Murillo regresa en la pintura más contemporánea

Por  0:10 h.

Desde el graffiti pasando por el óleo, desde el lápiz hasta llegar a la acuarela. La sede central del Círculo Mercantil acoge durante esta semana una exposición sin precedentes con el genio de Murillo como referente. Doce de los artistas gráficos con mayor proyección nacional e internacional se han unido para plasmar desde su perspectiva personal al maestro del barrio Santa Cruz. El ideal de sus obras trasladado al arte más contemporáneo.

Bajo la denominación de #M17 este grupo se ha reunido en uno de los primeros homenajes a Murillo en el Cuarto centenario de su nacimiento. El grupo está compuesto por artistas muy conocidos por la proyección pública
que ha tenido su trabajo en el mundo de la cartelería, muchos de ellos muy difundidos en el mundo de las hermandades y cofradías.

Inauguración de la muestra de Murillo en el Mercantil / JAVIER COMAS

Inauguración de la muestra de Murillo en el Mercantil / JAVIER COMAS

Isabel Sola, Daniel Franca, Jonathan Sánchez Aguilera, Miguel Angel Gonzalez, Rafael Laureano, Antonio Díaz Arnido, José Naranjo, José Carlos Gonzalez, Francisco Rovira, David Romero, Carlos Peñuela y el fotógrafo Santi León, son las firmas protagonistas de estas trece visiones sobre el pintor sevillano. Muchos de ellos han sido responsables del salto de calidad que ha dado la cartelería en los últimos tiempos.

La exposición fue inaugurada el pasado viernes 13 de octubre por el Delegado de Cultura de la Junta de Andalucía José Manuel Girela. Compuesta por doce obras que no son copias de cuadros de Murillo sino recreaciones e interpretaciones como los perros de los cuadros del pintor, una alegoría del arte que permanece por encima del tiempo, una sagrada familia del pajarito con rostros contemporáneos, los mendigos de Murillo en el Vacie… Así hasta 11 visiones distintas que pueden conocerse hasta el domingo 22 de octubre.

Comisariada por Esther Ortego, la exposición ha cosechado miles de visitas hasta la fecha y ha recibido grandes críticas de los mejores expertos en pintura de Andalucía.

Once obras para contar de once formas distintas el alma de Murillo, once pinturas que devuelven a la vida del siglo XXI a uno de los autores sevillanos más trascendentales del arte universal.

Isabel Sola con su pintura para #M17 / JAVIER COMAS

Isabel Sola con su pintura para #M17 / JAVIER COMAS

La Sagrada familia del pajarito, de Isabel Sola

Es una de las obras más impactantes de la exposición. La técnica y ejecución de Isabel Sola son incontestables. Esta reinterpretación de una de las pinturas más importantes del legado de Murillo renace en el siglo XXI llena de detalles.

La Familia del Pajarito de Murillo

Realizada en óleo y digital, de la unión de la pintura digital y la pintura surge este lienzo con personajes contemporáneos retratados en una escena familiar que pretende destacar los lazos afectivos y la representación del amor a través de la unión, la protección y la compasión. La figura del perro representada constantemente en la obra del pintor sevillano, en esta pintura pertenece a una raza moderna que no existió en su época y que en la nuestra se define por su carácter afable. El frenchie adora a los niños, juega con ellos y a pesar de su fuerza, es delicado y paciente. En la obra representa la obediencia y la fidelidad. El paralelismo con la obra interpretada se establece a través de la presencia de Dios en el amor fraternal y la actitud compasiva que hacen de la ternura un valor esencial para la convivencia.

Daniel Franca con su pintura para #M17 / JAVIER COMAS

Cristo en la Cruz, por Daniel Franca

Esta aproximación a la obra ‘Cristo en la Cruz’ de Bartolomé Esteban Murillo realizada por Daniel Franca alcanza las medidas de 115×85 cm.

Realizada en la técnica mixta sobre lienzo, Franca ofrece esbozado uno de los detalles de la conocida obra del artista sevillano. En palabras del autor; «uno de los objetivos principales en el planteamiento de este ejercicio plástico ha sido poder acercar de nuevo la obra de Murillo a Sevilla, contextualizarla en la ciudad, donde fue concebida y creada».

Crucificado de Murillo

El sudario del crucificado aproxima al espectador al espíritu de la obra completa. Como un pensamiento en el proyecto del genio barroco al realizar su pintura definitiva y que Franca, uno de los nombres más internacionales de esta muestra, ha reflejado en su lienzo.

