El misterio de la Quinta Angustia / M. J. RODRÍGUEZ RECHI

Los cinco momentos de la Semana Santa 2018, por M. J. Rodríguez Rechi

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Parece que nada ha pasado por haber vivido una Semana Santa temprana, con bajas temperaturas, con una Cuaresma de lluvia, pero toca repasar lo que nadie podrá quitarle a cada uno, esa fiesta mayor que sentimos, la particular. El equipo de Pasión en Sevilla quiere destacar esos cinco momentos que guardaremos en la mente de esta pasada Semana Santa de 2018, tan llena de detalles, de forma individual y personal.

La Esperanza de Triana en la calle Pureza / M. J. RODRÍGUEZ RECHI

1 . La salida de la Esperanza de Triana

He de decir que coincido con mis compañeros Javier Macías e Ignacio Cáceres con la salida de la Esperanza de Triana, o también podría coincidir con ellos en el regreso de Montserrat, pero existen otros momentos que también hay que contar aunque éste en especial, tengo que volver a compartilo. Quizás sea el momento que más quede inmortalizado en mi memoria en esta Semana Santa. Es un auténtico privilegio el poder contar el directo instantes únicos como por ejemplo esta cofradía en la Madrugada. Realmente impresiona en cualquier punto de su estación de penitencia, pero la calle Pureza se convierte en júbilo, en un marco incomparable y demuestra el fervor de cómo Triana sabe soñar despierto en la Madrugada, o en cualquiera de sus tradiciones. La cofradía, las imágenes, la alegría de derramar fe, las flores, el estilo tan propio y personal que dispone la Esperanza. Los nervios que empiezan a formarse cuando el paso del Cristo de las Tres Caídas es levantado en el interior de la capilla de los Marineros.

Triana supo convertir la tristeza de los miembros de junta que ha perdido en estos meses, el último el mismo Domingo de Ramos. Por ello, el dolor lo convirtió en fervor en unos segundos, cuando sonaba el Toque de Oración en una vuelta memorable, continuar con Madre de Dios del Rosario, la marcha de Julio Vera a la patrona de los capataces y costaleros que tanta vinculación une a ambas hermandades y a la propia banda de las Tres Caídas. Era como un recuerdo al que tantos años de su vida pasó por la calle Pureza, el de Jesús Basterra. A mi me recordó a él, a miles de recuerdos de ese amigo y de quién desde niño te llevaba a Pureza. El recuerdo de los que no están convertidos en felicidad. En los rostros de los trianeros había que ver cuando la Esperanza cruzó el umbral de la puerta, de esa hermandad de seis siglos de historia. Mucha cintura y movimiento en el palio que mantiene ese sello de las flores en las esquinas, de la imagen ataviada como la de los azulejos, lluvia de pétalos, lágrimas y esos dos momentos donde la calle Pureza parece un escenario cuando se ilumina todo por completo. Simplemente Triana.

El misterio de la Quinta Angustia / M. J. RODRÍGUEZ RECHI

2. La salida de la Quinta Angustia

El Jueves Santo deja estampas para enmarcar cada año. Uno de los días más importantes de la Semana Santa, con auténticos museos religiosos que exponen las hermandades en la calle para dar testimonio de fe. Uno de ellos es la salida de la Quinta Angustia. Cofradía para admirar desde la cruz de guía velada de Ysaura, cubierta por un velo morado, pasando por  esos singulares penitentes que portan cruces arbóreas, hasta ver al preste y la trasera de uno de los misterios más impactantes y de mayor calidad artística de la Semana Santa.

Una de las hermandades más antiguas, creada por la del Descendimiento, la Quinta Angustia y el Dulce Nombre de Jesús. Salía en el atardecer del Jueves Santo, cundo el sol empezaba a caer. El único sonido era el de los vencejos con un marco incomparable, con los plataneros como telón de fondo, mientras comenzaba a caminar el misterio de la Quinta Angustia, con ese movimiento tan característico del Señor en la cruz, elevado al máximo realismo con Nicodemo y José de Arimatea para descender a Cristo del madero y envolverlo en una sábana.

El barroco sobre unas andas neorrenacentistas, con una imagen, la de la Virgen, que a pesar de ser del siglo XX, parece de la misma época del misterio. El paso avanzaba, los fotógrafos intentaban captar ese contraluz cuando el paso giraba a San Pablo, en dirección a Rioja. Pasan los años y no deja de sorprender esta cofradía, de una salida que sigue recordando a aquella película de Juan Lebrón y Manuel Gutiérrez Aragón, y que sin duda, continúa siendo una de las fotografías de la Semana Santa.

