Desposorios místicos de Santa Catalina, Luisa Roldán, H. Society Nueva York
Desposorios místicos de Santa Catalina, Luisa Roldán, H. Society Nueva York

La Roldana, de Nueva York a Madrid

Expuesto en el Prado el grupo de la Roldana «Desposorios místicos de Santa Catalina», perteneciente a la Hispanic Society.

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Profeta en otras tierras. Luisa Roldán (1652-1706), hija de un tiempo barroco y del afamado Pedro Roldán, buscó su independencia creadora con la firma de sus obras, aún en tiempo de anonimatos, y con la búsqueda de nuevos mercados que la llevaron a Cádiz y a la Corte. Escultora de cámara de la Corte, tanto de los Austrias, Carlos II, como de los nuevos Borbones, Felipe V. Murió casi mendigando el precio de sus trabajos.

Detalle del grupo

Detalle del grupo

Siglos después, su obra es cada vez más valorada en el mercado internacional, siendo reciente la compra por el M. E. T de Nueva York de su grupo Entierro de Cristo. Una valoración que no es nueva: en la colección de la Hispanic Society de Nueva York se conservan hasta cinco piezas salidas de su mano, las cabezas de San Juan Bautista y San Pablo y los grupos del Descanso en la huida a Egipto, la Muerte de Santa María Magdalena y Desposorios místicos de Santa Catalina. Este tipo de obras, en barro cocido, de una sorprendente y delicada técnica, llegaron a ser expuestas por la corte española  en urnas de cristal, siendo precedentes del gusto por los barros que en el siglo XVIII poblarían belenes, conventos y oratorios. Grupos que pueden entenderse como el traslado a la escultura de escenas y composiciones propias de la pintura de aquel tiempo, un ejercicio de tridimensionalidad que obliga a relacionar la obra de la Roldana con la de los grabadores y pintores de la época como Valdés Leal, Murillo o Matías de Arteaga.

La firma de la Roldana en la rueda del martirio de Santa Catalina

La firma de la Roldana en la rueda del martirio de Santa Catalina

En la selección de piezas de la Hispanic Society de Nueva York que hasta el 10 de septiembre se exponen en Madrid, (Goya, Velázquez, Zurbarán, Cano, Camarasa…) se encuentra el grupo Desposorios místicos de Santa Catalina, una de las piezas de Luisa Roldán que atesora la institución. Firmada en la rueda, el atributo iconográfico de la santa en recuerdo a su martirio, con la inscripción “Doña Luisa Roldán”, se suele datar hacia 1689-90, recién llegada a Madrid, donde trataba de hacerse con un puesto en la Corte que no se confirmó oficialmente hasta 1692. El hecho de que no aparezca en la firma el habitual “escultora de cámara” así lo confirmaría.

El excepcional grupo, en barro cocido y policromado, es una equilibrada composición en la que Santa Catalina de Alejandría contempla, en una aparición mística que incluye la presencia al completo de la Sagrada Familia, el momento en el que el Niño Jesús le coloca un anillo en el dedo, un símbolo de unión y fidelidad que se clasificaba iconográficamente como desposorio místico. La escena se consolidó con la publicación de la vida de Santa Catalina en la Leyenda Dorada de Jacobo de la Vorágine. Tras convertirse a la fe cristiana al convivir con un eremita en el desierto, Catalina, de estirpe real, se bautizó y tuvo un sueño: el Niño Jesús la desposaba místicamente. El emperador Majencio la persiguió y detuvo, intentando en vano que 50 filósofos hicieran a la santa renegar de su fe. Majencio ordenó su martirio con una rueda y después su decapitación.

Boceto del lienzo de Murillo en los Ángeles

Boceto del lienzo de Murillo en los Ángeles

Junto a las influencias paternas, hay algo de Pedro Roldán en la figura de San José o en la de los ángeles juguetones que aparecen a los pies del grupo, habría que rastrear la de otros pintores de la época, al ser trasunto propio de composición pictórica. Sin duda alguna, la obra más representativa es el monumental lienzo que en 1682 pintaba Bartolomé Esteban Murillo para el retablo mayor de los Capuchinos de Cádiz, con el mismo tema iconográfico. Una obra de grandes proporciones que obligaba al pintor sevillano a subirse a un andamio para su realización, siendo conocido que, tras una caída mientras pintaba el monumental cuadro, el pintor acabó falleciendo en Sevilla, probablemente tras no superar las consecuencias del accidente. Murillo en Cádiz. Allí vivió y trabajó Luisa Roldán en la década de 1680 y allí debió conocer la obra del maestro que, posteriormente, pudo acabar llevando al barro. La relación entre ambos, constatada en algunos apuntes del Ecce Homo de Cádiz en los que Luisa denota la influencia del maestro, debía remontarse a dos décadas antes, cuando Murillo impartía clases de dibujo en la Academia sevillana de pintura, donde también participó el propio Pedro Roldán.

Desposorios de Santa Catalina, Bartolomé Esteban Murillo, Museo de Cádiz

Desposorios de Santa Catalina, Bartolomé Esteban Murillo, Museo de Cádiz

Sorprendentemente, la obra preparatoria, considerable como boceto, del lienzo de Murillo también se conserva en un museo de Estados Unidos, concretamente en Los Ángeles, en el County Museum of Art. Un lienzo en el que ya se avanzan todo los personajes, los detalles compositivos y la iluminación de la obra final, con los ángeles juguetones a los pies y con el ángel que cruza sus manos sobre el pecho, elemento que parece tomar La Roldana en su grupo de barro cocido. Todavía hay un tercer dibujo sobre papel de apenas 14 x 10 cm. subastado por Sothebys en Nueva York en el año 2004, que permite imaginar la idea inicial de Murillo.

Del papel al lienzo, del lienzo al retablo, del andamio a la muerte, del retablo al barro. Desposorios místicos de Santa Catalina en Estados Unidos, incluso en otras versiones como la excelente interpretación de José de Ribera que atesora el Museo Metropolitano de Nueva York. Arte español en Estados Unidos, quizás más valorado o cotizado.

La oportunidad única de ver el barro de Luisa Roldán en el Museo del Prado permite imaginar las palabras de Antonio Palomino sobre la escultora sevillana a la que conoció en Madrid: “…aseguran que cuando hacía imágenes de Cristo o de su Madre Santísima, además de prepararse con cristianas diligencias, se revestía tanto de aquel afecto compasivo, que no las podía ejecutar sin lágrimas”. Siglos después, siguen emocionando los barros de aquella escultora sevillana del Barroco.

Apunte preparatorio subastado por Sothebys

Apunte preparatorio subastado por Sothebys

Santa Catalina y la Sagrada Familia, por José Ribera, Metropolitan Nueva York

Santa Catalina y la Sagrada Familia, por José Ribera, Metropolitan Nueva York

Manuel Jesús Roldán

Manuel Jesús Roldán

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