El misterio de Santa Marta / J. M. SERRANO
El misterio de Santa Marta / J. M. SERRANO

¿Cuál es la mejor imagen sevillana del siglo XX?

Cinco autoridades del arte cofrade dan respuesta a esta pregunta

Por  11:17 h.

Como casi todo en la vida, el hombre intenta buscar los contrapuntos. Acercarse a lo mejor y alejarse de lo peor. En la Semana Santa de Sevilla hay debates que son eternos y en los que es difícil mojarse. Aún más, si está en constante contacto con las corporaciones. Desde que esta tradición se hizo fuerte, el cofrade de a pie tiene preguntas en su cabeza que intentan establecer un ranking; ¿Cuál es la mejor imagen de la Semana Santa?, ¿el mejor palio?, ¿el mejor manto? o ¿el mejor paso?.

Ante tales preguntas es complicado articular una única respuesta dogmática. Sin embargo, en ABC de Sevilla ha querido preguntar a cinco personalidades de la Semana Santa con conocimientos fundados, para que nos hablen, desde su punto de vista y siguiendo unos criterios técnicos, cuál es la mejor talla de la Semana Santa en el siglo XX. Pedro Manzano, Enrique Gutiérrez Carrasquilla, José María Ruiz Montes, José Fernández López y Javier Sánchez de los Reyes aportan sus conocimientos para acercarse a la mejor talla del último siglo.

José María Ruiz Montes

Es interesante conocer la visión de un artista malagueño, incipiente en la estatuaria cofrade nacional, que está destacando por su concepto naturalista-realista de la pasión. José María Ruiz Montes conoce la Semana Santa de Sevilla desde fuera.

El Cristo de Santa Marta junto y José María Ruiz Montes.

El Cristo de Santa Marta junto y José María Ruiz Montes.

Su conocimiento y admiración por compañeros como Miñarro, Duarte Navarro Arteaga o Darío Fernández, y su adicción por el arte cofrade, le dan un plus. Por otro lado, ser malagueño y no tener todavía ninguna gran obra en Sevilla, le liberan de ataduras a la hora de opinar. Para García Montes, como para muchos de los entrevistados en este reportaje, Luis Ortega Brú tiene algo diferente. «Es difícil quedarme con solo una obra. Destacaría la trayectoria de Ortega Bru en general. Si para mí el Cristo de la Clemencia es una obra referencial en toda la imaginería, del siglo XX me quedaría con Santa Marta. La dulzura del Cristo de la Caridad o del Señor de San Gonzalo, para mí están en un papel reseñable», apunta Ruiz Montes.

José Fernández López

Esta misma tendencia la apunta José Fernández López, hermano mayor de San Gonzalo y Doctor y Catedrático de Historia del Arte de la Universidad de Sevilla en la Facultad de Geografía e Historia, de la que fue Decano en 2001 y 2009 y, actualmente es el Director del Departamento de Historia del Arte.

José Fernández junto a su Cristo de San Gonzalo.

José Fernández junto a su Cristo de San Gonzalo.

Obviamente, su vinculación con San Gonzalo marca, pero también sus conocimientos y su sinceridad. «Si hay que recurrir al siglo XX completo, como talla de vestir creo que en Señor en su Soberano Poder. Después, en talla completa, diría el Señor de Caridad de Santa Marta», reconoce Fernández López. En su explicación, junto a los aspectos técnicos, el hermano mayor de San Gonzalo indica que el argumento devocional también hay que tenerlo en cuenta: «Son imágenes que aun siguiendo la tradición de la imaginería neobarroca han cambiado el panorama de la escultura sevillana. Son dos imágenes que, en cierta manera, han sido de gran relevancia en la estatuaria del siglo XX. La prueba está en algo muy importante para la imaginería, la devoción».

Javier Sánchez de los Reyes

Javier Sánchez de los Reyes junto a la Virgen de la Quinta Angustia, su mejor obra del s.XX.

Javier Sánchez de los Reyes junto a la Virgen de la Quinta Angustia, su mejor obra del s.XX.

Otro historiador y gran conocedor de la Semana Santa sevillana, Javier Sánchez de los Reyes, aporta una imagen que suele pasar desapercibida. «Si hablamos de titulares, para mí, de lo mejor que hay es la Virgen de la Quinta Angustia de Vicente Rodríguez-Caso de 1934. Siempre hablando desde un punto de vista artístico-escultórico. La virgen tiene una calidad indiscutible. Tiene una expresividad y un modelado impresionantes, sin recurrir a preciosismos ni aniñamientos, ni copias o versiones de obras o dolorosas antiguas típicas de Astorga o de Roldán. Es decir, innova. Es una escultura del siglo XX, con estética de imagen del S.XX. Y, siendo todo eso, encaja perfectamente en un misterio que sí es antiguo», apunta el artista y añade una talla que parece convertirse en referencia en el presente cuestionario. «Las cosas de Ortega Bru, como Santa Marta, son igualmente buenas».

Enrique Gutiérrez Carrasquilla

Enrique Gutiérrez Carrasquilla y la Virgen de la Concepción del Silencio.

Enrique Gutiérrez Carrasquilla y la Virgen de la Concepción del Silencio.

Dos de los restauradores de referencia en Sevilla, Enrique Gutiérrez Carrasquilla y Pedro Manzano, añaden tallas y artistas no mencionados hasta ahora. Para Carrasquilla, «la obra de Sebastián Santos es fundamental. Ahí la Virgen de la Merced y la Virgen de la Concepción son dos obras sobresalientes del siglo XX. También añadiría el cirineo de Pasión. Una obra excepcional que la hermandad la ha rescatado». No obstante, Carrasquilla vuelve a incidir como el resto de compañeros en la obra de Ortega Bru, sobre todo en «la primera parte con las tallas de las hermandades del Baratillo y Santa Marta. Después viene la época más innovadora con San Gonzalo y el Caifás, que buscan salirse del neobarroco. Por otro lado, creo Cayetano González dio en la tecla con el misterio de la Amargura».

Pedro Manzano

Por último, Pedro Manzano se centra sobre todo en las imágenes que conoce de cerca y con las que ha tenido la posibilidad de examinar artísticamente al detalle.

El Cristo de la Hiniesta junto a Pedro Manzano.

El Cristo de la Hiniesta junto a Pedro Manzano.

«Creo que el Cristo de la Buena Muerte de la Hiniesta es una buena talla. Viene utilizando las formas del barroco, pero pienso que es una actualización de esas formas cobrando mucho sentido». Sin embargo, como en todos los artistas preguntados por este diario, el nombre de Luis Ortega Bru vuelve colmarse de halagos: «Luis, utilizando las formas del barroco le dio un carácter más personal, sobre todo a la hora de policromar. Aquí destacaría al Cristo de la Caridad de Santa Marta».

En conclusión, parece que la Luis Ortega Bru, y en concreto, su legado en Santa Marta, centran las alabanzas de estos cinco estudiosos del arte cofrade. En el siglo XVII, Martínez Montañés, Juan de Mesa y Roldán marcaron una época. Probablemente, las lenguas futuras hablarán de Ortega Bru, quién sabe, como un mito de la imaginería cofrade

Ignacio Cáceres

Ignacio Cáceres

Ignacio Cáceres

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