El Cristo de la Buena Muerte en los callejones / M. J. RODRÍGUEZ RECHI

3. El regreso de la Hiniesta

Caía la noche el Domingo de Ramos, la temperatura descendía, lo que producía una bajada importante de público, menos a esos cofrades incansables que sueñan con no dejar escapar ningún momento o está en busca de otros que nunca antes ha visto. Las cofradías toman aún mayor sentido en los barrios, como San Julián. El regreso de la cofradía de la Hiniesta es un clásico que muchos aún no han descubierto. Ese azul tan característico del cielo de Sevilla, parecido al color de esta cofradía. Al fondo, por Doña María Coronel, asomaba el Cristo de la Buena Muerte, una de las calles más bellas para admirar el tránsito de una cofradía. La agrupación de Santa María Magdalena de Arahal daba como es de costumbre un auténtico recital musical, marcha tras marcha, sin dejar una «chicotá» de interpretar. Escenario único para acompañar a esta hermandad hasta la llegada a su barrio, por esos callejones donde parece que ninguno de los pasos cabe, pero la familia Ariza consiguen colar cada Domingo de Ramos, junto al importante esfuerzo de la cuadrilla de costaleros. Vuelta tras vuelta, marcha a marcha, sobre los pies, ante el gozo de los que presencian tal estampa. Recuerda a una cofradía auténtica de la provincia dentro del casco antiguo de Sevilla. Imágenes de otro siglo, popular, encomiable y en un entorno que afortunadamente se mantiene. El sonido, el olor, la luz, algo insuperable.

El Señor de la Presentación entrando en Campana a la inversa / M. J. RODRÍGUEZ RECHI

4. El Martes Santo

El Martes Santo de 2018 quedará marcada para la historia, dejando estampas inéditas. ¿A dónde vas a ir? Gustase la idea o no, para los fotógrafos era el día más esperado, deseando inmortalizar imágenes históricas para Sevilla. Algunas de las cuestiones más destacadas eran a la misma hora, por lo que hubo quién se dividió en dos para posteriormente poder compartir el material. Lo más llamativo, la salida del Dulce Nombre a plena luz del día, con un paso de misterio remozado, o la luz que se adentraba en el paso de palio de la Virgen del Dulce Nombre. También la Candelaria por los Jardines de Murillo de día, abarrotada de público, donde los niños podían estar. Sí Murillo viviera hubiese tenido ahí uno de sus cuadros. Otra de las fotos de la Semana Santa ocurrió cuando el Dulce Nombre cruzaba Orfila para adentrarse en Cuna, situándose al fondo la cofradía comprimida de San Esteban en la Encarnación, que hizo un gran esfuerzo para que los Javieres pudiese tomar la plaza de San Pedro. El Cerro en el arco del Postigo a la inversa, al igual que Santa Cruz que transitó por el entorno de la Catedral, por ese patrimonio de la humanidad ante una cofradía sublime o los Estudiantes al revés por el Postigo en busca de la Lonja de la Universidad. La Carrera Oficial, desde la puerta de Palos hasta la salida por la plaza de la Campana dejaba instantáneas únicas, los Javieres de noche en la calle o San Esteban en ese regreso que efectúo hace un par de años al resguardarse en San Esteban. Por último, San Benito que realizó el mismo itinerario pero a la inversa. El día más esperado de esta Semana Santa, que ha dejado momentos para la historia, ya que el año próximo todo seguirá como antes, según las declaraciones del presidente del Consejo, aunque se seguirá estudiando la necesaria reforma de la fiesta mayor.

La Virgen de los Ángeles de los Negritos / M. J. RODRÍGUEZ RECHI

5. Los Negritos por la Puerta de Carmona

Quizás cuando la noche acecha en el Jueves Santo, hay quién comienza a pensar en la Madrugada, la mágica noche del sevillano, pero eso puede producir la pérdida de instantes inigualables de uno de los jueves que reluce más que el sol. La hermandad de los Negritos por la Puerta de Carmona es un hecho desconocidos por muchos, aunque afortunadamente público no falta. Son cofradías diferentes dentro de una misma. 625 años le avalan, una de las más antiguas de la Semana Santa. El Cristo de la Fundación, conduce al recogimiento, a meditar ante el crucificado que pasó por la Casa de Pilatos, sin haber podido estar presente en el vía crucis de la Pía Unión, lo que suponía el acto más esperado de la Cuaresma. Caoba, Ocampo, música de capilla ante la mudéjar iglesia de San Esteban. Cuando el paso se adentraba en el Muro de los Navarros, por esas calles estrechas, tan sólo era iluminado por esos cuatro faroles y la luna de Parasceve. Una cofradía que retrotrae a la de tiempos pasados. Esa paz que produce ver al Cristo de la Fundación antes de efectuar su entrada, de una hermandad pura sevillana. La Virgen será coronada en un año en la plaza del Triunfo, y eso se nota. Uno de los palios más singulares y de una gran calidad artística, regresaba de forma alegre a su capilla. Un paso con una gran luminosidad en la noche, que pudo comprobarse una vez más en la oscuridad del Muro de los Navarros. Uno de los instantes fundamentales antes de la Madrugada, del Jueves Santo, y sobre todo, de la Semana Santa.