CORPUS 2017

La Cena convierte en imprescindibles sus traslados por el Corpus

Un traslado de ida de recogimiento frente a un multitudinario regreso con 40º en el mercurio

Por  15:02 h.

El Señor de la Sagrada Cena es otro de los protagonistas del Jueves de Corpus Christi. Sus traslados se han convertido en imprescindibles dentro de la Sevilla cofrade, ofreciendo dos perfiles totalmente opuestos, pero a la vez tan hermosos: la solemnidad y recogimiento de la ida frente al bullicio y explosión de la vuelta.

A las 6:30 de la mañana se abrieron las puertas de Los Terceros para iniciar su traslado al altar instalado en la cochera del Palacio Arzobispal. El canto celestial de la Escolanía de María Auxiliadora de la Trinidad se unía al sonido, ya inconfundible, del quinteto musical con instrumentos de viento de Las Cigarreras. Música armónica y de oración para un traslado medido en tiempo y forma. La ciudad empezaba a oler a romero recién colocado en el suelo y que ya era pisado por el Señor de Sebastián Santos. A las 8 de la mañana, las campanas de la Giralda tocaron a gloria y el paso ya estaba en su sitio.

El regreso sería otra historia completamente distinta. El termómetro rondaba los 40º y el público, que había visto pasar el tramo final del cortejo catedralicio, esperaba el regreso de la cofradía. Poco antes de las 12:30 se iniciaba la vuelta. La Banda de las Cigarreras puso su música para rezar al Señor; el Himno Eucarístico y Réquiem para iniciar esta procesión multitudinaria. El sol caería a plomo durante gran parte del recorrido hasta llegar de nuevo a los Terceros. Sobre las 15 horas finalizaba con la marcha real.

Cabe destacar la estampa que ofrecía la imagen. Para esta edición se ha sustituido la túnica blanca y mantolín burdeos, suelto sobre su brazo, por otra de tercipelo rojo y mantolín azul bordado; recogido en su cintura. Una fotografía inusual sobre el paso caoba de la Humildad y Paciencia.

Javier Comas

Javier Comas

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