier Comas

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