La plaza del fotógrafo

Por  7:21 h.

Image«Fotógrafo Jesús Martín Cartaya». Así quedó ayer rotulada una plaza en Castilleja de la Cuesta en honor de este hacedor de imágenes, de improntas costumbristas, de estampas para atesorar la historia pasada, reflejar la presente y preservar la futura, que vemos en cada acontecimiento de Sevilla, de Castilleja, de la provincia, buscando la instantánea con su cámara al hombro.

Sevillano de nacimiento y hermano número 6 de la O, Jesús Martín Cartaya vive desde hace 37 años en Castilleja de la Cuesta, pueblo que le rinde homenaje con esta plaza el mismo día en el que también se inauguró una exposición de sus fotografías en la Casa de Cultura. Cuenta que llegó a Castilleja recién casado, buscando una casa mayor, que sí gustó a su mujer, y allí se quedaron. Y allí nacieron sus hijas.
«En Castilleja me quieren mucho -dice Jesús- en la Calle Real y la Plaza, las dos grandes hermandades, en los casinos, en las peñas bética y sevillista». Y es cierto, la alcaldesa, Carmen Tovar, lo sabe. «Es el ojo histórico por antonomasia -comenta- y como persona es amable, entrañable, un señor, un caballero».

ImagePor eso, fue su equipo de Gobierno el que propuso la rotulación de la plaza a su nombre, que fue aprobada por unanimidad por todos los grupos del Ayuntamiento.Carmen Tovar apunta que Martín Cartaya «no se ha perdido ni un solo acto de importancia convocado en Castilleja, desde la Medalla del Rocío de Triana al proyecto Rebeca, Jesús ha inmortalizado todo lo que ha pasado aquí. Y es un honor tenerlo como vecino de Castilleja de la Cuesta», añade la alcaldesa.

Para Jesús, «Castilleja es la atalaya de Sevilla. Antes bajaba por las mañanas y se veía de punta a punta, ahora, la visibilidad de la ciudad extendida se pierde».
En blanco y negro
En esta exposición de Castilleja, Jesús recoge a lo largo de 42 imágenes en blanco y negro esos detalles que se pierden y los que nacen. Hay fotografías de Sevilla, pinceladas de la Semana Santa, de los toros, y de Castilleja, con los campanilleros, el Domingo de Resurrección, las dos hermandades rivales…

Lleva desde los 16 años a los 69 que ahora tiene trabajando con la fotografía. No tiene coche y, con una humildad enternecedora se autodefine como «fotógrafo aficionado».

ImageSi un aficionado es áquel que busca el dulce retrato de lo cotidiano, que encuentra aquella instantánea que se escapa a los ojos del viandante, que congela un detalle inadvertido de un pasocristo o un palio, que detiene un lance taurino desde sus 35 años a pie de la puerta de la enfermería antigua de la Maestranza, desde luego que él no es un aficionado. Jesús es uno de los mayores profesionales de la fotografía de una Sevilla que pasa rápidamente a su lado y que él sabe guardar como nadie.

Ayer, Jesús no podía ocultar su orgullo y su satisfacción por este reconocimiento que le otorgó su pueblo de adopción, desde el que cada día se traslada a Sevilla o a donde haga falta para seguir captando las escenas de la vida, con preferencia las cofrades, con su tradicional cámara de carrete.
La Plaza lleva su nombre desde ayer. Así ha querido nuestro compañero Jesús que quedara rotulado, antecedido por la suerte de pronombre que marca su vida: fotógrafo.