Fernández Cabrero y Manuel García / WEB CABRERO

La carta de agradecimiento de Cabrero a Manuel García en la Macarena

El nuevo hermano mayor le ha dado las gracias a Manuel García por estos ochos años de mandato

Por  0:25 h.

José Antonio Fernández Cabrero, el ya nuevo hermano mayor de la Macarena que tomó posesión de su cargo este pasado martes, ha emitido una carta de agradecimiento a su antecesor durante los ocho últimos años, Manuel García, con el que también ha compartido junta de gobierno como diputado de caridad.

Un escrito publicado por medio de la página web del candidato en el que ha querido destacar que «El amor no entiende de cargos ni de mandatos. El amor, cuando es, es. Para siempre. Por eso él no se va, porque su alma vive muy apegada a la Virgen. Su vida es su Hermandad, y aunque ahora descansará un poco más, seguirá yendo, viniendo y estando con los suyos y con aquellos que sinceramente le queremos, con sus defectos y virtudes, que somos muchos».

Por otro lado, habla que le llega la hora de la tranquilidad y admite de su vital entrega «sé que le costará asumir el verbo descansar, más aún en alguien que ha bregado continuamente y ha vivido en la dura disciplina diaria para asistir, entregarse y trabajar de manera encomiable. Como le conozco algo, sustituiré “descansar” por vivir el sosiego que da saber que uno ha intentado hacer siempre bien las cosas; disfrutar de la tranquilidad de haberse entregado sin límites en un esfuerzo permanente».

Para Fernández Cabrero, su fuerza y vigor han sido la mayor lección que le ha dado Manuel García en este último mandato que acaba de finalizar, así como estar al servicio de todos.

Lee aquí la carta íntegra: 

El amor no entiende de cargos ni de mandatos. El amor, cuando es, es. Para siempre. Por eso él no se va, porque su alma vive muy apegada a la Virgen. Su vida es su Hermandad, y aunque ahora descansará un poco más, seguirá yendo, viniendo y estando con los suyos y con aquellos que sinceramente le queremos, con sus defectos y virtudes, que somos muchos.

Sé que le costará asumir el verbo descansar, más aún en alguien que ha bregado continuamente y ha vivido en la dura disciplina diaria para asistir, entregarse y trabajar de manera encomiable. Como le conozco algo, sustituiré “descansar” por vivir el sosiego que da saber que uno ha intentado hacer siempre bien las cosas; disfrutar de la tranquilidad de haberse entregado sin límites en un esfuerzo permanente.

Hablo de Manolo García, que deja una impronta marcada por unas virtudes no al alcance de muchos: tenacidad, perseverancia y constancia. Y todas ellas con un único objetivo, el bien de su Hermandad. Claro que habrá habido errores, pero estoy convencido de que son errores de amor buscando lo mejor para nuestra Hermandad. En estos cuatro años me ha admirado su extraordinaria fuerza y vigor, que ha sabido poner al servicio de su Hermandad. Esta ha sido para mí la mejor lección de Manolo como Hermano Mayor: su ejemplo de estar permanentemente a disposición de todos.

En la vida todo hombre debería lograr dos cosas: una, alcanzar sus objetivos, y la otra, saber disfrutar de ellos. Solo las personas inteligentes consiguen lo segundo, y eso es lo que le deseo de corazón a mi amigo y Hermano Mayor Manolo García.

Nuestra Hermandad, la suya, se gozará de tenerlo muy cerca, activo, sintiéndola como parte de su vida y poniendo a su disposición toda la experiencia acumulada durante años. Y yo me alegraré de saberlo al lado de todos los macarenos. Por eso, no me despido de ti, Manolo, simplemente te agradezco tu esfuerzo al frente de nuestra Hermandad y te emplazo a seguir trabajando junto a todos los macarenos en unidad y fraternidad.

Gracias, Manolo, y que la Virgen de la Esperanza te bendiga.