Mesa redonda en Montserrat en defensa del derecho a la vida

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La hermandad de Montserrat ha organizado una mesa redonda el próximo día 22 de enero en defensa del derecho a la vida bajo el título: “¿Derecho?, ¿Progreso? El aborto, regresión social”.

En este acto intervendrán el periodista y Profesor de la Facultad de Ciencias de la Información Carlos Colón Perales y Ana Lara García y Jesús Benítez González, matrimonio perteneciente al Movimiento Cultural Cristiano (www.solidaridad.net).

La mesa redonda se desarrollará en la sede canónica de esta corporación del Viernes Santo, la Capilla de Montserrat, a partir de las nueve de la noche.

Segundo acto en Montserrat

La declaración de la Constitución Pastoral Gaudium et Spes, del Concilio Vaticano II, que tomó S. S. Juan Pablo II para su Exhortación Apostólica Christifideles Laici, en la que a su vez se basó la Primitiva Hermandad de los Nazarenos de Sevilla para su documento en Defensa del Derecho a la Vida, es la que ha servido de reflexión a la hermandad de Montserrat para los dos actos que al respecto, y desde el pasado mes de mayo, se han convocado en esta capilla.

Entonces fue José Joaquín Castellón Martín, Profesor del Centro de Estudios Teológicos de Sevilla, quien habló sobre “Las causas morales de la crisis”.


Constitución Pastoral Gaudium et Spes

«Cuanto atenta contra la vida —homicidios de cualquier clase, genocidios, aborto, eutanasia y el mismo suicidio deliberado—; cuanto viola la integridad de la persona humana, como, por ejemplo, las mutilaciones, las torturas morales o físicas, los conatos sistemáticos para dominar la mente ajena; cuanto ofende a la dignidad humana, como son las condiciones infrahumanas de vida, las detenciones arbitrarias, las deportaciones, la esclavitud, la prostitución, la trata de blancas y de jóvenes; o las condiciones laborales degradantes, que reducen al operario al rango de mero instrumento de lucro, sin respeto a la libertad y a la responsabilidad de la persona humana: todas estas prácticas y otras parecidas son en sí mismas infamantes, degradan la civilización humana, deshonran más a sus autores que a sus víctimas y son totalmente contrarias al honor debido al Creador».