Los rocieros de Alcalá en el camino / A. M.

ALCALÁ DE GUADAÍRA

Los rocieros de Alcalá proclaman su oración en forma de camino

La hermandad del Rocío ha iniciado su camino arropada por la ciudad

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Desde la altura de San Agustín, la hermandad de Alcalá formula una oración en forma de camino que discurre hasta la aldea almonteña. Una oración que tuvo sus primeras frases en la misa de romeros para la que se llenó la enorme iglesia en la que los romeros alcalareños tienen su casa.

A las nueve y media terminaba la misa y el Simpecado se entronizaba en la carreta entre  vivas. Las gargantas no callaron luego y siguieron desgranando sevillanas en la primera parte de su camino que los lleva por el centro de Alcalá. La hermandad dejó cante, oraciones y alegría por sus calles, donde los esperaban para la despedida muchas personas. Una ciudad que se apresta a vivir su Feria mientras ellos caminan hacia el Rocío, en una coincidencia que debió evitarse para que todos los colectivos tengan derecho a disfrutar de las tradiciones alcalareñas.

A los romeros no les faltará alegría, ni buenos deseos. Expresados a lo largo de su paseo por las calles que tiene sus hitos en los Salesianos, las Clarisas, la Milagrosa y el Ayuntamiento donde los recibió la corporación municipal con la alcaldesa al frente. Y en el Puente, la frontera entre el asfalto y la arena, donde todo empieza a ser más de verdad.

A partir de ahí cambia el acento, las sevillanas suenan de otra forma y el ángelus pone  en el aire templado del medio día un temblor de oraciones. No faltarán tampoco en estos días, en una hermandad que se distingue por la onda vivencia espiritual de su camino. El equilibrio entre la alegría y la celebración y el sentido religioso está aquí plenamente conseguido.

La primera parada fue muy cerca de la ciudad, junto al Puente del Dragón, cerca del río Guadaíra y resultó ámbito propicio para que los alcalareños pasarán un rato de convivencia con los romeros, una «degustación» de Rocío que les sabrá a poco. Por la tarde, los rocieros siguieron su camino, desde un río hasta otro. El Quema es su próxima frontera, la cruzarán el jueves para seguir  caminando el viernes y llegar al Rocío el sábado. Ante  ella  pondrán los ramilletes de panes que cuelgan de los varales de la carreta del Simpecado como ofrenda a la Virgen y bandera de Alcalá.