Madre de Dios del Rosario

La patrona del azulejo

Joaquín Gómez ha ataviado a esta imagen, tal y como figura el azulejo de la casa de Aníbal González

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Triana es un barrio, quizás el más popular de Sevilla, y vive sus tradiciones con más intensidad que ninguno, por eso lo hace especial. Todos se conocen, tratan, comparten, conviven y ríen, lo que produce un estado de felicidad, de saber cómo vivir cada instante.

En este 12 de octubre, lo han sabido hacer con la patrona de los capataces y costaleros de Sevilla, Madre de Dios del Rosario, que ha recorrido las calles del antiguo arrabal, adornado casi al completo, a la espera del triunfal regreso de la Virgen de la Salud de San Gonzalo, una vez sea coronada en la Catedral.

Acompañada por esos hermanos que le inculcaron desde niño el sentimiento del patronazgo de su Virgen y, de los que no están, situados en esos querubines que amplían el manto de Esperanza Elena Caro, formando un único conjunto de esta talla de autoría anónima. Una tarde de fiesta, donde todos, desde la tierra o el cielo, han estado con Madre de Dios del Rosario.

Una imagen que se ha mostrado gracias a su vestidor Joaquín Gómez, como la patrona del azulejo. Ese retablo cerámico que figura en la fachada de la casa de hermandad de Aníbal González, situado en la calle Pureza. De auténtica gloria, ataviada a la antigua con el tocado ancho y abierto, llena de movimiento y muy enjoyada, incluso en la corona, que relució más que nunca.

Esa estampa tuvo lugar en los últimos compases de la procesión cuando Madre de Dios del Rosario llegaba a la puerta de la casa hermandad de todos los capataces y costaleros de Sevilla. Allí, estaba ese azulejo, construido en 1969 por el ceramista Antonio Morillo Galea, bajo el encargo de aquel mítico hermano mayor, Rafael Franco y el mayordomo, Antonio Rechi Márquez, dos históricos capataces que consiguieron el patronazgo de capataces y costaleros hace casi 60 años, junto a otro gran elenco de sagas ilustres.

Sin duda, una obra plasmada con la Virgen durante su anual procesión, que volvió a contar con los sones de la banda del Cristo de las Tres Caídas y de Tejera tras el paso, en un día de volver a reencontrar vivencias y emociones en una de las Glorias punteras de Sevilla.

Madre de Dios del Rosario