Primer golpe: El futuro del Cardenal

Por  1:40 h.

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Monseñor ha celebrado este jueves pasado el jubileo de su 73 cumpleaños, que sinceramente no aparenta. Miro ahora aquellas imágenes de su fotógrafo oficioso Jesús Martín Cartaya, cuando Don Carlos llegó a Sevilla y la verdad es que parecía un chaval así larguirucho y canijillo.

Si las cosas siguen como hasta ahora, el 23 de agosto pero dentro de dos años, es decir de 2009, Su Eminencia debe cumplir con un precepto que obliga a todos los obispos como es el de presentar su dimisión al Papa. Cuando la carta llegue al correspondiente Dicasterio, la Congregación de los Obispos que actualmente dirige el italiano y ratzinguerista Cardenal Re, pueden pasar tres cosas:

a) que se acepte la renuncia y se nombre a un nuevo Arzobispo para lo cual habrá uno en cartera ya pensado por la Conferencia Episcopal; b) que se acepte pero se aguarde un año hasta hacer efectivo el cambio, y c) que no se acepte debido a las circunstancias excepcionales del dimisionario y se le otorgue a Don Carlos una prórroga hasta el 2014, esto es hasta que cumpla 80 años.

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El nuncio Manuel Monteiro es testigo de esas circunstancias excepcionales porque estuvo aquí en la clausura de la Asamblea de Laicos. En la actualidad parece que Roma respeta la norma de los 75 años, con lo cual, a priori, la prórroga hasta los 80 sería la opción con menos posibilidades. Es decir que nos quedarían dos años, a lo sumo tres de tenerlo como pastor. Y hasta entonces no nos vamos a enterar. Se puede decir que, a pesar de todo, de los encuentros y los desencuentros, se ha logrado una simbiosis perfecta entre el Arzobispo y las especiales características de una Diócesis como la de Sevilla. En el territorio de las cofradías se señala mucho al Cardenal, se habla del intervencionismo del Cardenal; pero si viéramos la firmeza con la que las hermandades están gobernadas por sus obispos en otras diócesis no demasiado lejanas saldríamos corriendo a falsificar la partida de nacimiento de Carlos Amigo para quitarle años y mantenerlo entre nosotros. No sabemos lo que tenemos.

¿Y quién puede venir? A estas alturas es complicado aventurar debido a los constantes movimientos en la Conferencia Episcopal. Sugieren el nombre del Obispo de Córdoba, Monseñor Asenjo o incluso el de Jerez, Juan del Río –muy bien situado en el vaticano español- que de resultar elegido rompería la tendencia del último siglo según la cual todos los obispos han venido de fuera de Andalucía. Nuestro compañero Fernando Carrasco ensaya sus dotes adivinatorias al denominar Cardenal del Río al sucesor de Don Carlos en su novela El último imán de Isbiliya. El que venga, en cualquier caso tendrá difícil igualar a nuestro Cardenal al que aprovechamos para felicitar por su 73 cumpleaños. Perdón; rectifico, 63 (a ver si cuela).