...Y así eran la cuadrillas de la Hiniesta en 1992
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…Y así eran la cuadrillas de la Hiniesta en 1992

Por  13:09 h.

La primera salida de hermanos costaleros bajo un paso en el barrio de San Julián se produce en 1975, como no podía ser de otra manera, con la imagen gótica de Nuestra Señora de la Hiniesta. Réplica realizada en 1945 por Castillo Lastrucci de aquella que apareciera en los montes de Cataluña allá por 1280, y que quedara destruida en 1932 a causa de un incendio. La cuadrilla fue organizada y adiestrada por «El Moreno» y Domingo Rojas, a su vez capataces al mando de una cuadrilla de costaleros profesionales de los pasos del Santísimo Cristo de la Buena Muerte y Nuestra Señora de la Hiniesta en su estación penitencial a la Santa Iglesia Catedral.

Tras llevar a buen fin este primer objetivo, el siguiente sería de sacar el Domingo de Ramos de 1976 el paso del Santísimo Cristo de la Buena Muerte. Los capataces de San Julián se pusieron al frente de los ensayos, pero el resultado de los mismos parece que no ofreció a la junta las suficientes garantías como para afrontar la salida de los pasos en Semana Santa a hombros de los hermanos. Peculiaridades de esta cofradía, como la difícil salida de la puerta ojival de San Julián o la duración de su estación de penitencial, pensaba la responsabilidad de los miembros de la junta de la Hiniesta.

Para este mismo año de 1976, la junta de la Hermandad de Gloria de la Virgen del Rosario, de San Julián, había previsto que en octubre su paso fuese sacado por la misma cuadrilla de hermanos que el año anterior sacara la imagen gótica. Los acontecimientos se precipita, y Fernando Moreno, un hombre de la propia hermandad, se ve obligado a hacerse cargo de la cuadrilla de Nuestra Señora del Rosario cuarenta y ocho horas antes de su salida. No hubo margen de tiempo para realizar ni un sólo ensayo; sin embargo, esta precipitación no fue un impedimento para que afortunadamente resultara un éxito.

La inmediata consecuencia de esta positiva experiencia fue el ofrecimiento que formalmente le hacían a Fernando Moreno, el hermano mayor de la Hiniesta en aquel instante, Francisco García de la Borbolla y el mayordomo, José Manuel Hevia, para que se hiciera cargo de la cuadrilla de la hermandad y sacara sus pasos en la Semana Santa de 1977.

Antes de aceptar el reto, Fernando Moreno condicionaría su respuesta a la aprobación por parte de la junta de gobierno de una serie de pretensiones. Estas serían la no contratación adicional, en ningún momento, de una cuadrilla de costaleros profesionales; el llevar las imágenes en andas hasta la Catedral si llegase el caso de no ser capaces de hacerlo con los pasos; ser nombrado único responsable de la cuadrilla de ambos pasos y por último, la aprobación en cabildo general y de oficiales de estas condiciones. Se aprobaron con tan sólo tres votos en contra. Resulta anecdótico el hecho de que uno de los miembros del cabildo que votó en contra, al siguiente año era costalero de la cuadrilla de los hermanos dirigida por Fernando Moreno.

La afición de un hermano

Así llegaba al martillo de la Hiniesta un buen aficionado, con el bagaje de una larga y fructífera vida cofrade en varias hermandades. El «veneno» de la afición –esa es su denominación de la atracción oculta del mundo cofradiero- lo toma de la amistad que le une a «un cofrade de faldones para abajo», Alfredo Torres Curiel. A quién se pegaría para fijarse durante la andadura de éste junto a los capataces Francisco Quesada y Manolo Adame. Su trayectoria en la Hermandad de los Negritos le sirvió para convivir estrechamente con Salvador Dorado Vázquez el Penitente, sobre todo los años en que le acompañaba como fiscal en el paso de Nuestra Señora de los Ángeles.

Al asumir el compromiso como primer responsable de la cuadrilla, Fernando Moreno se hace cargo del paso de palio, y Francisco Arnaiz lo hace con plena autonomía del martillo del pasocristo.

Puerta de San Julián

Además del imborrable recuerdo por ser el primero, este Domingo de Ramos de 1977 acarrearía una importante innovación. Por si fuera poca la increíble salida de los pasos por la difícil puerta ojival de San Julián, Fernando Moreno y Francisco Arnaiz se enfrentaban al problema de encontrarse con unos costaleros de una altura media superior a las de las cuadrillas de profesionales que anteriormente habían sacado los pasos de la Hiniesta. Este inconveniente les llevaría a romper la tradición de sacar el pasopalio con los costaleros de rodilla en tierra y ayuda exterior de los costaleros del Cristo. Se optó por que los costaleros atravesarán la puerta de San Julián con las dos rodillas en tierra, con lo que se lograba una mayor estabilidad del paso y hacía innecesaria la ayuda exterior del resto de la cuadrilla.