Jonathan Sánchez con su pintura para #M17 / JAVIER COMAS

La alegoría de Sánchez Aguilera

El hiperrealismo de Jontahan Sánchez Aguilera se desmenuza en una pintura llena de detalles. Esta «Alegoría a Murillo» es un óleo sobre tabla fundamental en el hilo argumental de la exposición.

«La Colosal», de Murillo

«He querido rendir tributo al genio sevillano con una alegoría que representa el triunfo del verdadero arte por encima del tiempo», así adentra Sánchez Aguilera al espectador con su obra llena de detalles. Aquí aparece un espejo que refleja un detalle de una de las obras mas celebradas del genio, un trozo del manto de la Inmaculada Colosal. Este espejo aparece sobre una bandeja de plata «en alusión a que Murillo descendía de una familia del gremio de plateros», y sobre la bandeja un buen número de relojes de bolsillo de época en clara alusión al paso del tiempo (la misma decoración de la bandeja sigue el sentido de las agujas del reloj) y que por encima del tiempo, aún después de cuatro siglos de su nacimiento, «la obra de Murillo sigue siendo un espejo donde mirarnos los artistas o una fuente donde encontrar inspiración, de ahí las gotas de agua sobre el espejo». A su vez, sobre la propia carne de la mano que lo sostiene, se posa una mariposa, representando la metamorfosis o el paso de una vida a otra, en este caso mostrándonos que «la figura y obra de Murillo sigue viva por encima de la propia muerte».

Todo ello aparece acechado por la otra mano, «con la que he querido representar la enfermedad, la vanidad y la superstición de la época que le tocó vivir». Esta mano sostiene una poma de olor, o ‘pomander’ palabra de origen francés, que eran objetos de lujo y se usaban para perfumar. A estas se le atribuían propiedades medicinales llegando a proliferar su uso en épocas de epidemia, como el caso de la peste que asoló a Sevilla y que «seguro, marcó la vida del pintor».

«Estos objetos eran realizados en orfebrería y eran un símbolo de estatus y posición social, Murillo venía de una familia acomodada, además estas pomas eran usadas también como una especie de amuleto, algo que caracteriza a aquella sociedad supersticiosa del XVII. Aparecen en la atmósfera de la obra, pompas que como los demás elementos también aluden a la fugacidad de la vida. En definitiva y como mencioné antes, en esta obra se representa como el verdadero arte, perdura por encima del tiempo y de la brevedad de la vida y como el genio del siglo XVII sigue siendo un referente artístico a día de hoy o un espejo donde cualquier artista puede encontrar inspiración», finaliza Sánchez Aguilera.

Antonio Díaz Arnido con su pintura para #M17 / JAVIER COMAS

La Inmaculada ‘Urbana’ de Díaz Arnido

Otra de las piezas más rompedoras de la muestra llega de la mano de Antonio Díaz Arnido. Un grito en la pared extraído al sentido literal. Grafiti que el espectador puede encontrar en una pared cualquiera del casco histórico de Nápoles. La devoción popular, la más tangible, traída a la pared de una sala de exposiciones.

Grafiti mariano en los bajos de una iglesia de Nápoles / JAVIER COMAS

La obra está realizada en técnica mixta(poliestireno extruido, escayola, coletta, acrílico, musgo artificial, cera, graffitti y collage) sobre tabla con unas dimensiones de 116 x 89 cm.

«Una de las mejores virtudes del trabajo de Murillo fue sin duda su extraordinaria capacidad para transmitir el mensaje de su pintura al pueblo llano, más allá de las élites de su tiempo. De este modo, entelequias como los Dogmas de la Iglesia fueron canalizados a través de sus pinceles y llegaron de forma natural a una plebe, que en un alto porcentaje era incluso analfabeta. En plena Contrarreforma, la pintura de Murillo era un inmejorable canal para el mensaje», destaca Díaz Arnido.

El pintor ha observado esto mismo, en pleno siglo XXI, en el arte urbano. A través del graffitti, por ejemplo, artistas como Bansky- entre otros- son capaces de transmitir ideas y sentimientos en plena calle, y de llegar a miles de espectadores involuntarios que se convierten sin pretenderlo en receptores de la intención del artista. «Especialmente sorprendente me resulta este hecho en las calles de las ciudades del sur de Italia, de mentalidad marcadamente conservadora, en concreto en los suburbios de Nápoles, donde el Arte ha convertido un acto a priori vandálico ,como es una pintada en el muro, en una expresión plástica sencillamente maravillosa».

