La Esperanza Macarena / EP
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La carta de agradecimiento de la Macarena a sus hermanos

El hermano mayor, José Antonio Fernández Cabrero, da las gracias al hermano nazareno y pide disculpas por los posibles errores

Por  0:40 h.

La hermandad de la Macarena cuajó una estación de penitencia excelente, la primera con José Antonio Fernández Cabrero como hermano mayor de la Macarena. La corporación aguantó las dudas meteorológicas que surgieron en las primeras horas del Viernes Santo y decidió seguir adelante. La jugada salió bien.

Desde el comienzo en la Macarena se le pidió un esfuerzo a sus hermanos y ello se vio refrendado a la calle. Por ello, José Antonio Fernández Cabrero ha querido enviar una carta de agradecimiento a todos los hermanos de la Macarena que realizaron la estación de penitencia en la pasada Madrugada. Aquí la carta completa:

«Carta del Hermano Mayor tras la Estación de Penitencia 2018

Lunes 2 de Abril de 2018
Querido/a Hermano/a:

Gracias. Es la única palabra que encuentro para expresar lo que anida en mi corazón tras la pasada Estación de Penitencia, en la que tú, y todos los hermanos que participaron en la cofradía, disteis un ejemplo de comprensión, colaboración y esfuerzo, que engrandece aún más nuestra Hermandad y hace que todos nos sintamos orgullosos de ella.

Como Hermano Mayor, quiero trasladaros el balance que la Junta de Gobierno de nuestra Hermandad hace de la pasada Estación de Penitencia. Y el balance es absolutamente satisfactorio ya que hemos superado dificultades importantes que habían provocado que tuviéramos que tomar algunas medidas extraordinarias. Me refiero, sobre todo, a la enorme reducción del espacio disponible para los hermanos nazarenos en la Basílica debido a las obras en la casa de Hermandad. Esta circunstancia se ha resuelto gracias a la colaboración de vosotros, los hermanos, y del cuerpo de diputados y colaboradores de nuestra Hermandad; también debemos agradecer la disposición de los vecinos de las calles del barrio donde hemos tenido que formar algunos tramos que no cabían en el interior de San Gil ni en la Basílica.

El cambio de itinerario en la salida de la cofradía, avanzando de frente, nos ha permitido, en primer lugar, retomar el recorrido tradicional de nuestra cofradía hasta 1986. Pero aún más importante que esta recuperación histórica es que eso nos ha permitido acercar al Señor de la Sentencia y a la Virgen de la Esperanza a más fieles y devotos, aumentando la visibilidad de la cofradía y evitando puntos ciegos para el público que abarrotaba la nueva plaza delante de la Basílica.

La seguridad ha sido una prioridad de nuestra Hermandad en esta Madrugada. Hemos tenido numerosas reuniones durante la Cuaresma con los cuerpos y fuerzas de seguridad, protección civil, CECOP y el Ayuntamiento para planificar las medidas preventivas y coordinar los dispositivos de seguridad con el objetivo de evitar cualquier altercado o suceso imprevisto. En esta línea, hemos reforzado el cuerpo de colaboradores de la Hermandad en materia de seguridad y prevención, los dispositivos de atención médica, la formación de nuestra cuerpo de diputados y la elaboración de protocolos para afrontar situaciones imprevistas. Mención especial merece el nuevo tramo infantil, donde los hermanos nazarenos más pequeños han realizado su Estación de Penitencia vigilados y protegidos en todo momento, trasladando así tranquilidad a sus familias.

El hermano nazareno es siempre el centro de atención a la hora de organizar la cofradía. Como Hermano Mayor soy consciente del sacrificio que supone hacer la Estación de Penitencia con la túnica y de las incomodidades que sufre nuestro cuerpo de nazarenos más allá de las lógicas derivadas del itinerario y de la cantidad de horas en la calle. Esa obsesión por cuidar al hermano nazareno nos ha llevado esta Madrugada a habilitar dos puntos de avituallamiento para todos aquellos participantes en la cofradía que quisieran acceder al servicio, beber un poco de agua o reponerse con un caldo o un café. Es algo consustancial a la historia de nuestra Hermandad en la calle, a la cultura de nuestra cofradía, así como una circunstancia entendible desde un punto de vista fisiológico. Consideramos que estos puntos de avituallamiento han contribuido a cuidar al hermano nazareno y a evitar que tuvieran que salir de la cofradía y recorrer varias calles para, por ejemplo, ir al servicio. Nuestros hermanos nazarenos han hecho uso de estos puntos de avituallamiento con sentido común y absoluta discreción.

