Exaltación de la cruz, Juan de Valdés Leal
Exaltación de la cruz, Juan de Valdés Leal

ARTE E HISTORIA

La Exaltación de la Cruz, en Sevilla y los Ángeles

El 14 de septiembre celebra la iglesia la Exaltación de la Cruz. Está representada en el sevillano Hospital de la Caridad y en la californiana ciudad de Los Ángeles

Por  0:25 h.

“Todo se acaba: hoy somos y mañana no parecemos” (Miguel Mañana, Discurso de la verdad)

14 de septiembre. La liturgia recuerda la veneración a las reliquias de la cruz de Cristo en Jerusalén, tras ser recuperada de los persas por el emperador Heraclio. La sorprendente historia, datada en el año 628 con diversas variantes en su narración, refiere que, tras ser recuperada la preciada reliquia, el emperador quiso cargar una cruz, como había hecho Cristo a través de la ciudad, pero tan pronto puso el madero al hombro e intentó entrar a un recinto sagrado, no pudo hacerlo y quedó paralizado. Al mismo tiempo comenzaron a desprenderse piedras de las murallas de la ciudad, mientas que descendía un ángel del cielo que indicaba al emperador que Cristo había entrado en Jerusalén formando parte de un humilde cortejo. El patriarca Zacarías le indicó que todo aquel boato imperial no concordaba con el aspecto humilde y doloroso de Cristo cuando iba cargando la cruz por las calles de Jerusalén.

Detalle de la situación del monumental lienzo en el coro de la iglesia del Hospital de la Caridad.

Detalle de la situación del monumental lienzo en el coro de la iglesia del Hospital de la Caridad.

Fue entonces cuando Heraclio se despojó de su atuendo imperial y, con simples vestiduras, avanzó sin dificultad seguido por todo el pueblo, hasta dejar la cruz en el sitio donde antes era venerada. Los fragmentos de la santa Cruz se encontraban en un cofre de plata recuperado de los persas, y cuando el patriarca y los clérigos abrieron el cofre, todos los fieles veneraron las reliquias con mucho fervor.

La milagrosa escena fue narrada de forma magistral por Juan de Valdés de Leal entre 1684-85, dentro del programa iconográfico de la iglesia del Hospital de la Caridad de Sevilla con un espectacular lienzo, quizás poco conocido, que preside el coro de la iglesia y que viene a cerrar el discurso que planteó Miguel Mañara en las paredes del templo de la Caridad. Tras acceder al templo, a izquierda y derecha, el visitante reflexiona ante las dos vanitas más impactantes del Barroco español, In ictu oculi (en un golpe de vista, en un abrir y cerrar de ojos la muerte acaba con todos los bienes terrenales) y Finis Gloriae Mundi (la gloria del mundo finaliza en un osario de cuerpos en descomposición sobre los que aparece la mano de Cristo pesando las obras realizadas en vida). El discurso continuaba con la representación de las obras de misericordia en las pinturas de Murillo y en el gran retablo principal, donde el entierro de Cristo de Pedro Roldán alude al entierro de los muertos como obra fundamental de la hermandad de la Santa Caridad.

Exaltación de la cruz, Juan de Valdés Leal

Exaltación de la cruz, Juan de Valdés Leal

Realizada esta lectura, el fiel debe volver la vista a sus espaldas, hacia el coro de la iglesia y contemplar el mayor lienzo que jamás realizó Valdés Leal (990 cm x 420 cm) para lanzar el último mensaje desarrollado en las paredes de la iglesia. La monumental escena, centrada por la cruz a la que el Emperador quiso rodear de un gran cortejo de pompa y boato, venía a insistir en el mensaje evangélico: nadie que no se despoje de sus riquezas podrá entrar en el reino de los cielos. La ciudad de Jerusalén representaría a ese reino de los cielos y el cortejo sería la descripción de los fieles cristianos, que deben despojarse de todo lo superfluo para acceder a la contemplación de Dios desde la cruz desnuda.

Autorretrato de Juan de Valdés Leal

Autorretrato de Juan de Valdés Leal

Valdés Leal incluyó en el espectacular lienzo, adaptado a la curvatura superior del coro de la iglesia, la escena del ángel, la cruz desnuda como símbolo de la renuncia a los bienes terrenales y una compleja composición dividida entre la tierra y los cielos, con un rompimiento de gloria que centra la composición. Sirve de unión entre ambos espacios un paisaje arquitectónico que acentúa la sensación de profundidad, en un cuadro donde aparecen decenas de personajes que forman parte del cortejo, caballeros anacrónicamente revestidos con inspiración en las vestimentas “a la turca” habituales en las escenografías y pasos de misterio barrocos, además de numerosos acólitos, soldados y escenas costumbristas de niños que nos introducen en la monumental escena, con elementos que evidencian el influjo de los grandes lienzos que Murillo también realizó para la misma iglesia de la Caridad.

Por su ubicación, la exaltación de la Cruz de Valdés Leal quizás sea una obra poco conocida por el gran público, olvido al que contribuye el espectacular compendio de obras del mismo Valdés Leal, de Murillo, de Pedro Roldán o de Simón de Pineda que se distribuyen por el resto de los muros del templo. Pero todavía más desconocida es otra obra de Valdés Leal con el mismo tema, muy posiblemente el boceto previo al lienzo de la Caridad, que se conserva en la ciudad californiana de Los Ángeles, en los ricos fondos del museo Paul Getty. Hasta allí llegó un cuadro de formato muy inferior, (107 X 62 cm) que se debe entender como la idea original de Valdés Leal para representar el tema de la Exaltación de la Cruz. Permite comprobar la idea original del pintor, más sencilla que el lienzo final, con el emperador bizantino arrodillado tras despojarse de sus ricas vestiduras y dispuesto a cargar con la cruz. Un lienzo que estuvo en una colección particular francesa, al menos desde comienzos del siglo XX, pasando a una colección privada británica en junio del año 2001, tras ser subastado. En el año 2006 pasó definitivamente al museo californiano Paul Getty, donde se conserva en la actualidad.

In ictu oculi

In ictu oculi

En el coro de la iglesia del Hospital de la Caridad o en los muros de un museo californiano, el programa iconográfico de Miguel Mañara, resuelto en las pinceladas de Juan de Valdés Leal, sigue teniendo vigencia para el fiel del siglo XXI: la llamada al abandono de las riquezas terrenales para poder acceder al reino de los cielos.

Finis gloriae mundi

Finis gloriae mundi

Exaltación de la Cruz, boceto, Museo Paul Guetty, Los Ángeles.

Exaltación de la Cruz, boceto, Museo Paul Guetty, Los Ángeles.

Manuel Jesús Roldán

Manuel Jesús Roldán

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