La Virgen de los Reyes / M. J. RODRÍGUEZ RECHI

A solas con la Virgen de los Reyes en el Sagrario

Desde el pasado domingo permanece en el Sagrario por la restauración de la urna de San Fernando en un besamanos histórico

Por  1:42 h.

Han comenzado los cultos a la patrona de la ciudad y la Archidiócesis, la Virgen de los Reyes con el primero de sus besamanos, que a su vez es histórico al celebrarse en la parroquia del Sagrario, debido a la restauración que está acometiéndose por parte de Fernando Marmolejo a la urna del Santo Rey San Fernando en la capilla Real. 

Aquí, el montaje es sencillo aunque enmarcado en un conjunto de un valor incalculable, donde predomina sin duda el gran centro de atención, la Virgen, que desprendía un olor a nardo que las Hermanas de la Cruz impregnan a la patrona cuando acaban de ataviarla.

De nuevo, ha podido admirarse de cerca después de la restauración acometida por el profesor Arquillo el pasado año. Situada en esta ocasión, en el centro del amplio presbiterio de la parroquia del Sagrario.

Los enseres todos despejados de la talla para darle más realce y protagonismo a lo importante. Detrás, el Niño Jesús que sonríe a cualquier sevillano que lo admira. Como telón de fondo, el retablo del Descendimiento de Pedro Roldán.

Importante curiosidad es haber tenido muy de cerca a los titulares de la hermandad de Jesús Despojado, al encontrarse su capilla en obras de rehabilitación. Tres hermandades y una asociación conviven estos días en el Sagrario.

Otro de los detalles era ver el pendón de San Fernando que participa en la procesión de la espada de cada 23 de noviembre, el exorno floral de Ramito,

La Virgen portaba el manto denominado de los Guardiola, pasado por el taller de Elena Caro, la corona de filigrana de oro, de Manuel González Rojas en 1876, utilizado en los dos besamanos, en la novena y en la octava. Una pieza antigua y segunda presea quizás, de más valor de la Virgen de los Reyes después de la portentosa joya que luce en su sien cada 15 de agosto, restaurada por Fernando Marmolejo en 2015. Por otro lado, lucía el pecherín llamado de topacios y esmeraldas en el que puede encontrarse una medalla de oro del Señor del Gran Poder. La saya es de brocatel valenciano con encajes de oro del siglo XIX. Por último, la toca de cordoncillo y lentejuelas, como a la antigua usanza de las tocas antiguas.

En sábado, continúa el besamanos de 9 a 14 horas en la parroquia del Sagrario, siendo interrumpido por las eucaristías de las 10 y las 12:30 horas. 

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