Sala principal del Museo de Bellas Artes
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ARTE

Juan de Mesa, en el almacén del Museo de Bellas Artes

El Museo guarda en sus almacenes por falta de espacio expositivo tres tallas de Juan de Mesa que representan a los Mártires de Japón

Por  0:10 h.

La falta de espacio expositivo del Museo de Bellas Artes de Sevilla, desde hace años pendiente de una ampliación que no llega y que se reclama poco, provoca el desconocimiento de muchas de su obras al no poder ser expuestas. En este patrimonio oculto habría que incluir tres tallas de gran interés, las que representan a los Santos Diego Kisai, Pablo Miki y Juan de Goto, conocidos como los Mártires del Japón, obras cuya atribución tradicional basculó entre el taller de Juan de Mesa y el del propio Juan Martínez Montañés.

San Pablo Miki, Museo de Bellas Artes de Sevilla

San Pablo Miki, Museo de Bellas Artes de Sevilla

Las tres tallas, de tamaño natural, con una medida de 1,73 mts. 1,62 mts. y 1,66 mts. respectivamente, tienen como procedencia la Casa Profesa de los jesuitas en Sevilla, en la actual iglesia de la Anunciación. Al ser incautado el patrimonio de la Compañía de Jesús, sus obras de arte pasaron al patrimonio universitario, aunque notables piezas se perdieran en el tránsito, pasando muchas de ellas a manos particulares. Las tres obras que comentamos acabaron en la colección González Abreu, que hizo donación de su patrimonio al Museo de Bellas Artes, un conjunto notable de pinturas y esculturas que no siempre está expuesto al público. Las imágenes de estos jesuitas son maniquíes articulados diseñados para ser vestido con sotanas jesuitas, por lo que la talla original se concentra en sus cabezas, sus manos y sus pies.

Busto de Juan de Goto, Museo de Bellas Artes de Sevilla

Busto de Juan de Goto, Museo de Bellas Artes de Sevilla

Algunos estudiosos de la escultura, como María Elena Gómez Moreno, los atribuyeron a la gubia de Juan Martínez Montañés, al considerar que podrían formar parte de la serie de santos que realizó el artista de Alcalá la Real para la Compañía de Jesús. De esa serie, realizada a partir de otros retratos e incluso de las mascarillas funerarias de los retratados, se siguen conservando en la iglesia de la Anunciación las notables tallas de San Francisco de Borja y de San Ignacio de Loyola, estando en paradero desconocido otra talla de San Francisco Javier. Por lo que respecta a las tallas que nos ocupan, fue Hernández Díaz el que asignó a la producción de Juan de Mesa su autoría, manteniendo las dudas en la talla de San Diego Kisai, de mejor factura y gran expresividad, imagen en la que se podrían intuir algunas características del arte de Montañés, y que tiene ciertos paralelismo con un busto relicario de San Francisco Javier conservado en el patrimonio de la Universidad.

San Diego Kisai, Museo de Bellas Artes de Sevilla

San Diego Kisai, Museo de Bellas Artes de Sevilla

Hernández Díaz situó las tres imágenes en torno a 1627, año de la beatificación de los retratados, datación que aumenta las dudas en torno a la autoría, ya que Juan de Mesa murió ese mismo año, lo cual no impediría que fueran una de sus últimas obras, quizás proyectadas por la Compañía de Jesús con anterioridad a la beatificación de estos mártires.

Los llamados 26 mártires de Japón fue un grupo de cristianos que fueron crucificados el 5 de febrero del año 1597 en Nagasaki. Su ejecución la realizó el gobernador Toyotomi Hideyoshi en un contexto de persecución del cristianismo que buscaba el favor de las sectas budistas y eliminar la influencia de las potencias extranjeras que por entonces se instalaban en el lejano oriente.

San Juan de Gotoo, apenas tenía diecinueve años cuando fue martirizado. Había nacido en las islas de Gotoo, siendo hijo de padres cristianos, que lo educaron en el colegio de los jesuitas de Nagasaki y, posteriormente, en el colegio de la Compañía de de Shiki (Amakusa), orientado a profesos con capacidades musicales y pictóricas. En Osaka trabajaría con el Padre Morejón.

San Francisco de Borja, Martínez Montañés, iglesia de la Anunciación

San Francisco de Borja, Martínez Montañés, iglesia de la Anunciación

Diego Kisai, martirizado a los sesenta y cuatro años, (edades que no se refleja en los retrato, que muestran todos una clara idealización), era natural de Okayama, y tenía a su cargo la atención a los huéspedes en la casa de los jesuitas de Osaka.

Pablo Miki, fue hijo del capitán Handayu Miki y se había educado en el seminario de Azuchi y Takatsuki,. Tuvo fama de ser uno de los mejores predicadores de la orden de San Ignacio de Loyola en todo el Japón, otra vida truncada por la persecución que lo convirtió en mártir a la edad de treinta y tres años.

Tres notables tallas correspondiente a tres vidas ejemplares que son conocidas por la mayoría del público sevillano. La mano de Juan de Mesa, quizás la de Martínez Montañés, que sigue oculta en los almacenes del Museo de Bellas Artes de Sevilla.

San Ramón Nonato, obra de Juan de Mesa que forma parte de la exposición permanente del Museo de Bellas Artes de Sevilla.

San Ramón Nonato, obra de Juan de Mesa que forma parte de la exposición permanente del Museo de Bellas Artes de Sevilla.

Mártires del Japón en el coro del templo de las Recoletas, Cuzco, Perú

Mártires del Japón en el coro del templo de las Recoletas, Cuzco, Perú

Antiguo grabado representando a los mártires de Japón

Antiguo grabado representando a los mártires de Japón

Mártires del Japón

Mártires del Japón

Manuel Jesús Roldán

Manuel Jesús Roldán

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