El misterio de San Benito en la Avenida de la Constitución, en 2018 / J. M. SERRANO

ANÁLISIS

La lista de deberes para la Semana Santa

Tras lo vivido en 2018, la organización necesita mejorar tanto en estructura como en comportamiento del público

Por  0:31 h.

La Semana Santa de 2018 ha sido brillante en muchos aspectos. Las cofradías, en su mayoría, han alcanzado un nivel muy alto tanto a nivel artístico como en la idiosincrasia particular de cada una. Pero, a su vez, se han puesto de manifiesto una serie de patologías que bajan la nota final hasta un «necesita mejorar» en cuestiones estructurales y de organización como de comportamiento de sus participantes y público en general. Ésta es la lista de deberes para el Consejo de Cofradías y el Ayuntamiento de cara a la próxima Semana Santa:

Civismo

Decía el director del Cecop, Rafael Pérez que el éxito de la pasada Semana Santa es que «hemos perdido el miedo». Cierto es que el único conato de avalancha, que se produjo a la salida del Calvario, no llegó a mayores porque nazarenos, policía y gran parte del público supieron guardar la calma. Pero no hay que olvidar que hubo crisis de ansiedad, incluso alguna persona magullada. No se puede calificar como éxito una Madrugada con un público tan escaso y, en numerosas zonas, tan poco respetuoso con los protocolos de la fiesta. Algo hay que hacer con las acampadas que se forman en zonas por donde pasan varias cofradías, como en la Cuesta del Rosario el Domingo de Ramos, Orfila el Miércoles Santo o en las salidas de hermandades como la Esperanza de Triana, donde se llegaron a ver neveras, sillas de la playa, esterillas e incluso cachimbas. Hay que aplicar mucha pedagogía, con campañas de concienciación. Gran parte del público que va a ver la Semana Santa no conoce ni el fondo ni las formas.

Domingo de Ramos

Más de una hora de retraso no es asumible. Es una jornada encorsetada y en un constante crecimiento. Además de un reparto horario más adecuado, este año se ha puesto de manifiesto que debe haber una reestructuración importante, con cambios de orden o soluciones imaginativas. Se habla de que la Borriquita pueda salir por la mañana y ganar ese espacio por delante. También, que la Cena, la Hiniesta y San Roque no pueden ir juntas por el mismo recorrido de vuelta. Lo mismo ocurre con la Amargura y el Amor.

Lunes Santo

Este año ha funcionado, pero no es la tónica habitual. El Lunes Santo también es una jornada que acumula grandes parones que suelen afectar sobre todo al Museo, una cofradía que está más tiempo en la calle el Martes Santo que en su propia jornada.

Martes Santo

El plan de este año ha funcionado como un reloj. Eso es un dato objetivo más allá de las opiniones y gustos particulares. Se ha demostrado que cuando las hermandades quieren, se puede. Al tratarse de una medida excepcional para este año, para 2019 deben volver a sentarse y evaluar ésta y otras alternativas.

Miércoles Santo

Junto al Domingo de Ramos, es otra jornada cogida con alfileres al pasar demasiadas cofradías por el eje que va de Orfila al Salvador. Eso, además de provocar un tapón enorme para las hermandades, que deja grandes retrasos, se convierte en un cinturón que es una ratonera. Allí, entre vallas y sillas plegables, se crea una carrera oficiosa que impide la fluidez del público, que además de peligroso es molesto. En esta jornada, además, comienza a vislumbrarse por la noche un público que necesita de esa pedagogía antes comentada. Valga si no como ejemplo el público que ve de vuelta los Panaderos. Una cofradía cuya Virgen, además, entró a las cuatro de la mañana. Antiguos delegados de día creen que la solución para esta jornada pasa, incluso, porque algunas hermandades cambien de día, no sólo de orden.

Madrugada

Con los cambios de este año se ha mejorado aparentemente el cruce entre cofradías. Pero no deja de ser un parche que para salir del paso ante la falta de acuerdo, es aplicable. Quizá, el Domingo de Ramos o el Miércoles Santo son días más problemáticos en cuanto a su estructura. Pero, en la Madrugada, se da otra casuística que complica en exceso el resultado final: el tipo de público y la psicosis colectiva. Este año hubo muy poco público, un dato muy negativo teniendo en cuenta de que esta jornada es la más emblemática de la Semana Santa y un escaparate internacional para la ciudad. Sobre todo, si mayoritariamente, en algunas zonas, lo que se concentra es una masa uniforme irrespetuosa, que a las primeras de cambio corre y no respeta los desfiles procesionales. Gran parte del público cofrade, conocedor de las claves de la fiesta, se queda en casa por la noche por el mal ambiente de los últimos años. No es de recibo que una cofradía como el Calvario fuera sola por el nuevo y hermoso recorrido del Museo, ni que sus nazarenos aguantaran una estampida, como ocurrió, pese a que no se contagió a otras zonas. El itinerario de vuelta del Silencio fue lastimoso, tanto por el escaso público que arropó a la hermandad como por el paso por una zona tan horrenda como la calle San Juan de Ávila. La Macarena ha encontrado un nuevo camino que favorece tanto en estética como en la fluidez de la cofradía. El Gran Poder, también, ya que ante el riesgo de lluvia tuvo que correr y no se encontró con el Silencio porque acertadamente modificó el recorrido. La Esperanza de Triana, que tiene un público poco propicio en su recorrido de ida, sufre demasiado para cumplir con la hora del cruce con el Gran Poder y, los Gitanos, como siempre, paga los platos rotos del retraso del día. Lo de siempre.

Reforma de la Carrera Oficial

Será el debate de este año, pero ya se sabe que, pese a las grandes pretensiones iniciales del presidente del Consejo, al final se va a quedar, si acaso, en leves modificaciones. Cobra fuerza, como informó ABC en Cuaresma, la posibilidad de abrir una nueva vía de acceso a la Campana por Martín Villa, que eliminaría de un plumazo unos 35 minutos de recorrido a las cofradías que van por Orfila y Javier Lasso. De llevarse a efecto, el palquillo se situaría en la embocadura de Sierpes. Así, se podría alternar el acceso de las cofradías por tres sitios diferentes: Duque, O’Donnell y Martín Villa. Podría ser una solución a la que habría que sumar en algunos días reformas internas.

Calma en las decisiones

En Semana Santa se viven demasiados episodios de nerviosismo por parte de responsables de las cofradías. Un ejemplo de ello se vivió ante el Señor de la Salud de los Gitanos ante un alarmante aviso de Aemet por «lluvia inminente». Las difíciles circunstancias internas que ha padecido esta cofradía hizo que se tomara una decisión errónea por sobreinformación.

Javier Macías

Javier Macías

Coordinador en Pasión en Sevilla
Redactor de ABC. Coordinador de Pasión en Sevilla