FALLECE PEDRO MORALES A LAS 94 AÑOS

Las diez grandes marchas de Pedro Morales

Las marchas que han marcado su vida y los últimos cincuenta años de la Semana Santa

Por  1:31 h.

Con la muerte de Pedro Morales Muñoz se va el último gran compositor de una de las generaciones más gloriosas de la música procesional. Las cofradías y bandas de música de toda España le deben la creación de auténticos himnos de la Semana Santa. Marchas que forman parte indisoluble del subconsciente popular y que permanecerán entre los grandes clásicos de toda la historia. Desde San Bernardo y Nervión al Tiro de Línea, pasando por San Vicente, La O, San Julián, el Baratillo y numerosas hermandades de Andalucía a la que puso música. Pasión en Sevilla ha querido destacar diez de sus obras maestras, el sonido de siempre, del último gran músico.

Esperanza Macarena (1968)

Es la pura banda sonora de la Macarena. Junto con «Pasa la Virgen Macarena» de Laserna, «Coronación de la Macarena» de Braña, o las «Macarena» de Cebrián y Moreno; forma ese quinteto único de composiciones de la cofradía de San Gil de las últimas décadas gloriosas de la música. Su compás y el trío final la hacen reconocible desde el primer sonido. Fue elevada a la grandeza de la Semana Santa cuando fue incorporada al selecto repertorio de grabado por la Filarmónica de Londres para la película «Semana Santa de Sevilla» de Juan Lebrón y Gutiérrez Aragón.

Virgen de Montserrat (1970)

Su historia está intimamente relacionada con la marcha anterior. Se creó prácticamente al unísono cuando el maestro llegó a Sevilla desde su localidad natal. Su sonido está ligado a la tarde del Viernes Santo. La hermandad de la Magdalena la tomó desde su creación como un himno de la corporación y sus acordes suenan en todo lugar que haya una procesión.

Virgen de la Paz (1970)

Es la marcha que abre la Semana Santa. El Domingo de Ramos no se entendería sin esta composición creada en 1970. Su arranque explosivo es la alegría misma cuando el palio blanco comienza a andar por la calle Río de la Plata camino de la Catedral. Sus acordes finales son la melancolía pura de un momento que se evaporará al instante, así es esta marcha y así suena en todos los rincones de España.

Virgen de los Negritos (1972)

Sonido de Jueves Santo. Esta enmarcada en su época gloriosa y forma parte de ese Top 5 de imprescindibles del maestro de Lopera. Es el himno de la hermandad de los Negritos y sus acordes iniciales traen a la memoria el sabor de Antonio Machín con su conocida canción «Angelitos negros». Los expertos en música dicen que sigue exactamente la misma estructura de otras dos grandes marchas sucesivas en sus tiempos: «La Estrella Sublime», pasando por «Virgen de las Aguas», hasta llegar a esta marcha.

Dulce Nombre de Jesús (1982)

Suena a Corpus de la Magdalena y a la banda del Maestro Tejera. Paradójicamente está dedicada a una cofradía que ni lleva palio, ni lleva banda de música en su salida del Jueves Santo: la Quinta Angustia. Pero sí está dedicada a uno de sus titulares más importantes de la hermandad: el Dulce Nombre de Jesús.

Virgen del Dulce Nombre (1986)

Los hermanos de esta hermandad la reconocen al instante. Junto con su otra marcha dedicada a esta dolorosa, «Al cielo con ella» y las de Lerate y Farfán; forman parte de la banda sonora de esta cofradía del Martes Santo.

La Soledad (1991)

Con casi ocho minutos de duración, es una de las composiciones más largas de la Semana Santa; pero marcada entre las grandes. Su paradoja es servir como himno de una hermandad que no saca música a la calle, pero que sin esta composición no se entendería parte del último cuarto de siglo de ella. En 2007 fue interpretada a la Virgen de la Soledad por la banda del Maestro Tejera cuando el paso llegaba al andén del Ayuntamiento en su salida extraordinaria por el 450 aniversario fundacional. Morales encubró en aquel momento sonidos olvidados para convertirlos en imprescindibles en los mejores paladares.

Amor y Socorro (1994)

La hermandad del Amor la tiene como oro en paño. Cada Domingo de Ramos es fundamental y en el reportorio de esta cofradía. Muchos dicen que está entre las mejores del maestro Morales. No es tan mediática como las anteriormente citadas, pero no se queda atrás en calidad musical. Así lo hablan los expertos.

Cristo de la Exaltación (1996)

Hasta dos marchas hizo para esta corporación. Acompaña a «Ntra. Sra. de las Lágrimas» en una de las hermandades que más música de Morales conserva. Acordes que asemejan a «Virgen de Montserrat», pero que los hermanos de Santa Catalina identifican plenamente. Otra de las grandes del maestro.

Señorita de Triana (1999)

El Cachorro se puede felicitar de tener uno de los mejores patrimonios musicales de las cofradías. Laserna encubró la música de una hermandad con piezas que quedarán en la memoria. Morales fue aprendiz del maestro Gámez y así quedaría marcado durante toda su vida. «Señorita de Triana» es buena prueba de ello. En el arrabal se reconoce desde el primer compás y no falta en el repertorio tradicional de todas las bandas de música.

Javier Comas

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