La PIedad de Coria
La PIedad de Coria

REVISTA PASIÓN EN SEVILLA

La Piedad de Coria, una de las grandes obras de Navarro Arteaga

Más de cinco siglos después de que la escuela sevillana de imaginería comenzara a funcionar en el siglo XVI, los talleres siguen aportando tallas capaces de sorprendernos por su originalidad y riesgo. Es el caso de este conjunto bendecido esta Cuaresma en la Parroquia de San José de Coria del Río. Su autor es Navarro Arteaga aunque bien pudiera haber sido El Greco.

Por  1:20 h.

La Parroquia de San José es una construcción moderna que se encuentra enclavada en el barrio del mismo nombre. Su patrimonio material más valioso es el conjunto de pinturas del altar mayor obra de Sánchez Aguilera que era vecino de la feligresía. Allí radica la hermandad de Nuestro Padre Jesús de la Paz en su Presentación al Pueblo y María Santísima de Gracia y Esperanza, una corporación dinámica y de espíritu juvenil que sale el Martes Santo y que representa esa Semana Santa popular de niños tambores y familias.

Los promotores de la Imagen, el Párroco de San José Javier Brazo y Rogelio Curiel

Los promotores de la Imagen, el Párroco de San José Javier Brazo y Rogelio Curiel

Año 2008. Lunes Santo. Rogelio Curiel, por entonces hermano mayor se encuentra en el templo terminando de preparar la cofradía para el día siguiente. A media tarde sale con un compañero a tomar café. En la tele están poniendo en directo el paso del misterio de Santa Marta. “Viendo eso –dice Rogelio- empezamos a hablar de la necesidad de que en Coria hubiera un cortejo de corte más serio, como más de ruan que viniera a cubrir el único día en el que no salen pasos como es el Sábado Santo. Ahí empezó la idea de esta Piedad” Desde ese momento de sueños más que de realidades tuvieron claro que el autor sería Navarro Arteaga porque buscaban la expresividad pero sobre todo la unción religiosa. “Cuando se hizo el boceto le dije a Arteaga que fuera una virgen compungida pero no convulsa- comenta Rogelio Curiel. Lo ha expresado de manera perfecta.”

Navarro Arteaga en su taller policromando el Cristo de la Púrpura de las Cigarreras

Navarro Arteaga en su taller policromando el Cristo de la Púrpura de las Cigarreras

El camino no era fácil pero el empeño pudo con las dificultades. “Date cuenta – indica el por entonces hermano mayor- que éramos una hermandad joven que aún está formando su patrimonio para el Martes Santo. Ahora con la Piedad tendremos que formar dos cortejos, el del Martes y el del Sábado Santo. El primero de barrio y el segundo de silencio y de ruan”

La Virgen de los Dolores representa una mujer de edad madura.

La Virgen de los Dolores representa una mujer de edad madura.

Arteaga acepta el reto y hace un apunte en grafito. Desde ese momento se veía que el conjunto pretendía ir más allá de las “piedades” al uso. Tiene la solidez de la de Buonarroti y la ingravidez de El Greco en la figura del Cristo que aparece como derramado en el regazo de una madre que no es una niña sino una mujer madura. Para darle mayor naturalismo, Arteaga prescinde del candelero normalizado de la Virgen e insinúa la anatomía del tren inferior, algo que le permite colocar a la imagen de Jesús de manera lateral y natural.  “Tenía ganas –dice el imaginero- de hacer un conjunto en el que no destacase una imagen sobre la otra como suele suceder. He acercado los rostros para que nosotros nos acerquemos también al drama de la madre que pierde al hijo pero pasado por el tamiz de la dulzura que te permite el barroco” Llama poderosamente la atención la policromía de ambas imágenes. Pero sobre todo la del Cristo de la Misericordia, suave y cálida. Es un Cristo sin circulación sanguínea. Por eso no están marcadas ni las venas ni las arterias. “En la policromía –indica el autor- se nota mi propia evolución y a pesar de ello es tradicional alejada de las nuevas tendencias. Nos acerca a la contemplación que es de lo que se trata” Navarro Arteaga también ha dado pautas de cómo vestir a la imagen que aparece recubierta de prendas de lana para potenciar su naturalismo. Su mujer y ayudante de taller, la arquitecta Virginia Gómez fue la primera en ataviarla de esa manera. Ahora lo hace Leandro González.

El Cristo de la Misericordia no tiene ni las arterias ni las venas marcadas. La sangre ya no circula

El Cristo de la Misericordia no tiene ni las arterias ni las venas marcadas. La sangre ya no circula

Otro padre de esta impresionante talla es el párroco de San José, Francisco Javier Brazo. Muy querido por su feligresía el sacerdote explica muy bien por que decidieron hacer para ese cortejo de ruan una piedad. “Es muy sencillo –dice- se trata de darle a la gente lo que la gente ha perdido, la piedad, ese sentimiento, la trascendencia. Creía que era lo oportuno para mostrar en el presbiterio. Es una imagen sencilla a la que no hay que ponerle nada más” El Arzobispo Juan José Asenjo la bendijo el pasado 18 de marzo. Cuando le dijeron que era de Arteaga comentó “vais sobre seguro”. Estaba malo el día de la bendición y le encanto. “A la gente también –dice el párroco-. Cuando salió en el Vía Crucis. La mirada de la Virgen de los Dolores traspasaba y el Cristo de la Misericordia transmitía mucha paz. En la feligresía sí se ha notado su presencia. La gente está entregada”.

La Piedad de Coria

La Piedad de Coria