El periodista Fran Piñero retransmite para El Llamador de Canal Sur Radio la salida de la Amargura / JAVIER COMAS

REVISTA PASIÓN EN SEVILLA

La radio y la Semana Santa

La radio continua siendo el medio que se adecúa como una túnica a la Semana Santa. Será porque al principio fue el verbo. Y el verbo se hizo radio.

Por  0:38 h.

El Cachorro, cuando expira, debe tener la voz de Barbeito. La del Gran Poder se imagina más dulce, aunque igual de grave, como la de Chema Suárez. El timbre de Pasión puede parecerse a la voz de Garrido Bustamante; y el del Soberano Poder de San Gonzalo a la de Carlos Herrera, aun joven y siempre serena.  ¿Cómo hablaría la Macarena? La soñaríamos con el tono de Marisa Carrillo. La voz de María Esperanza es más para la Amargura y la de María Galiana, racial, para la Esperanza de Triana. Como Charo Padilla hablaría la Trinidad.

Ya que ellos no articulan palabras, tenemos que ser nosotros quienes le pongamos voz al drama de la Pasión.  Y cuando se le pone voz a las cosas aparece la radio. La radio y la Semana Santa han sido parejas de cirio; desde que el invento llegó en la Unión Radio Sevilla que fue el origen de la Ser, hasta las más vanguardistas maneras de comunicar que han encontrado en internet su medio natural.

Estudio de continuidad de una emisora de radio en Semana Santa

La radio es la banda sonora de la vida. Y también de la Semana Santa. En el imaginario de los más veteranos aun se encuentran las retransmisiones de los años cincuenta y sesenta que tenían que estar previamente escritas antes de declamarse por el locutor que se encontraba apostado en las puertas de la Iglesias.  Aún provoca escalofríos oir a José Luis Lopez Murcia bajo el dintel de la puerta del Convento de San Jacinto narrando de manera exuberante la salida de la Esperanza de Triana o a José Luis Garrido Bustamante con los folios amarillentos en los que estaba escrita una transmisión preventiva para que el censor de turno sellara con aquella estampilla el “rádiese” que permitiera su locución en la puertas del cualquier templo.  Los elementos con los que contaban los pioneros de Radio Nacional, Radio Vida, Radio Sevilla o La Voz del Guadalquivir eran magnetófonos de hilo, después de cinta, en los que se grababa la palabra. No había directo. La cinta se trasportaba esa tarde a los estudios de la radio donde se emitía poco después o al día siguiente.  Era otra radio, de evocación más que de información.

Filiberto Mira, un histórico de Radio Sevilla

La radio informativa llega en los años 70 con Radio Sevilla que fue la primera emisora en dar pasos adelante en este sentido. Apostados en un balcón de la Campana, Filiberto Mira y Manuel Bará inician en esa década la narración en directo de la carrera oficial. Alguna vez se conectaba con uan templo, especialmente en la Madrugada, y otras con la cabina telefónica a través de las cuales cofrades ejercitantes como colaboradores narraban, en su estilo, cualquier circunstancia, especialmente las derivadas de la meteorología. En esta línea José Manuel del Castillo en Radio Popular, Garrido Bustamante en las emisoras de Radio Nacional o Agustín Navarro en LVG secundan las tranmisiones en directo que tecnicamente resultaban épicas por la cantidad de dificultades que en aquellos años, los setenta, entrañaba una emisión desde el esterior de los estudios. Aún no se había logrado el formato de carrusel que años después acabó imponiéndose.

La periodista Charo Padilla entrevistando al capitán de los armaos de la Macarena, Fernando Vaz

A finales de los ochenta la radio cofradiera vivía una crisis. Radio Sevilla había decidido abandonar la línea informativa por una Semana Santa comentada por poetas. En aquellos tiempos José Luis Ortiz Nuevo se convirtió en el diputado mayor de las ondas consiguiendo tantos afectos como desafectos. Su estilo lo continuó en la Radio América del Loco de la Colina Amos Rodriguez, José Antonio Garmendia o un entonces muy joven Paco Robles que al menos aportaron una renovación narrativa al relato de la fiesta.

En 1989 José María Durán y Luís Baquero estaban al frente de la recién nacida Canal Sur Radio. Baquero, que era nazareno del Silencio y un radiofonista de la mejor escuela ideo, para que esa emisora recién nacida se hicier aun hueco, la radio total, una radio local y absoluta volcada en Semana Santa. Con un matiz. Le dijo a los reporteros que antes que hablar, tenía que hablar la Semana Santa.  Y así la salida era el racheo del costalero, la marcha, el capataz, la voz de la saeta, el llanto de un devoto… La Campana era el nazareno que pedía la venia, la calle Sierpes las sillas que se levantan para que no chocara el barco de la Caretería y la Catedral un rezo lejano que nadie escucha. Esa fue la primera revolución de la radio informativa y evocativa.

Treinta semanas santas después, aquel espíritu se mantiene, Canal Sur, La Ser y la Cope alteran sus programaciones para transmitir la Semana Santa. Onda Cero y Radio Nacional realizan formatos distintos. Lo que sí es común a todas es la transmisión desde Sevilla para toda España y el mundo de la Madrugada del Viernes Santo. Internet más que en un competidor es un aliado de la radio que le permite mandar un sonido desde el Porvenir a Sydney con la misma facilidad que del Porvenir a Triana. Las tripas son distintas. La fachada no. La radio continua siendo el medio que se adecúa como una túnica a la Semana Santa.  Será porque al principio fue el verbo.  Y el verbo se hizo radio.

Araujo, otro histórico de la radio con Manolo Gordo y Manolo Hernández