Cruz de guía de las Penas / HDAD. LAS PENAS

Las Penas restaura la cruz de guía

Una insignia que fue realizada en 1967

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La hermandad de las Penas continúa inmersa en el mantenimiento y conservación del rico patrimonio que posee. La última pieza a restaurar ha sido la cruz de guía, una de las insignias más destacadas de su cofradía.

Data de hace más de 50 años, en concreto de 1967. Una vez finalizada la estación de penitencia del citado año, la corporación la mandó a los talleres de Manuel y Antonio doradores S.L., discípulos de Luis Sánchez, quién efectuó este trabajo inicialmente, junto a la canastilla del paso del Señor de las Penas de San Vicente.

El trabajo de las piezas metálicas ha sido llevado a cabo en el taller de Jesús Domíguez, siendo doradas en talleres de Córdoba. Una insignia que podrá admirarse en la exposición de estrenos y restauraciones en el Círculo Mercantil que dará comienzo el próximo 24 de febrero.

Historia de la cruz de guía

Cruz de guía de las Penas / HDAD. LAS PENAS

Las Penas, explica la historia de la cruz de guía, procedente del libro de Juan Carrero, «Un grupo de hermanos inician el encargo de construir una cruz de guía, cuya línea y estructuración aportó Juan Carrero, en madera, con talla de ornamentación barroco-rococó, llevando en frontal atributos de la Pasión y simbología de los evangelistas, con el escudo de la hermandad en la cruceta, y en el envés, atributos de la letanía lauretana y el corazón con los siete puñales. Abrazaderas de igual traza, rematada por etéreo Inri.

La ebanistería estuvo a cargo de José Lunar Martínez, labrándola en madera vieja de pino, e hizo entrega de ella el 16 de Abril, siendo su coste de mil quinientas pesetas, para la talla se escogió a Antonio Vega Sánchez, quién demostró una vez más su valía y la gracia en el empleo de las gubias; su trabajo lo ejecutó desde el 18 de Abril al 25 de Mayo de 1966. En el envés, en la parte inferior de la talla no se aplicarían piezas para dar más realce al adorno, ya que así molestaría menos al nazareno que la portara al subirla y bajarla. Cobraría por sus trabajos cinco mil pesetas. Los atributos de los evangelistas los hizo Rafael Barbero Medina, con una retribución de quinientas pesetas. El dorado y policromado, aplicándose oro de “San Luis”, estuvo a cargo de Luis Sánchez Jiménez , con un coste, de dieciséis mil pesetas; y la parte de orfebrería la hizo Jesús Domínguez Vázquez, llevando por su trabajo tres mil cuatrocientas setenta y cinco pesetas. Mide 2,67×1,57 metros».