Primer Golpe: La vía Medina

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ImageLa temprana proclamación de Adolfo Arenas, la yenka de Joaquín de la Peña y el “vivo sin vivir en mi” de Juan Carlos Heras han dibujado en estos meses un panorama difuso de lo que puede ser la carrera a San Gregorio.

El espectador advierte la situación como un cuadro impresionista: si te alejas ves el paisaje pero si te acerca, solo adviertes brochazos.

Esa indefinición es la que está alentando en estos días la, de momento, hipotética tercera vía; una nueva candidatura encabezada por Rafael Medina Cabral. Medina es un joven abogado de 46 años casado y con dos hijos que despuntó en la década de los 90 como hermano mayor de la Estrella. Formó parte de este grupo de dirigentes cofradieros conocidos como el G-7 –Criado, Sainz de la Maza, Muruve, Delgado Roig etc…- que en el fin de siglo tuvo más influencia que el propio Consejo incluso ante la Mitra y que nunca ha ocultado sus deseos de trasladar cierto espíritu renovador a la institución. Medina ha superado un problema de salud con satisfacción.

Cuando uno sufre una experiencia vital de este tipo relativiza las cosas y abre los horizontes. Y en esas está Medina, esperando culminar el último tramo de su recuperación para dar respuesta a la gente que se le acerca pidiéndole que dé el paso y tomar una decisión que de momento solo acaricia. Lo que ocurre es que en torno a él ya existe un grupo sólido y dispuesto que no oculta sus intenciones de tirar para adelante a la vista de las perspectivas que ofrece el panorama de las elecciones.

En ese grupo cuya tendencia sería la de un “reformismo controlado” estarían hermanos mayores y “ex” como Manuel Bermudo, de San Benito (hay quien ya lo anota incluso como vicepresidente de esta hipotética lista) Pepín Álvarez del Amor, Bienvenido Puelles de San Gonzalo, José Luís Cantalapiedra del Baratillo o Manuel Ibañez de Los Sastres. Un hipotético acceso de este grupo a la carrera electoral traería también consecuencias en el actual “pool”.

Juan Carlos Heras, que nunca se enfrentaría a Medina con el que mantiene una magnífica amistad, encontraría en esta tercera vía una amplia pista en la que aterrizar con algunos de sus fieles, Adolfo Arenas tendría que fajarse para competir voto a voto en el territorio de las Penitencias y Peña debería en ese caso no retrasar más su decisión so pena de quedarse con lo puesto. De aquí a un mes es posible que ese cuadro impresionista empiece a definir sus contornos. La expectación está servida.