Manifiesto del Foro Niño de Guevara: La mejor chicotá
Manifiesto del Foro Niño de Guevara: La mejor chicotá 26069

Manifiesto del Foro Niño de Guevara: La mejor chicotá

Por  8:11 h.

ImageY la más larga, y la más hermosa, y la que espera Sevilla, y la que quieren Nuestro Señor Jesucristo y su Santísima Madre; esa que va desde el golpe de cerrojo al final de la estación de penitencia hasta la presentida emoción del año que viene, con la Cruz de Guía en la puerta, cuando de nuevo la Cofradía salga a la calle.
Ahora que Cristo vuelve a su «paso» habitual: azotado, escupido, olvidado, tres veces caído en el fango, despojado de sus vestiduras, sin el homenaje de la flor y de la cera; tan abierto a las tristes advocaciones que bien podemos llamarle Cristo Negro, Cristo Emigrante, Cristo Gitano, Cristo Pobre, Cristo Solo, Cristo Preso.
Ahora que nosotros ya no somos solamente cofrades, sino hermanos.
Ahora, precisamente ahora, quizás sea el tiempo de hacer méritos para que se nos llame no sólo archicofradía, sino archihermandad, tan cerca se nos ve del hermano caído y necesitado, tan debajo de sus trabajaderas.
ImageEn esta larga cuaresma de la solidaridad, ahora, resultan ociosas las discusiones acerca de si se admiten o no hermanas nazarenas, hermanas costaleras, hermanas en el mando y la responsabilidad. Aquí y ahora, hace falta únicamente la identidad de un corazón samaritano y de un hombro cirineo, y los frutos de la inteligencia y la voluntad puestos al servicio del otro. Que en esta legión del amor no se pregunta a nadie por sus circunstancias personales, sino que la invitación a la fraternidad, a ejercer como verdaderos hermanos, sirve para todos; porque todas y todos valen para amar.
Quienes han recibido más talentos no pueden escudarse en la apatía ni en el reposo, porque no es cierto que la gente se apunte a una Hermandad sólo con la intención de vivir el espíritu y la letra de sus Reglas un día al año; bastan las estadísticas más elementales para ver cómo los porcentajes de participación en la Cofradía son ínfimos en relación con el número de hermanos. Y no cabe imputar a los interesados el desinterés por el resto de actividades ajenas a la manifestación cumbre del culto solemne y público de la estación de penitencia.
Los milagros espectaculares que llevaron a cabo los apóstoles, se hicieron en el nombre del Señor Jesús, convencidos como estaban por la fuerza del Espíritu Santo, de la eficacia de la acción de Dios por su pobre mediación. Basta ver los rostros de los hermanos de cualquiera de nuestras corporaciones ante las imágenes de su devoción, para comprender la mejor de las disposiciones interiores, para captar la mano de Dios en esos sentimientos, la presencia del Espíritu; sin embargo, sucede muchas veces que todos adolecemos de una falta de formación que nos impide profundizar en estas realidades y acertar a la hora de tomar decisiones y llevarlas a la práctica con verdadero sentido cristiano.
Formación cofrade
La formación del cofrade no consiste en convencerle del error de serlo, en nombre de una ortodoxia que, con carácter general, no parece producir mucho fruto en otros ámbitos pastorales; y mucho menos en ensalzar lo superficial. Más bien se trata, sobre la base de esa cultura religiosa originaria, de edificar una sólida formación cristiana totalmente compatible con la piedad popular. Negar este planteamiento sería no comprender las actitudes de personas que nuestra Santa Madre la Iglesia nos propone como modelos de vida y que destacaron, junto a otras características, por su amor a nuestras hermandades; baste considerar los casos más sevillanos y recientes: Sor Ángela de la Cruz y el Cardenal Spínola.
En esta tarea, se contempla la necesidad de una pastoral dirigida específicamente al mundo de las cofradías y en cuya elaboración y puesta en marcha colaboren estrechamente las Juntas de Gobierno, con sus directores Espirituales, el Consejo de Hermandades y Cofradías de Sevilla y los Delegados diocesanos correspondientes.
La historia más reciente abunda en ejemplos magníficos de evangelización a través del mundo cofradiero. Téngase en cuenta la cantidad considerable de triduos, quinarios, septenarios, novenas, etc. que se organizan anualmente en nuestra ciudad y en los pueblos de la provincia; así como las reuniones, encuentros, congresos, salidas extraordinarias, publicaciones, etc. todos ellos relacionados con Jesucristo y su mensaje y con el modelo de vida de nuestra Madre la Santísima Virgen María.
Juventud
La juventud, nuestros mayores, el mundo del trabajo, los niños, están esperando que, entre todos, seamos capaces de poner los medios necesarios para vivir en hermandad durante todo el año, que es lo mismo que decir vivir en cristiano.
Cuando la Exposición Universal de París de 1892, Paul Claudel, uno de los escritores católicos más importantes de los últimos tiempos estrenó su opera «Colón». En la escena final de la misma aparece el famoso marino meditando frente a las costas atlánticas; piensa en el riesgo de la aventura que va a emprender comparándolo con la seguridad y la riqueza del comercio mediterráneo que tan bien conoce.
De pronto, en su ensimismamiento, parece vislumbrar unas sombras que avanzan desde aquellos horizontes ignotos, sombras de incas, de mayas, de aztecas, que susurran en un mensaje suplicante: «¡Colón, tráenos la luz; Colón, tráenos a Cristo!» Y Colón, deja sus comodidades y sus rutinas, y se lanza al descubrimiento y a la evangelización de América.
De alguna forma, tanta gente nuestra que llega a la fe por la devoción y el fervor a nuestras benditas imágenes, requiere de quienes tenemos la posibilidad de ayudarles a vivir con más autenticidad y coherencia esos sentimientos, una actitud responsable, un hombro hermano que enriquezca con criterios evangélicos su hermosa condición de cofrades de Sevilla.
Chicotá a pulso, con esfuerzo, que casi no se note, pero que lleve más cerca del cielo esta manera tan nuestra de amar a Dios. Esfuerzo común de los de siempre para atraer a los que vienen menos, quizás porque no les abrimos bien las puertas de nuestros corazones. Ahora tenemos tiempo, estamos a tiempo. Ahora son los miembros de Junta los que tienen que ser costaleros de sus hermanos; y en cuanto a los Directores Espirituales, conviene al convento que se sientan capataces y aguadores, que falta hace señalar el buen camino -que únicamente es Cristo- y animar en el esfuerzo con la Palabra de vida y el Agua de la Gracia.
Jesús de Nazaret nos rescató con su Sangre, no con el oro ni la plata de nuestras insignias y bordados, y señaló a quienes creen en su persona una actitud de servicio. Bien podríamos parafrasearlo así: «El que quiera ser el mayor entre los hermanos, sirva a los demás».
Por eso, con la solemnidad que reclama la ocasión nos dirigimos al palquillo del cielo, y ante la presencia gloriosa de Santa María, humildemente pedimos:
«Quienes tenemos la dignidad, la misión y la responsabilidad de llevar adelante esta Real, Ilustre, Antigua y Fervorosa Hermandad, con el deseo de ser durante todo el año más y mejores cristianos, piden la venia a su Madre y Señora la Santísima Virgen -y su protección y su auxilio- para intentar recorrer como hijos de Dios y auténticos hermanos, durante los próximos diez meses, el camino de amor y de fraternidad que nos alcanzaron los méritos de Nuestro Señor Jesucristo».
¡A ésta es!