La Candelaria por los Jardines, con la luz de la atardecida / JUAN FLORES

Los cinco momentos de la Semana Santa, por Javier Macías

Por  0:15 h.

Tras la Semana Santa tan tempranera, algo extraña también por una Cuaresma borrascosa que apenas se ha dejado vivir en las calles, toca hacer repaso de lo vivido. El equipo de Pasión en Sevilla, de forma individual, ha hecho una selección de momentos que han llegado a emocionar ya sea por una marcha, por el escenario, el color del cielo o la belleza sin igual de una imagen.

1. La luz de la Candelaria en los Jardines

 

Quien suscribe se hizo mayor cruzando esa frontera de la madurez que son los Jardines de Murillo como nazareno de la Candelaria. Un lugar «prohibido» para los niños por el mal ambiente que había y por las altas horas a las que pasa la hermandad. Este año no fue así. La luz de aquel jardín de flores no la puso sólo la candelería. El sol, por poniente, se colaba por la malla del palio. Esa luz de la atardecida descubrió el color de las bambalinas, verdes y no azules, y hacía refulgir el dorado del canasto neobarroco y los bordados pintados en la túnica tallada del Señor de la Salud. La cuadrilla alegre de San Nicolás pedía marcha a la Cruz Roja. Sonaba «Madre Hiniesta». Ocurrió en un parque lleno de niños.

2. La vuelta de Montserrat

Coincido con mi compañero Ignacio Cáceres al seleccionar el regreso de Montserrat como uno de los cinco momentos de la Semana Santa. Después de una llovizna que calaba y que obligó a ésta y a la Mortaja a resguardarse durante unos minutos en la Catedral, se improvisó un regreso a toda prisa, por el camino más corto, pero sin descomponerse. La cofradía salió lanzada por la puerta de San Miguel y los dos pasos, que no podían tener mejor acompañamiento musical, andando por derecho. Fue la cumbre del clasicismo. La perfección hecha cofradía, por la compostura, por el andar, por el compás y por las marchas. Cuando en San Pablo sonaron «Margot» y «Soleá dame la mano», todo se detuvo. Era el tiempo eterno frente al efímero.

3. La salida de la Esperanza de Triana

El júbilo que se vive en la calle Pureza con el Cristo de las Tres Caídas y con la Esperanza de Triana es algo incomparable a cualquier otro momento de la Semana Santa. La exuberancia en el andar, en la música, en las flores, en los oles y los piropos… Allí no cabe nada más pero tampoco sobra nada. Uno hizo el esfuerzo de intentar no mirar a la cara a la Esperanza o al Señor para verlos reflejados en los rostros del pueblo. Uno intentó olvidar la música para escuchar a los devotos o leer en sus labios versos improvisados. Una devoción arraigada desde hace ya 600 años que se desbordó en forma de pétalos cuando alcanzó el balcón de esa casa de la estrechez de Pureza. «Campanilleros» y «a la música».

4. El Calvario en el Museo

Fue el contrapunto. De la exuberancia y la explosión de júbilo, a la austeridad y al remanso de paz que era el entorno del Museo cuando llegó el Calvario. Cierto es que la hermandad tuvo que aceptar a regañadientes un recorrido más largo, pero, además de la mejora en el andar para los nazarenos, la belleza era inigualable. Un público selecto acompañando con respeto al crucificado de Ocampo y el cañaveral que es la candelería del palio de la Virgen de la Presentación saliendo de Pedro del Toro hacia los naranjos de Bailén y Miguel de Carvajal. Todo era silencio, la mejor armonía, para un cuadro en movimiento junto al museo de Bellas Artes.

5. La entrada de la Bofetá

En este Martes Santo repleto de estampas inéditas y para la historia como la Candelaria a la luz del día por los Jardines, también cabía lo clásico: la entrada de la Bofetá. No cabía un alfiler a eso de las dos de la mañana cuando aparecía por Cardenal Spínola el misterio de Jesús ante Anás. De una chicotá, marcha tras marcha, poderoso, el paso avanzó hasta el dintel de la puerta en una puesta en escena que borda la cuadrilla de los Gallego año tras año. Suena «Costalero del Soberano» enlazada con la «Marcha Real» en el momento álgido de la marcha. El Señor entra al derecho. Como el Martes Santo, que salió derecho pese a ir del revés.

Javier Macías

Javier Macías

Coordinador en Pasión en Sevilla
Redactor de ABC. Coordinador de Pasión en Sevilla