Fernández Cabrero, nuevo hermano mayor de la Macarena / RAÚL DOBLADO

Los retos de José Antonio Fernández Cabrero al frente de la Macarena

Restablecer el buen clima interno, abordar el problema de la Madrugada e incrementar la asistencia social son sus grandes metas

Por  0:55 h.

El triunfo de José Antonio Fernández Cabrero en las elecciones de la Macarena es uno de los más trascendentes del mundo cofrade. En primer lugar por la entidad y trascendencia de la corporación, y en segundo término, porque ha roto los esquemas y las previsiones de todo el mundo. Cabrero, como así se le conoce en el mundo de las cofradías, es un hombre lleno de vitalidad, exitoso en su faceta profesional y con muchas ganas de colocar a la Macarena en un estrato institucional distinto, algo más que una gran cofradía.

El papel que ha desempeñado al frente de la asistencia social en la junta de gobierno de Manolo García ha sido sencillamente formidable. Y es que probablemente, ése sea el mayor reto del nuevo hermano mayor de la Macarena, convertir la faceta social y caritativa de la hermandad en el pilar de la corporación. «Busco una hermandad social y caritativa, además de una cofradía. Que yo soy una cofradía excelente lo sabe todo el mundo. La Formación y la Caridad serán una labor directa del hermano mayor. Un hermano mayor que no anide la formación no evolucionará. Si el 33,3% es caridad y el 33,3% es formación en una hermandad, por qué no le dedico el 66% de los recursos y del tiempo a eso. Hemos alcanzando los 400.000 euros en el último mandato. Aspiramos a una asistencia social líder en la entrega y en el reparto de los recursos. Aspiramos a crecer sobre lo que ya hemos logrado. El reto actual es ampliar un 50% más», reiteraba sin complejos el hermano mayor de la Macarena en ABC de Sevilla.

Entre los retos que engloban la asistencia social, José Antonio Fernández Cabrero busca crear cuatro áreas de colaboración; hermanos, feligresía y barrio de la Macarena, Conventos y Coordinación. Además, dentro de este ámbito, la intención de la nueva junta de gobierno es incrementar las ayudas para colocar a los hermanos en un puesto especial. Para ello, el aumento del voluntariado es una tarea esencial. De entre las iniciativas que parten de la caridad, probablemente la creación de una residencia de ancianos para los hermanos sea la propuesta de mayor peso. «El dinero ya lo buscaré. En eso no tengo miedo. Es la obra que tengo más en el corazón, es la más difícil, pero espero tener la ayuda del Arzobispo», comentaba Cabrero.

La solución a la Madrugada

Desde el comienzo de la campaña electoral, José Antonio Fernández Cabrero se ha mostrado abierto al diálogo en las alternativas que existen para arreglar la Madrugada. Y es que abordar un nuevo recorrido de vuelta por la Alfalfa es una realidad. «No hay problema por tirar por la Alfalfa o Puente y Pellón si con eso arreglamos la Madrugada. A la Macarena no le toca ser líder, pero si tener el comportamiento de líder», afirmaba Cabrero en su última entrevista con ABC. Romper la concordia con el Gran Poder no es una opción a día de hoy.

Curar las heridas internas de la hermandad

Mucho se ha hablado en los últimos tiempos del mal clima interno que reina en la Macarena. Aunque los dos candidatos han pregonado su buena relación, es cierto que ambos han hablado de los grupos que existen dentro de la corporación. De hecho, Santiago Álvarez ya habló de ese clima en su última entrevista con ABC. «La relación es cordial, pero es evidente que todo esto produce que el que gane va a tener mucho trabajo para curar las heridas que cualquier proceso de este tipo ocasiona», espetaba el todavía teniente de hermano mayor de la Macarena.

Por otro lado, José Antonio Fernández Cabrero sin tapujos de esta desunión. «En lo negativo, tengo una frustración: no haber conseguido, a pesar de mis múltiples esfuerzos, unir a la hermandad. Lo más importante para mi es restaurar la relaciones en los corazones de los hermanos macarenos. La Virgen de la Esperanza no necesita ni un manto, necesita la fraternidad de sus hijos».

Por último, otras de las metas de Cabrero pasan por fomentar la participación de la juventud, no ver más en filas de a tres a los nazarenos, concluir las obras de la casa de hermandad, llevar a cabo un estudio para reducir el número de horas de la cofradía en la calle, o tener abierto el camarín de la Virgen todos los días del año. Ahora, este santanderino tiene cuatro años por delante para lograr sus propósitos.

Ignacio Cáceres

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