Primer golpe: El Santuario de los Gitanos

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Si se mira con la perspectiva del tiempo, sin atender a la urgencia ni a la visión del corto plazo, una de las mayores hazañas de una cofradía en Sevilla en los últimos 25 años ha sido la que ha llevado a cabo la Hermandad de los Gitanos al rehabilitar una iglesia en ruinas y convertirla en un centro permanente de culto y de oración por iniciativa del actual hermano mayor Juan Miguel Ortega Ezpeleta.

Al contrario de lo que ha ocurrido tiempo atrás con otras corporaciones, el Tempo de los Gitanos no es una capilla propia donde se guardan las Imágenes y se abre una hora al día o unas horas a la semana para las misas de rigor. De la mañana a la noche las puertas de la antigua Iglesia del Valle están abiertas para quien necesite ir a rezar o quiera cumplir con el precepto de la misa.

La programación cultual dirigida ahora por el impetuoso Monseñor italiano Giovanni Lanzafame está a la altura de esas Iglesias que como el Santo Ángel, San Buenaventura, La Macarena, El Gran Poder o San José parece que no cierran nunca. Su ornamentación estilo “Cadena de Oro” es mejorable pero al fin y al cabo es lo de menos. El domingo que viene, 9 de septiembre, el Cardenal Carlos Amigo va a presidir la consagración del Templo como Santuario de la comunidad gitana de Sevilla. Un Santuario es un templo que se convierte en lugar de peregrinación de los fieles por la veneración de una Imagen o la reliquia de un santo que despiertan una devoción especial. La dedicación del Santuario es por tanto un reconocimiento más al esfuerzo que en este sentido ha llevado a cabo la cofradía.

Lo que resulta paradójico es que tal vitalidad pastoral conviva con otra realidad, la vida interna de la hermandad, sembrada de tensiones, controversias y desencuentros. Sus cabildos se asemejan más a una reunión de la Cámara de los Comunes británica que es el paradigma del parlamentarismo más beligerante. Ahora y antes, porque el espíritu levantisco parece que está incrustado en el ADN de la corporación, las juntas de gobierno se enfrentan constantemente a una oposición organizada que cuestiona la mayoría de las decisiones.

El último cabildo en el que las cuentas se aprobaron por el voto de calidad del hermano mayor, se tuvo que suspender de madrugada y aplazar su continuación hasta el 27 de septiembre por la extrema duración de los debates. Esta es la foto de la hermandad: rica en espíritu por fuera y muy delicada por dentro. No estaría mal que este paso de la consagración del Templo como Santuario sirviera como reflexión. Porque así no se puede estar toda la vida.