Rafael Laureano con su pintura para #M17 / JAVIER COMAS

El retablo de Rafael Laureano

‘Las dos trinidades’. Con este título se presenta una de las piezas más contundentes del relato argumental que presentan estos pintores la exposición conjunta. Con 136 x 90 cm., el final está rematado con elementos como el 0ro fino, la plata, flores liofilizadas, óleo, acrílico, tinta y madera, entre muchos otros.

«Mi propuesta ha sido recrear e interpretar una de las obras que Murillo realizó en su juventud, ‘Las dos Trinidades’, desde un prisma de pintura retablística y devocional, puesto que esta escena gozó de innumerables retablos y obras ilustrativas devocionales por toda Europa. He querido recuperar esto desde mi visión personal». En la parte superior aparecen ángeles que imitan un grabado y que el artista ha conjugado a través de las estampaciones originales en las que se basó Murillo para realizar muchas de sus obras (incluido esta), tiene un fondo estampado con unas plumas cubriendo parcialmente un retablo dorado. La escena está enriquecida con flores liofilizadas, diademas y aros de plata, y está pintada con óleo.

El trabajo ha contado con la participación de los artistas Antonio Daniel Comas, Andrés Aparicio, la Victoria Joyas y Floristería Calas.

José Carlos González con su pintura para #M17 / JAVIER COMAS

El Ecce Hommo de José Carlos González

Realizado en grafito y carbón sobre papel con 63’7 x 53’3 cm. de dimensión, José Carlos González ‘abraza’ una de las últimas pinturas conocidas del genio barroco con su particular y perfeccionista uso del lápiz.

Ecce Homo de Murillo

Ecce Homo de Murillo

«Se trata de una recreación a grafito de una obra de Murillo que salió a subasta el pasado mes de junio en la galería Sothebys de Londres», comenta González. El original se creó en torno a 1665. «Diego Angulo lo consideró como un ejemplo de introspección de la iconografía del Ecce Homo, y también como un homenaje a Tiziano».  La obra de José Carlos González ofrece una nueva dimensión del original de Murillo al estar interpretado a grafito y a carbón, consiguiendo en blanco y negro una calidez similar a la del color.

Santi León con su pintura para #M17 / JAVIER COMAS

La fotografía de Santi León

‘Mujeres en la Ventana’. La fotografía también tiene cabida en esta muestra en la cámara de uno de los autores más rompedores de la ciudad. La imagen captada trasladada a una simbología de la pintura. Una escena común del tiempo de Murillo en una foto tomada en el siglo XXI.

Mujeres en la ventana de Murillo

Elementos comunes en la obra del artista como el uso de los blancos, el protagonismo de la juventud, la presencia de la madera y el metal, o los fondos verdes, están presentes en esta obra fotográfica. «Se trata de una interpretación de la obra universal de Murillo», actualmente en la National Gallery de Londres, «que sustituye el sentido del cuadro original, y destaca la presencia femenina como hilo conductor de gran parte de la obra murillesca», destaca León.

Aquí «la Luz es el elemento básico de la fotografía» en esta imagen que ha tenido como modelo a las sevillanas Blanca Llandres y Ana Parejo.

Miguel Ángel González con su pintura para #M17 / JAVIER COMAS

El abrazo de Miguel Ángel González

Este óleo sobre tabla titulado ‘Abrazo de fe’ devuelve al siglo XXI uno de los icónos más universales creados por Murillo. El abrazo de San Francisco a un Cristo que desclava una de sus manos del madero trasladado a una escena cotidiana del barrio del Vacie. La pieza tiene unas dimensiones de 116 x 89 cm.

Abrazo de Cristo a San Francisco de Murillo

«Un mundo caído en desgracia, una sociedad que resta valores de igualdad y fraternidad, una infancia cada vez más alejada del amor y la fe. Hay un Murillo religioso y un Murillo profano», así describe simbólicamente González su obra.

Esta obra refleja una visión ya pintada por Murillo de una desigualdad social; «una desigualdad anclada a la esperanza que da la fe. El abrazo de la humanidad, una mirada hacia lo más alto que pide e implora saciar el hambre y la sed de justicia. Una mirada que proclama: ‘Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios’».

En ella el espectador puede ver a personajes como el niño espulgándose y el niño de la obra ‘El juego de la pelota’, que junto a un tercer personaje anónimo y actual se enmarcan en un escenario contemporáneo y frío de las afueras marginales de cualquier urbe.

Haciendo alusión a la obra profana de Murillo, la lectura de este cuadro intenta traer a una visión actual aquellas representaciones que el gran maestro plasmo de una Sevilla marginal. Todo ello unido por una noche de tintes oníricos hacia la religiosidad de la pintura, con la representación del ‘Abrazo de San Francisco al Crucificado’.

