Los altares de septenario de la Macarena y la Esperanza de Triana / RECHI

Los altares de septenario de la Macarena y la Esperanza de Triana

Hasta el próximo domingo, pueden admirar estos dos altares efímeros a dos de las imágenes más importantes de la ciudad

Por  1:21 h.

Es la semana de la Esperanza en esta Cuaresma. En la Macarena y en Triana se han iniciado los dos septenarios. Días para venerar a dos de las imagénes, hermandades y barrios más populares de Sevilla.

Cada vez quedan menos altares por levantarse en los templos. Los últimos serán el del Valle y el de la Virgen de los Dolores de Las Penas de San Vicente, pero todavía pueden disfrutar de estas auténticas joyas instaladas en las iglesias.

La Macarena

La Macarena en su septenario / RECHI

De nuevo, la Macarena ha vuelto a salir al encuentro, está fuera del camarín. Así, obtiene un mayor protagonismo del que ya tiene. Lo primero adonde van los ojos al entrar en la basílica es la Virgen de la Esperanza, por la altura en la que está, por lo despejada de cera y por supuesto, por lo que significa.

Altar muy trabajado, como los de toda la vida y aprovechando al máximo el retablo mayor para colocar más de cien puntos de luz. La embocadura de plata de Marmolejo como dosel, lámparas con cera, candelabros, ángeles y las flores de Ramito para completar un septenario grandioso.

Para la ocasión, la Macarena porta la saya de terciopelo burdeos confeccionada donde se utilizan los bordados del palio antiguo rojo de Ojeda de 1908, además del manto denominado como «de los Cisneros», junto tocado de punto de aguja con inserciones florales.

En el primer día, todos querían admirarla. Son los días más especiales aunque es un templo que no cesa una gran afluencia en cualquier instante del año. Los turistas sorprendidos tomaban imágenes, o rezaban. Incluso había personas procedentes de Argentina que quedaron sorprendidos al ver a la Macarena de esta manera. Un regalo que compartirán para toda la vida cuando regresen al otro lado del charco.

La Esperanza de Triana

El altar del septenario de la Esperanza de Triana / RECHI

El altar del septenario de la Esperanza de Triana / RECHI

Sí repleta estaba la basílica, no menos la parroquia de Santa Ana, uno de los templos más concurridos y con más vida de la ciudad, y en Triana seguro que saben de lo que hablo. Allí está hasta el próximo lunes la Virgen de la Esperanza. Delante del retablo de Pedro de Campaña y con la patrona de Triana, Santa Ana, estará estos días la Esperanza de Triana.

Luce radiante la Esperanza de Triana, la de los azulejos. Parece que siempre está igual pero nunca lo está. Es una labor que consigue superarse cada vez más su vestidor, Javier Hernández Lucas, que ha devuelto, en esta última década, a la Virgen de nuestros antepasados. 

Lleva la saya bordada en oro sobre terciopelo rojo, de Fernández y Enríquez de Brenes. Una pieza con un dibujo basado en la cerámica, en las caídas del palio que pintará Recio, en 1951, donde destacan los dragones. También porta el manto azul de los traslados, ejecutado por José Antonio Peláez Soto, con una cenefa que recuerda al manto de los dragones, también diseño de Recio, la persona que creó la estética de esta hermandad. Por otro lado, los broches de filigrana que forman parte del popular «refregao», el ancla en oro, de peras y esmeraldas o el salvavidas de oro y diamantes.

Siempre quedará en el aire, cómo sería un altar en la Esperanza de Triana sí la parroquia le permitiera montar más, pero desde la restauración del retablo mayor es tarea complicada. A pesar de ello, consiguen realizar un montaje elegante, con mucha flor colocada por la floristería Los Claveles. Disponen de un nutrido equipo que no cesa de imaginar, ni de trabajar por sus titulares.

Los trianeros asisten a buscarla a Santa Ana, también lo hacen muchos que cruzan a la otra orilla del río. Todos quieren sentir muy de cerca a la Esperanza, como una madre que en este primer día le enseñaba a su hijo quién era la Esperanza.

«Mamá, ¿Por qué la Virgen está ahí?» A lo que la madre le contestó: «Está vestida de reina, para sus cultos, porque la Virgen es una reina».

«Mamá,  a mi me gusta mucho la Esperanza de Triana, es muy guapa», a lo que respondió: «ella es la que nos protege y es quién nos cuida». Por último, mientras un servidor retrataba, el niño le decía a su madre: «¿Por qué le hacen fotos?» La madre le dijo: «para sacarla guapa, para que cualquier persona en el mundo pueda ver a la Virgen como la estamos viendo nosotros tan cerca».