Un arqueólogo israelí descubre la posible tumba del Rey Herodes al sur de Jerusalén

Por  16:46 h.

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El arqueólogo israelí Ehud Netzer, de la Universidad Hebrea, ha descubierto una tumba en una colina del desierto de Judea, al sur de Jerusalén, en la que podría estar enterrado el bíblico Rey Herodes, según informó la propia universidad citada por el diario israelí ‘Haaretz’.

La tumba se encuentra en un lugar conocido precisamente como Herodium, situado en una colina claramente visible desde el sur de Jerusalén. El Rey Herodes construyó un palacio en esta misma colina y los investigadores creen haber descubierto su sepultura en este lugar, aseguró ayer la Universidad Hebrea.

La Universidad había mantenido esta información en secreto hasta hoy, con el objetivo de anunciar el descubrimiento en rueda de prensa, lo que no ha impedido a ‘Haaretz’ adelantarse al anuncio a través de su página de Internet.

Herodes reinó en Tierra Santa desde el 40 antes de Cristo, en pleno dominio romano. En la actualidad aún se puede apreciar la muralla que hizo levantar alrededor de la Ciudad Vieja de Jerusalén, en tiempos del llamado Segundo Templo. También fue conocido por sus construcciones en Jericó y la fortaleza de Masada, entre otros lugares.

Según ‘Haaretz’, el arqueólogo que ha descubierto la tumba, Ehud Netzer, profesor de la Universidad Hebrea, trabaja en el lugar desde 1972. Hasta la fecha se daba por sentado que Herodes había sido enterrado en el Herodium, pero las varias década de excavaciones efectuadas hasta la fecha no habían servido para confirmar esta tradición. La tumba ha aparecido finalmente en una zona que no había sido explorada, situada entre dos palacios construidos por Herodes.

En el siglo I después de Cristo, el historiador Josefo Flavio describió la tumba y los funerales por Herodes, quien murió en el año cuatro después de Cristo en Jericó.

El Herodium fue también uno de los últimos baluartes de los judíos que se sublevaron contra los romanos y fue conquistado y arrasado por las tropas del Imperio en el año 71 después de Cristo, un año después de la destrucción del Segundo Templo de Jerusalén.