«Supe que iba a ser pregonero delante de la Virgen de Rocamador»

Por  7:27 h.

ImageFue bautizado en San Julián envuelto en un capote de paseo que llevaba bordada la Virgen de Consolación de Utrera. Fue un regalo de Bambino a su padre, de nombre taurino Rafael Torres, matador y banderillero de Curro Romero. Comenzó a enamorarse de la Semana Santa desde sus ojos infantiles en la Campana, junto a su familia. Eso ha marcado a fuego y devoción su vida, sólo 23 años, pero grabados en aires, palabras y sentimientos cofrades.

Mañana se enfrentará a uno de los retos que le ha preparado el camino que, por propia elección, sigue: el Pregón de las Glorias de Sevilla ante un exigente auditorio que se dará cita en la Catedral.
José Antonio Rodríguez Benítez, periodista y compañero de Sevilla Televisión, anda estas horas previas envuelto en actos y cultos propios de un pregonero. Terminó su texto en Cuaresma, «el mismo día en que Enrique Esquivias pronunció su pregón de Semana Santa», dice. «Esa tarde, de besamanos, me encerré y lo acabé. Han sido meses muy duros».
Desde su elección ha robado horas al día y a la noche, delante del ordenador, para hilar un texto que, sin duda, sorprenderá al mundo cofrade.
Ahora recuerda cómo le comunicó el presidente del Consejo de Cofradías, Manuel Román, la responsabilidad de cantar las Glorias: «Fue extraño, estaba en San Lorenzo, justo delante del lienzo de la Virgen de Rocamador cuando sonó el móvil». Esa misma mañana, José Antonio había comentado a un amigo: «hoy se elige el pregonero», sin pasársele por la cabeza que la responsabilidad sería suya. «Me quedé sin palabras… con la cantidad de gente preparada que hay…».
Ha entendido con esta encomienda que lo colocará frente a las alabanzas y a las críticas de Sevilla «que tenía que buscar un aire nuevo y frescura» y huir de parecerse a alguno de sus antecesores. Por eso, José Antonio ha querido, dentro de los límites de lo que supone un texto de estas características, tratar de innovar.
«Mi pregón, explica, lleva los elementos típicos, prosa y verso, con romance, décimas, sonetos y verso libre. La innovación es que se trata de un relato histórico, prácticamente novelesco, con su planteamiento, nudo y desenlace, en el que se cuenta la historia, siglos atrás, de Sevilla, y en el que aparecerán las imágenes de Gloria».
Esas imágenes que le han acompañado desde siempre y en las que se resume esa Sevilla que lleva el título de Mariana, «gracias, recalca, a las imágenes de Gloria, incluidas la Virgen de los Reyes, de la Antigua, la Hiniesta… Pero, sobre todo, José Antonio vuelca sus más recogidos amores en Santa Ana, en la Hermandad de la Pastora de Triana, de la que es hermano, en Madre de Dios del Rosario, en la Inmaculada de la Esperanza de Triana, porque es en ese barrio donde su madre, Concepción Benítez, le enseñó a buscarlas y a amarlas.
José Antonio Rodríguez, «insultantemente joven», como le dijo el periodista y escritor Paco Robles, se verá mañana en el ruedo de la Catedral, y en su pregón brillarán todas las Vírgenes de Gloria de Sevilla, tan familiares y con tan poco afán de protagonismo, en un rosario de palabras que ha ensartado con su flamante apasionamiento y con su verbo sabio y extrañamente maduro.