Manuel Martín Fajardo pronunciando el Pregón Universitario / R. DOBLADO

La Semana Santa de Manuel Martín Fajardo, en el Pregón Universitario

Un recorrido cronológico por la Pasión en Sevilla, que acabó con los versos al «amor de este pregonero»: la Macarena

Por  0:20 h.

El Paraninfo de la Universidad de Sevilla acogió ayer la XLIV del Pregón Universitario, que fue pronunciado por Manuel Martín Fajardo, estudiante de Derecho, que hizo un recorrido cronológico por la Semana Santa de Sevilla, comenzando por las Vísperas y contando la Pasión de Cristo entre el Domingo de Ramos y el Lunes Santo. El pregonero comenzó con una llamada a los universitarios anunciando lo que está por llegar, citando facultad por facultad, cual insignia de la hermandad de los Estudiantes.

Tras el saludo protocolario, se fue a las Vísperas: «Todo comienza el viernes antes al Domingo de Palmas, todo nacerá en los barrios. ¿Dónde si no iba esto a empezar?». Especiales fueron los versos que le dedicó al Cristo de la Corona, una de sus hermandades, donde está su «edén». Manuel Martín… «Con su cruz viene cargando a la inversa,/ el más antiguo nazareno,/ el que hace detener el tiempo/ al mirar su semblante sereno». Y llega el Domingo de Ramos, cuando «el niño se levanta con prisa, y el anciano con recuerdos». Empieza la Pasión según Sevilla. El pregonero enlazó con el Lunes Santo en una especie de vía crucis, desde la Borriquita al Traslado al Sepulcro de Santa Marta, y dedicó versos a cuatro dolorosas: las Aguas del Museo, la Estrella, la Virgen del Rocío y Gracia y Esperanza.

En el Martes Santo, un poema a la cofradía universitaria y, el Miércoles, un repaso en verso desde San Bernardo a la calle Orfila, con la Virgen de Regla. Recorrió en prosa el Jueves Santo y, al llegar a la Madrugada, un recuerdo a los traslados del Gran Poder en noviembre de 2016 y una oda a la mañana del Viernes Santo e Triana, con la Esperanza.

El pregonero acaba su repaso cronológico por la Semana Santa uniendo el Viernes y el Sábado Santo y el Domingo de Resurreción. Pero quedaba el remate. Manuel Martín Fajardo se guardó a las imágenes de su devoción para el final: el Señor de la Sentencia y la Esperanza Macarena, a quienes dedicó sendos poemas que acabaron, después de aproximadamente una hora de disertación, con la estrofa: «Porque tu rostro es mi ilusión,/ el que mi vida oxigena,/ y con lágrimas en mi ojos/ te digo adiós, Macarena».

Javier Macías

Javier Macías

Coordinador en Pasión en Sevilla
Redactor de ABC. Coordinador de Pasión en Sevilla