Otra macabra semejanza

Por  2:15 h.

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No cesa la llegada de fotografías procedentes del Perú, en el que se aprecia cómo el terremoto acabó con numerosos templos de las ciudades sacudidas por el terremoto. En este caso, el primer documento que se muestra fue publicado por el diario ABC.

La fotografía, impactante, procedente de Pisco. La iglesia de San Clemente queda devastada por la fuerza del fenómeno natural. Por encima de imágenes o tesoros de orfebrería, el párroco, Alfonso Bernabé, no se marcha del lugar sin salvar, de entre los escombros, el cáliz que contiene el Cuerpo de Cristo.

Se repite en numerosos casos que, cuando se destruye un templo de forma inesperada (incendio, terremoto…) los ojos del sacerdote, lo primero que buscan, es el lugar donde se cobija la Sagrada Forma. La segunda fotografía procede del incendio de San Julián de 1932. Se insertaba en el Boletín de las Cofradías, bajo un interesante artículo de Emilio José Balbuena Arriola. La fotografía, pese a llevar décadas olvidada, guarda un inquietante parecido con la realizada en días pasados en Perú. En este caso, el coadjutor de San Julián posa junto al Sagrario que consiguió salvar de las llamas, poniendo en riesgo su propia vida.

Ambas fotografías son un testimonio fidedigno y real. Quizá debemos a empezar a creer que la historia (en uno u otro lugar del mundo) siempre acaba repitiéndose.

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2007. Iglesia de San Clemente (Pisco). El párroco abandona el templo salvando de entre los escombros diversos cálices

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1932. Iglesia de San Julián. El coadjutor salvó el Sagrario de entre las llamas

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