La Soledad de Alcalá de Guadaíra / ALEJANDRO CALDERÓN

ALCALÁ DE GUADAÍRA

La Soledad de Alcalá vestida con el atavío del siglo XVI

Con motivo de la Pascua y para recuperar la forma original de vestir a las dolorosas de esta advocación

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La Hermandad del Santo Entierro de Alcalá ha recuperado con motivo de la Pascua y para su dolorosa titular, la Virgen de la Soledad la forma de vestir a las imágenes de su advocación que se empleaban en el siglo XVI, con saya blanca y manto negro. Para ello han realizado un estudio  histórico-artístico del atavío de la advocación de la Soledad a lo largo de la historia.

El profesor Enrique Ruiz Portillo explica que los orígenes de esta forma de vestir a la imagen se remontan a la Soledad del madrileño convento de la Victoria. En 1565 escultor Gaspar Becerra, pintor de cámara de Felipe II, recibió un encargo de la Orden de los Mínimos del convento de la Victoria de Madrid. Debía realizar una escultura para vestir siguiendo la pintura de la Virgen de la Soledad que la reina Isabel de Valois, tercera esposa del rey, conservaba en su oratorio particular traída desde su Francia natal.

Para vestir a la imagen, la camarera mayor de la reina, sugirió usar para ello sus enlutadas ropas de noble viuda castellana: largo sayal blanco, toca monjil y manto negro. Con ello se consagraba el atavío de la Dolorosa de vestir en España alcanzando toda la geografía española. La primitiva imagen de la Soledad alcalareña debió lucir ropajes semejantes, como atestigua la donación de Cristóbal de Monroy en 1645, explica Ruiz Portillo.

Para recordar estos ropajes, la Virgen de la Soledad viste tocado tableado con antiguo encaje de oro, manto de terciopelo negro y ceñida por fajín bordado en oro, una saya de brocado blanco sobre la que cuelga el rosario que se aprecia en las antiguas pinturas. Completa su atavío el pañuelo y la corona de espinas en sus manos, y una pequeña diadema de plata que refuerza la austeridad del conjunto.