Como corrobora Francis Suárez García, experimentado costalero y componente de esta cuadrilla hasta hace algunos años, al afirmar que la ayuda exterior perjudica en la mayoría de los casos, ya que deben de ser los de abajo quienes saquen el paso. Algo que, según Fernando Moreno, no se había hecho hasta entonces en Sevilla. Aunque reconoce que Rafael Franco sacó el pasopalio de la Hiniesta sin ayuda exterior, pero no con las dos rodillas de los costaleros en tierra.

En los siguientes años, la cuadrilla mantendría una continuidad sin grandes cambios. Hasta que, tras la Semana de 1980, Francisco Arnaiz abandonara el martillo del Cristo de la Buena Muerte. A partir de entonces, Fernando Moreno asumiría completamente la responsabilidad de ambos pasos, empezando por implantar la estructura y funcionamiento que hoy mantiene.

Al mismo tiempo, Guillermo Casellas, patero del palio hasta entonces, pasaba al martillo del Cristo como ayudante y Luis Ruiz Franco se mantenía en su puesto de ayudante en el palio. La primera medida adoptada fue unificar la cuadrilla del pasocristo y del palio, dando lugar a una sola. Esto implicaba comenzar la igualá de la cuadrilla por la primera trabajadera del paso de cristo y terminar en la última del palio, como siempre se había hecho en las cuadrillas profesionales. Al reorganizarla, las dos primeras trabajaderas del palio pasaron a ser las dos últimas del paso del Señor.

Afición o devoción

La propia concepción de Fernando Moreno sobre lo que debe de ser una cuadrilla de costaleros, le lleva a rechazar el término Hermanos costaleros. Los conocimientos necesarios para ser un buen costalero se adquieren antes por la afición al costal que por la devoción. De ahí que no imponga a sus costaleros la obligación de hacerse hermanos de la cofradía, así como el pagar la papeleta de sitio, aunque el arraigo y la devoción de todos ellos hacía el Santísimo Cristo de la Buena Muerte y Nuestra Señora de la Hiniesta les lleva a cumplir con estos dos preceptos. Para entrar en la cuadrilla, Fernando Moreno exige a los aspirantes experiencia en la trabajadera. No le basta con que sean hermanos, su condición fundamental estriba en conocer el oficio, porque afirma que al contar ya con una cuadrilla experimentada, no pueda dar entrada a quien necesita aprender a ponerse en el palio. La devoción ayuda bastante, pero la base debe estar fundamentada en el conocimiento y la técnica del saber andar.

Para Fernando Moreno las cualidades más importantes de la cuadrilla de costaleros de la Hermandad de la Hiniesta son el saber andar, algo que ha conseguido al no ensayar jamás con música, y el buen manejo de la técnica. Asegura que sus modelos estuvieron en imprimir a la cuadrilla de la Hiniesta la técnica de organización y mando absoluto que caracterizaba a Salvador Dorado «El Penitente» y el saber andar de la cuadrilla de Rafael Franco.

Con el paso de los años y al haber mantenido la cuadrilla una unidad estable, sus miembros han ido afianzando la armonía y el compañerismo entre todos. También les ha servido para adquirir una apreciable experiencia. Por ello, desde hace varios años se suprimieron los ensayos previos a la Semana Santa. Actualmente sus encuentros se resume en un día para hacer la igualá, cuando ya se acerca el Domingo de Ramos, y en otras dos ocasiones para fomentar la convivencia entre ellos, algo que su capataz considera una cuestión importante.

Los costaleros que cumplen diez años en el seno de la cuadrilla de la Hiniesta, reciben el homenaje de la hermandad y de sus propios compañeros en un acto que se lleva a cabo el jueves anterior al Domingo de Ramos, día en el que se realiza el retranqueo de los pasos dentro de la iglesia. Como reconocimiento a la continuidad y dedicación a la hermandad, se les hace entrega de un diploma acreditativo y de un escudo en plata de la cofradía para la solapa. Por respeto a los costaleros y a las imágenes titulares, el martillo de los pasos no los toca nadie jamás que no sean sus capataces.

Las cuadrillas de la Hiniesta en la actualidad

Los costaleros de la Hiniesta

Paso Stmo. Cristo de la Buena Muerte

Capataz general: Fernando Navarro Navarro, perito industrial.

Capataz: Guillermo Casellas Carrasquilla, empleado de banca.

Contraguías: Antonio Sobrado Ramírez, dependiente de comercio.

