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La Presentación de la Virgen. Murillo a subasta

La prestigiosa casa Sotheby´s saca a subasta para el próximo mes de febrero una notable obra de Bartolomé Esteban Murillo, el lienzo que representa a la Presentación de la Virgen, que parece proceder del desaparecido convento sevillano de la Santas Justa y Rufina.

Presentación de la Virgen en el templo / MURILLO

“Estamos ante un auténtico Murillo, de verdad” explica el investigador de la Universidad de Sevilla Gonzalo Martínez del Valle frente a las dudas que presentan algunas de las últimas atribuciones. “Un Murillo de buena calidad que quizás tenga como único inconveniente el problema de las restauraciones anglosajonas, un exceso de limpieza en el que se llega a perder capa pictórica en algunas zonas”, nos aclara el investigador de la Universidad Hispalense.

La obra, un óleo sobre lienzo de proporciones considerable, 155 por 210 cm, apareció por primera catalogada como obra de Murillo por August Mayer en 1926, siendo un tema muy raro en su catálogo. Obra adjudicada a su último periodo, de una extraordinaria soltura en composición y pincelada, certifica las extraordinarias habilidades de Murillo como pintor de niños, mientras que la presencia de un mendigo en el primer plano recuerda sus conmovedoras imágenes de indigentes y personajes de la calle, recordando claramente su composición a la del personaje similar que aparece en el cuadro de Santa Isabel de Hungría curando a los tiñosos del Hospital de la Caridad.

Presentación de la Virgen en el templo / MURILLO

Muestra una compleja disposición espacial en diferentes niveles, cada uno con una fuente propia de luz. La escala monumental del lienzo nos permite seguir la narración de Murillo desde el mendigo que nos fija con su mirada, hasta las figuras de Santa Ana y Joaquín, que instan a su pequeña hija a subir los grandes escalones de piedra del templo, y a los brazos abiertos de el Sacerdote que espera.

Mayer señaló el empleo de tintes grisáceos en la obra, algo que también señaló Diego Angulo Iñiguez como característico de sus últimos años. De hecho, Manuela Mena Marqués, en el catálogo 1982-83 de la exposición celebrada en Madrid y Londres, apuntó una fecha cercana a 1680, incidiendo en su pincelada rápida y amplia, en los grandes espacios abiertos en torno a las figuras y en una calidad atmosférica que es comparable a la obra de Velázquez.

Presentación de la Virgen en el templo / MURILLO

El lienzo es una obra que posiblemente formó parte de un templo, quizás la propia iglesia del desaparecido convento de las Santas Justa y Rufina, también conocido como el de las Vírgenes. Así se apuntaba en la Publicación “Sevilla Mariana”, indicándose que alrededor de 1840 la pintura se registró como propiedad del arzobispo de Sorrento, siendo una obra que salió de Sevilla antes de 1737, según indicaba Diego Angulo, en un siglo XVIII que conoció una auténtica pasión por la posesión de obras de Murillo tanto en España como entre los marchantes extranjeros.

La mayoría de los especialistas que han estudiado el cuadro, Mayer, Angulo, Valdivieso, apuntan que la obra debió formar parte de una serie quizás dedicada a la vida de la Virgen o que, al menos, pudo tener un lienzo complementario. Su iconografía, aunque no muy habitual, fue representada por numerosos pintores del siglo, con clara inspiración en fuentes grabadas que servían como repertorio iconográfico.

Presentación de la Virgen en el templo / MURILLO

De esta escena podríamos citar la obra de Adrián Collaert “Presentación de la Virgen en el templo” grabada sobre una composición de Stradanus y que sirvió de evidente modelo a autores como Pedro de Raxis. Quizás Murillo conoció la estampa e hizo una adaptación de la mujer con el Niño que aparece en el ángulo inferior, readaptando la colocación de los personajes, que desde el sacerdote a la Virgen o la apertura de espacios posteriores, parecen relacionar ambas imágenes. Ya Tiziano había tratado el tema y en España autores como Zurbarán, Francisco de Herrera o Juan de Sevilla lo incluyeron en su catálogo de obras.

Presentación de la Virgen en el templo / MURILLO

En relación a la estampa grabada o a la interpretación de otros autores, Murillo “aireó” la composición, distanciando y enfatizando a los protagonistas de la escena. Todo parece servir en la escena para destacan la figura de la Virgen Niña en el centro de la composición, luces y disposición, que asciende por la simbólica escalera del templo bajo la atenta mirada de sus padres.

Detalle grabado Adrian Collaert.

La introducción de un mendigo en la parte inferior izquierda de la composición recuerda otras obras de Murillo y su capacidad de incluir a la pintura de género dentro de sus obras de temática religiosa, algo constatable en el mendigo que aparece en la escena de Santa Isabel de Hungría del Hospital de Caridad o en la imagen de la madre con el niño del lienzo de Santo Tomás de Villanueva de la serie de capuchinos. Contrastes en una obra donde se remarca la importancia de las obras de caridad como camino hacia Dios y donde triunfa la pureza de una Virgen niña resplandeciente. Precisamente se supone su procedencia del conocido como convento de las Vírgenes, un convento de concepcionistas franciscanas que se fundó en el año 1586 por el canónigo Alfonso Fajardo Villalobos y que tuvo como origen otro convento de concepcionistas, el de San Juan de la Palma.

Santa Isabel de Hungría y los tiñosos, Murillo, Hospital Caridad

El convento de Vírgenes (queda su recuerdo en la calle de su nombre) tenía como título el de Santa Justa y Rufina y hay noticias de la existencia de su primitiva iglesia ya en 1588. Hay noticias de que su sencilla capilla se enriqueció en el siglo XVII con un retablo mayor obra de Pedro de la Cueva en el que hubo una intervención posterior de Felipe de Ribas, ya hacia 1648. Aunque las noticias sobre este convento sean muy escasas, apenas hay algunos documentos en el convento de las concepcionistas de Lebrija, se conoce el encargo que la comunidad llegó a realizar a Juan de Mesa para el retablo de San Juan Bautista (no llegó a terminarlo por su temprana muerte) así como otros retablos contratados con Jerónimo Velázquez o con Luis Ortiz de Vargas. La desamortización de 1837 condenó al convento a su extinción (se unió durante un tiempo con el también desaparecido de concepcionistas de San Juan de la Palma) perdiéndose la mayoría de su patrimonio y de su arquitectura, que llegó a subsistir durante décadas como corral de vecinos de la calle Vírgenes.

Se supone que el cuadro de Murillo salió del convento mucho antes de su extinción, a una colección privada inglesa antes de 1737, pasando por Capri y la colección del arzobispo de Sorrento, por Nottingham, la galería Vermeer de Londres, la Reinhardt Gallerie de Nueva York en 1926, la de Julius Böhler, (Munich) hasta 1936 o la galería Fischer, donde fue adquirida por un antecesor del actual propietario.

El 1 de febrero de 2018, Murillo saldrá a subasta. Precio estimado entre 1.000.000 — 1.500.000 dólares. Se admiten pujas.

Presentación de la Virgen en el templo en un grabado de Adrian Collaert.

Presentación de la Virgen en el templo por Tiziano

Juan de Sevilla. Presentación de la Virgen

Presentación de la Virgen en el templo de Francisco Zurbarán

Convento de las Vírgenes

Presentación de la Virgen en el templo de Francisco Herrera el Viejo (Real Academia de las Bellas Artes de San Fernando)