“Martínez Montañés perteneció a la Congregación de la Granada, acusada de secta de alumbrados”

Por  9:28 h.

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Con la Feria del Libro como escenario, el escritor sevillano Fernando de Artacho Pérez-Blázquez presentará en sociedad su último libro, «La gubia del alumbrado», una incursión documentada con ribetes en clave ocultista sobre la vida de Martínez Montañés y su pertenencia a una secta.
-¿Está en condiciones de afirmar que Martínez Montañés perteneció a una secta de carácter religioso?
-Así está comprobado históricamente. El perteneció a la Congregación de la Granada que fue acusada de secta de alumbrados.
-¿Y aquellas sectas podrían ser equiparables a las que hoy conocemos como los Moon, la de la Cienciología…?
-Concretamente con estas sectas que usted menciona no guarda relacion alguna. Si podría hacerlo con otras congregaciones de carácter discreto.
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-Me gustaría que se mojara un poco y me dijera algún nombre…
-Bueno, creo que están en la mente de todos y no me refiero solo a la que usted está pensando.
-¿Qué unía a los miembros de la secta de la Granada?
-Un secreto que se transmitía a los llamados seis del espíritu que, lógicamente, eran los seis más preparados.
-¿Y aquel secreto que, supuestamente, le revelaba Dios, sabemos qué era o se lo llevaron a la tumba?
-Se lo llevaron a la tumba. Dicen que el secreto lo transmitió Dios al fundador y se pudo averiguar que la secta perduraría hasta el final de los tiempos, que sería perseguida y que sería la salvadora de la iglesia…
-O sea, que hoy puede haber «granadinos» por ahí camuflados…
-Tela. Bajo otras congregaciones y sociedades discretas.
-¿Entre la secta de la Granada y los Alumbrados había algún tipo de conexión?
-La secta fue acusada de alumbrada porque sus usos coincidían con los puntos del edicto que la Inquisición realiza contra los alumbrados.
-El caso es que, Martínez Montañés, fue un tipo de armas tomar. Y nunca mejor dicho porque en su curriculum figura una muerte violenta…
-Así es. Lo pagó con dos años en la cárcel y porque indemnizó fuertemente a la viuda.
-Imagino que, respaldado por la secta, por su fama como imaginero y por la relación que tenía con la Sevilla más poderosa, mandar a la cárcel a Martínez Montañés no era fácil ¿o sí?
-La Inquisición no se casaba con nadie. De la Casa Real para abajo casi todos eran vulnerables.
-Hombre, más que nada le hago esta pregunta porque, tengo entendido que Martínez Montañés fue excomulgado y la corrupción eclesiástica y municipal inspiró pasajes memorables de nuestra literatura…
-Una vez fue excomulgado y otra estuvo a punto de. Y todas por motivos contractuales. Al parecer no entregaba sus encargos en tiempo o en la forma que la iglesia interpretaba.
-Recapitulemos: el gran imaginero del seiscientos sevillano asesinó a un tipo, perteneció a una secta de dudosa reputación, fue excomulgado…Todo un carácter ¿verdad?
-Fortísimo. En realidad su soberbia era la expresión de su genio. Le exigía a los demás lo que el mismo se pedía. Era un tipo tan difícil como religioso.
-O sea, a Dios rogando y con el mazo dando…
-Sí era así.
-Y para colmo, algunos entendidos, sotto voce y con ese miedo escénico que provoca Sevilla, mantienen que el Señor de Pasión no es obra de Montañés, sino de Mesa, uffffff…
-Así se lo he oído yo a grandes expertos del arte y algún que otro discípulo universitario de un gran catedrático ya fallecido. Es muy difícil saber donde terminaba la gubia del maestro y donde la del alumno.
-La soberbia y la destemplanza de su carácter ¿le proporcionó enemigos poderosos?
-Muchísimos. Pacheco pasó de ser un gran amigo hasta tener pleitos con él. Suya es la frase: «voy a pensar que es un hombre como los demás…»
-¿Usted que ha escrito un libro sobre su vida puede decirnos si fue un hombre como los demás.
-Fue un genio al que yo admiro. De todas formas no fue un hombre normal. Tuvo una fe profunda, creó una escuela, tuvo muchos imitadores y, salvo Juan de Mesa, ninguno rayó a su altura.