Costaleros: Juan José Lérida Espinosa, representante; Antonio Morilla Parra, conserje; Antonio Cortés Romero, electricista; Rafael Carrillo Ariza, representante; Francisco José Villarán Cumplido, administrativo; Juan María Mateos Daza, herrador; Antonio Guillermo Prieto, agente de viajes; José Francisco Ferrete Álvarez, jefe de ventas; Francisco Javier Lora Rojas, conductor; Fernando Morondo Torres, dependiente de almacén; José Macías Sánchez, dependiente de mercado; Juan Oliveira Luque, regente bar; Francisco Palacios Mejías, gestor comercial; Jorge Torres Soriano, encargado de limpieza; Julián López Martínez, técnico electrodomésticos; José Sánchez Lorenzo, administrativo de alimentarias; Francisco Márquez Campos, funcionario Correos; José Castañeda Roche, dependiente electricidad; Manuel Espinosa Gómez, montador; Juan Antonio Fuente Díaz, electricista; José Antonio Molino Corrales, administrativo seguros; Francisco José García Hernández, decorador; Antonio Lombas Rico, conductor; José Manuel Ortega Gómez, comerciante; Pedro Huarte Cambra, profesor de Educación Física; Pedro Muñoz Espinosa, repartidor; Manuel Acosta Navarro, dependiente comercio; Francisco Javier Méndez Martín, contable; Manuel Alejandre García, dibujante; Julio Infante Durende, médico; Luis Manuel Parrilla Morilla, cortador-marcador; Enrique López Roldán, electricista; Manuel Gómez Sánchez, oficial primera frig.; Manuel Maestre Díaz, peón del Ayuntamiento; José Manuel Ríos Robledo, gruista; José Ramírez Reales, cocinero; Manuel Roldán Domínguez; Francisco Trujillo Barrera, delineante; José Manuel Rodríguez Romero, montador muebles; Manuel Benítez Domínguez, montador muebles; Antonio Jaén Vega, dependiente; Pastor Planelles Pérez; Agustín Gómez José, estudiante; José María González Delgado, electricista; Alejandro Castro Morales, militar; Juan Castro Romanco, manipulador de alimentos; Pablo Guerrero Núñez, repartidor comercio; Benjamín del Vando Pésculo, auxiliar de caja; Agustín Raves Luque, electricista; Agustín González Carrión, técnico refrigeración; José Javier Moreno Vera, funcionario Junta de Andalucía; José Naranjo López, agricultor; Nicolás Grande Ormaz, peón albañil; Antonio Perea Acosta, director oficina bancaria y Emilio Rodríguez Ruiz, almacenista.

Paso Ntra. Sra. de la Hiniesta

Capataz: Luis Franco, químico.

Contraguías: José Bernet Blanco, administrativo.

Costaleros: Antonio Portillo Nogueras, director administrativo; José Luis Martínez Gallardo; Enrique Gordillo García, informático; Alfonso Casellas Carrasquilla, director administrativo; Félex Castaño Sánchez, soldador; José González Carballar, técnico telecomunicaciones; Carlos Jiménez Castro, técnico electrónico; Carlos Monge Campano, técnico comercial; José Manuel Rodado García, comercio; Juan Ignacio García – Manjarín Orduña, físico; Francisco Martín Piosa, técnico operativo; Julián García Marchena, empleado de banca; Víctor Manuel Martínez Aguilera; José Antonio Caro Salguero, administrativo; Francisco Morillo Quirós; Juan Antequera de la Torre, funcionario; Raimundo Caro Quesada, A.T.S.; José Antonio Rodríguez Domínguez, frigorista; Marco Antonio Espinosa Durán, carpintero; Santiago Plaza Hernández, profesor instituto; Juan Antonio Caravaca Lérida, tallador vidrio; Arturo Rojano García, mecánico calefactor; José Falla Ballesteros, agente técnico; Francisco Sánchez Cáceres, mecánico; José Manuel Zambrano Prieto, profesor de Educación Física; Jesús Méndez Castillo, técnico en construcción; Manuel Díaz de los Santos, jefe administración; Antonio Gil Rey, empresario; Antonio Lozano Vargas; César María Galván Bella, cocinero; Ramón Palma Sobrino, programador; Manuel Domínguez González, aeronáutico; Joaquín Antequera de la Torre, profesor de Educación Física; Fernando González Torres, carpintero; Francisco Fraile Estival, licenciado en Educación Física; Juan Pedro Hospitala Chauvin, técnico de neón; Juan E. Carrera Fernández, agente comercial; Luis Manuel Fernández Espinar, comerciante; José Felipe García Díaz; Luis Salgueiro Casado, administrativo; Juan Planelles Pérez; Antonio Cabeza Campoy, carpintería metálica; David Vargas Caro, graduado social; Antonio Suárez Huelva; Antonio Bayón Gamero, aeronáutico; Francisco Manuel Rodríguez Masero, fresador; Manuel Jiménez Rivas, impresor; Juan José Guerrero Medina, estudiante; Juan Ángel Gordillo, conserje; Faustino Domínguez Lechuga, pintor; José Luis Reyes Jurado, vendedor; Felipe Calonge Espinosa; Juan Antonio Alférez, escayolista; Cecilio Gotor Ferreira, agente comercial; Federico Oliveros García, tapicero y Miguel A. Vázquez Valverde, relojero.

Publicado en ABC de Sevilla, el 17 de abril de 1992.