La Virgen de Valme / L. M.

DOS HERMANAS

El IAPH restaura un histórico manto de la Virgen de Valme

La Protectora lo llevaba puesto cuando incendiaron la iglesia en el inicio de la Guerra Civil

Por  0:00 h.

El Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico (IAPH) ha iniciado los trabajos de restauración y conservación del que es uno de los mantos más significativos de todos los que posee la Santísima Virgen de Valme de Dos Hermanas. Se trata del manto blanco, conocido como de tisú de plata, de autor anónimo y de estilo modernista que guarda en su haber una cuanto menos peculiaridad histórica, pues es el manto que la Protectora llevaba puesto cuando el 18 de julio de 1936, con el inicio de la Guerra Civil, incendiaron la parroquia de Santa María Magdalena en la que se le rendía culto a la imagen fernandina. La Virgen pudo ser rescatada del fuego y con ella también este manto, que ahora el IAPH está mejorando para devolverle todo su esplendor.

El manto durante su restauración

Fue a principios de este mes de junio cuando la hermandad de Nuestra Señora de Valme depositó en la sede del instituto este manto, que presentaba diversas deficiencias de conservación, provocadas por el paso de los años, tales como bolsas en el tejido principal provocadas por las tensiones de los tejidos de la entretela y el forro. Se calcula que serán alrededor de ocho semanas de trabajo hasta terminar con este proceso de restauración, que implica el tratamiento individualizado de los tres tejidos por separado que conforman la pieza: forro, entretela y tejido principal.

El manto, que regalara la familia del médico Manuel Calvo Leal, se confeccionó en la segunda década del siglo XX y responde al estilo propio de la época, sin ningún tipo de bordado. Según explicó el hermano mayor de Valme, Hugo Santos, fue un manto muy utilizado hasta finales de los años cincuenta, época en la que se empezó a ampliar el ajuar de la Virgen gracias a las numerosas donaciones recibidas.

El de tisú de plata, por tanto, cayó en desuso hasta que en 1993 fue recuperado, hallándose en el interior de la pieza un papel manuscrito en el que se explicaba que ese manto era el que tenía puesto la Virgen aquel 18 de julio de 1936 y el mismo que «fue arreglado» por las devotas y feligresas María García y Rafaela Cruz.

Guardado en un cajón

Así, además, queda reflejado en el libro «Dos Hermanas. Historias, rincones y leyendas», escrito por María del Carmen Gómez Varela, en el que se indica, en referencia a este asunto, que «el manto estaba ya algo deteriorado, por ello quedó al fondo de un cajón de la cómoda olvidado; pero en los años 90 volvió a recuperarse y se mandó reparar. La costurera que procedió a su reparación encontró, cosido al forro del mismo, un papel, escrito a mano, en el que alguien explicaba, con tosca escritura, que ese era el manto que tenía puesto la Virgen cuando se incendió la Iglesia en el treinta y seis».

La Virgen con el manto de tisú de plata / L. M.

Desde la hermandad, explican que, tras el incendio de la parroquia, la Virgen se custodió en una casa durante un breve periodo de tiempo, pues en septiembre de 1936, fue trasladada a la capilla de San Sebastián, al altar de la Virgen de la Asunción, ante el estado ruinoso en el que había quedado la iglesia de Santa María Magdalena. La romería, de hecho, quedó suspendida hasta 1939. El 24 de junio de aquel año, se volvió a abrir al culto la parroquia tras su restauración y tanto la Virgen de Valme como el Santísimo bajo palio fueron trasladados al templo desde la capilla de San Sebastián.

Sobre este manto, hay además otro dato curioso, pues el Ayuntamiento, en un acuerdo municipal con fecha de 16 de diciembre de 1936, acordó ceder gratuitamente al cura párroco de Dos Hermanas, el reverendo don Manuel García Martín, unas parcelas de dominio público que había en la zona de Bellavista –antes de la segregación del término municipal en 1937- para contribuir a la reconstrucción de la parroquia con el producto que se obtuviera de la venta de estas parcelas.

En dicho acuerdo se menciona expresamente que la cesión se hacía porque el incendio había dañado la capilla de Nuestra Señora de Valme y «un valioso manto» que, evidentemente, es el que se conoce como de tisú de plata, aunque los técnicos del IAPH ya han avanzado que se trata de otro tipo de tejido. La última vez que la Virgen lució este manto fue en el año 2011.