Quizás la novedad que más expectativas había levantado en la Cuaresma era el cambio de itinerario de nuestra cofradía al llegar a la calle Villegas. Sinceramente considero que la cofradía ha discurrido por este nuevo itinerario con mayor agilidad que en el tradicional, evitando parones, como el de la calle Cuna, y permitiendo a nuestros hermanos nazarenos avanzar a un buen ritmo sin demasiadas paradas que tanto merman las fuerzas. Eso sin contar con la belleza inédita de algunas de las nuevas calles por las que la cofradía ha pasado. Nuestra Hermandad debe sentirse orgullosa de haber dado este ejemplo de solidaridad y generosidad con el resto de Hermandades de la Madrugada en busca del interés común de la jornada y de una mayor seguridad para todos los hermanos que han realizado Estación de Penitencia esa noche.

Las previsiones meteorológicas es otro aspecto que tenemos que abordar en este balance. La Junta de Gobierno mantuvo un cabildo en la Basílica media hora antes de la salida, en el que decidió realizar la Estación de Penitencia con normalidad una vez analizadas y contrastadas las previsiones meteorológicas. No obstante se tomaron las medidas oportunas para, en caso de lluvia persistente, resguardar los pasos y, sobre todo, cobijar a nuestro cuerpo de hermanos nazarenos. Solo hubo un momento de llovizna que hizo que nuevamente solicitáramos previsiones meteorológicas; éstas indicaban que se trataba de una llovizna aislada y pasajera, por lo que decidimos continuar con la Estación de Penitencia con absoluta normalidad, siempre teniendo a mano templos y lugares donde resguardar a la cofradía en caso de una lluvia imprevista. La llovizna, tal y como manejábamos en los partes, amainó inmediatamente y pudimos regresar con normalidad a la Basílica.

El cumplimiento de los horarios era otra prioridad de la Junta de Gobierno en línea con nuestra intención de cuidar al hermano nazareno durante la Estación de Penitencia y no sobrecargarlo de innecesarias horas en la calle. Me satisface afirmar que la Virgen de la Esperanza, tal y como previmos, estaba en el atrio de la basílica a las 13:00 horas del Viernes Santo y a las 13:30 horas en el presbiterio, dando por concluida a esa hora la Estación de Penitencia con el rezo de las preces y las palabras del Hermano Mayor a todos los hermanos que habían participado en la cofradía. Es reconfortante que esta reducción del número de horas haya repercutido positivamente en el cuerpo de hermanos nazarenos sin menoscabar el esplendor de nuestros pasos ni la contemplación de los fieles y devotos del Señor de la Sentencia y de la Virgen de la Esperanza.

Nuestra Hermandad siempre aspira a la excelencia, por eso es higiénico reconocer los errores con total sinceridad. En este caso, más que error, fue un imprevisto provocado por la repetición de lo que se había hecho siempre en la entrada del paso de la Virgen de la Esperanza: cerrar el cancel para facilitar las maniobras del paso y garantizar la seguridad y comodidad de los nazarenos concentrados en el atrio. La nueva reja ha obstaculizado la visión del paso de la Virgen en la entrada para el público de la plaza: esta Junta de Gobierno ha tomado nota de esta circunstancia, ha pedido disculpas a través de las redes sociales oficiales de la Hermandad y se ha comprometido a solucionarlo para el próximo año.

Posiblemente existan algunos errores más de los que no somos conscientes, por eso, como Hermano Mayor, pido disculpas si los hemos cometido, y te animo a que nos hagas llegar tus impresiones de la Estación de Penitencia a través del correo habilitado para los hermanos: tuhermandad@hermandaddelamacarena.es Con tus comentarios nos ayudarás a mejorar y a seguir buscando con ahínco la excelencia en la cofradía y en nuestra Hermandad.

Solo me queda despedirme dándote de nuevo las gracias por colaborar en el engrandecimiento de nuestra cofradía a través de tu ejemplo y entrega. Nuestra Hermandad debe sentirse orgullosa del más valioso patrimonio que atesora, sus hermanos; y yo, como Hermano Mayor, doy gracias a Dios por aprender día a día de cada uno de vosotros, mis hermanos, que aumentáis en mí, y en la Junta de Gobierno que presido, nuestro compromiso de serviros.

Que el Señor de la Sentencia y la Virgen de la Esperanza os bendigan y permitan que el año que viene volvamos a compartir todos la Estación de Penitencia. Feliz Pascua de Resurrección, hermanos.

Un abrazo fraterno de tu hermano:

José Antonio Fernández Cabrero»

Ignacio Cáceres

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