Las veredas de Sevilla: nostalgias del Salvador al Triunfo

El Rocío de Sevilla recorrió el Centro dejando las más bellas estampas y salió a toda prisa de la ciudad

Por  11:24 h.

Vuela un viento de nostalgia. Sevilla llora porque se queda sola. Sus seis hermandades ya han partido hacia la aldea. La del Salvador busca la soledad de los rincones del Coto. Atrás quedaron aquellos años en los que la hermandad dejó de pasar por la Raya para hacerlo por el camino de Hinojos y de descansar en Palacio para hacerlo en el Caoso. Su Rocío ya no es diferente. Ahora va derrochando alegría por los cuatro puntales.

Así lo canta el maravilloso coro que no cesa de poner melodías en todo el recorrido por el centro de Sevilla desde que a las nueve menos cuarto de la mañana arrancara el camino. A esa hora, la plaza del Salvador estaba llena de peregrinos y turistas. Entronizado el Simpecado en la carreta de plata, la banda que tocó a la salida interpretó el Himno de España, provocando el respingo de los caballos de la Policía Nacional, y una especie de danza del susto que hizo reír a los nacionales.

Emprendía la marcha tras la Salve del Rocío de Sevilla y sonaban los «Suspiros de España» camino del Ayuntamiento, y más de uno recordaba allí el momento que hace ahora tres años se vivió con la que va en el frontal de la carreta en el aniversario de su coronación.

 

Al llegar al Consistorio, donde esperaba el alcalde y algunos concejales para recibir al Simpecado, unos manifestantes de Lipasam no respetaron el momento y lanzaron insultos y gritos de «fuera, fuera» dedicados al alcalde, que permaneció impertérrito.

La hermandad este año ha recibido la Medalla de la Ciudad y el momento en el Ayuntamiento fue muy especial. Allí, el coro cantó la sevillana de «Todos los días del año» y, de nuevo, ese «Sálvame» que enjugaba los ojos de quienes allí estaban. El hermano mayor, Marcos Cañadas, lanzaba los vivas por la ciudad de Sevilla y, continuando el camino, el boyero paso fatiguitas para que los animales dieran paso atrás. Tanto le costó, que llegó a romper la vara que los guía desde el frontil, desesperado.

La hermandad del Salvador tiene, a buen seguro, el recorrido más hermoso de las filiales por Sevilla. El Centro se convierte en veredas del camino y en cada rincón hay una estampa para fotografiar. Imágenes tan hermosas como las de la plaza Virgen de los Reyes rodeada por las carretas de bueyes o el marco incomparable del Simpecado desde la puerta del Patio de Banderas con la Giralda y la Catedral de fondo. Allí, en la Casa de la Diputación, los vivas recuerdan a Antequera, que lleva diez años de camino de la mano de Sevilla; y a El Viso del Alcor. Vivas también «los que ríen por Sevilla» y «los que lloran por Sevilla». 

A la salida de la ciudad por Blas Infante buscaba ese Rocío que ya es de siempre, a sabiendas que sus nostalgias son sus triunfos y a pesar de las prisas que le han metido a la hermandad para abandonar cuanto antes la capital, que ni le da tiempo a rezar el Angelus como hacía siempre antes de partir hacia San Juan de Aznalfarache.

Javier Macías

Javier Macías

Coordinador en Pasión en Sevilla
Redactor de ABC. Coordinador de Pasión en Sevilla