Carlos Peñuela con su pintura para #M17 / JAVIER COMAS

La estela de Murillo, por Carlos Peñuela

Carlos Peñuela extrae la imaginería en la pintura. ‘La estela de Murillo’ son las obras que artistas contemporáneos al pintor sevillano idealizaron en la madera sagrada. La firma de los Roldán aparece implícita en esta obra de técnica mixta sobre tabla.

Virgen del convento de las Teresas, Luisa Roldán

La huella que deja en la Sevilla del XVII y XVIII en otros autores como es el caso de Luisa Roldán es el reflejo de esta pintura; «la Roldana, quien modela en barro una maravillosa pieza de la Virgen con el Niño que actualmente se encuentra en el Convento Carmelita de San José del Carmen (vulgo las Teresas) refleja la profusión y coloridos en sus ropajes es claramente inspirada en la obra de Murillo», los distintos tipos de rosas y azules o celestes de los paños es prueba de ello.

Dicha pieza forma parte de una de las exposiciones preparadas con motivo del año Murillo que ha sido restaurada recientemente por el autor de la obra.

José Naranjo con su pintura para #M17 / JAVIER COMAS

El paisaje de José Naranjo

José Naranjo trae esta ‘Reconstrucción de un paisaje’ que podía haberse esbozado en cualquier obra de Murillo.

El autor «parte del análisis de los fondos o paisajes en la obra de Murillo, una de las principales  aportaciones  del pintor sevillano donde desarrolla la vaporosidad y sutileza característica de su producción pictórica». En esta obra interpreta el cuadro ‘El Bautismo de Cristo” que se conserva en la Catedral de Sevilla.

El Bautismo de Cristo de Murillo, de la Catedral de Sevilla

En su análisis, Naranjo  prescinde de la escena y presenta solo el paisaje evocador de la obra murillesca, ejecutado con  materiales y recursos  plásticos actuales, siguiendo su producción paisajística personal.

Daroal con su pintura para #M17 / JAVIER COMAS

Los perros de Francisco Rovira

Este conjunto de pequeños óleo sobre tablas realizados por Francisco Rovira del taller de Daroal retratan una de las partes más representativas de las obras de Murillo. Situaciones cotidianas exportadas en los perros que se ubican en sus cuadros más representativos

«¿Percibís vosotros la divinidad?, esto se preguntaba Antonio Gala en un texto de ‘Charlas con Troilo’ después de repasar algunos cuadros de Murillo con presencia canina», así describe su obra Rovira. Todos estos canes aparecen en la vuelta del Hijo Pródigo y en su regreso; en el encuentro de Jacob y Rebeca; en retratos como el de Justino de Neve; en dos cuadros de la Sagrada Familia; el martirio de San Andrés; la caída del caballo de San Pablo camino de Damasco; o el perdiguero que presencia la curación del paralítico.

«Murillo. En él aparecéis tal como sois: humildes e imparciales. Ajenos a las polémicas de los hombres pero obedientes a ellos, compañeros próximos y remotos a la vez. Es decir, enigmáticos».

Regreso del Hijo Pródigo de Murillo donde aparece uno de sus perros

La Magdalena de David Romero

David Romero, del taller de Daroal, representa esta simbología de la Magdalena realizada en falso grabado: aguada y grafito sobre papel de grabado con medidas de 1,15 x 70 cm.

Murillo se bautizó en la parroquia de la Magdalena de Sevilla, el 1 de enero de 1618. Ese es el hilo introductor de esta pieza singular de la muestra del Mercantil.

David Rodríguez recrea una historia a través de su imaginación: «La Magdalena de Daroal es titular de su Real Parroquia y de la Pontificia Archicofradía del Santo Cristo de los Afligidos, desde su fundación en 1725.
Celebra Función Solemne y Procesión anual el día 22 de julio, sobre paso de madera tallada y dorada realizado por Manuel Rodríguez Espinosa (1841). Viste rico túnico de terciopelo grosella bordado en oro por Francisca Bejarano (1859) y peluca de pelo natural, donado por doña Guadalupe Moura en 1891 quien, tras sufrir un desengaño amoroso adolescente, estuvo acostada y sin cortarse la melena durante 15 años (se metió en la cama en 1876). El día que se levantó le ofreció su larga cabellera a tan venturosa imagen».

Javier Comas

Javier Comas

Javier Comas

Últimas noticias deJavier Comas (Ver todo)